Día 26 de bloqueos en Bolivia con el diálogo en punto muerto: los movilizados rechazaron asistir al llamado del Gobierno

Dos organizaciones que lideran la medida de presión para forzar la renuncia de Rodrigo Paz descartaron participar en un proceso de diálogo. Ambas anunciaron que permitirán instalar “corredores humanitarios” para abastecer de alimento a La Paz y El Alto

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Una manifestante contraria al gobierno sostiene un cartel con la frase "Renuncia del presidente", en La Paz, Bolivia, el 18 de mayo de 2026. (AP Foto/Juan Karita)
Una manifestante contraria al gobierno sostiene un cartel con la frase "Renuncia del presidente", en La Paz, Bolivia, el 18 de mayo de 2026. (AP Foto/Juan Karita)

Después de una semana en la que se intentó acercar a los protagonistas de los bloqueos a las mesas de diálogo, las negociaciones para poner fin a los piquetes en Bolivia están en punto muerto, luego de que los dirigentes de las organizaciones que encabezan las movilizaciones desistieran de asistir y ratificaran la continuidad de las protestas.

Este lunes, cuando se cumplen 26 días de bloqueos y más de un mes de protestas sociales, la Administradora Boliviana de Carreteras registra 90 cortes en carreteras de seis de los nueve departamentos del país.

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La semana pasada, la Fiscalía General del Estado dejó sin efecto las órdenes de aprehensión contra dos de los principales referentes de las protestas -el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo; y el líder de la Federación de Campesinos Túpac Katari, Vicente Salazar- quienes habían condicionado de esa forma su participación en las negociaciones. Sin embargo, una vez que su demanda fue atendida, desistieron de acudir al llamado del Gobierno.

En dos reuniones paralelas, los obreros y campesinos determinaron mantener la medida de presión. “La lucha continúa”, afirmó Jaime Solares, integrante de la COB, al concluir un encuentro de los afiliados. “Vamos a dejar pasar alimentos e insumos para hospitales, pero la lucha va a continuar hasta que renuncie el presidente”, afirmó en una rueda de prensa el domingo por la tarde.

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Un manifestante lanza un bote de gas lacrimógeno hacia la policía durante una marcha que pide la dimisión del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, mientras la crisis económica y de combustible del país se agrava debido a la escasez de dólares estadounidenses y a la caída de la producción nacional de energía, en La Paz, Bolivia. May 18,  2026. REUTERS/Claudia Morales
Un manifestante lanza un bote de gas lacrimógeno hacia la policía durante una marcha que pide la dimisión del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, mientras la crisis económica y de combustible del país se agrava debido a la escasez de dólares estadounidenses y a la caída de la producción nacional de energía, en La Paz, Bolivia. May 18, 2026. REUTERS/Claudia Morales

Horas más tarde, la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari informó que tampoco asistirían a las convocatorias del Gobierno. “Hemos determinado continuar con el paro general indefinido”, informó el dirigente David Mamani en el canal Unitel. “La base social ha decidido que no haya traición y no asistir al diálogo. Vamos a masificar los bloqueos”, agregó.

Los grupos movilizados, principalmente integrados por obreros sindicalistas y campesinos del altiplano y los valles, piden la renuncia del presidente Paz, a quien acusan de gobernar de manera excluyente y en favor de las élites empresariales, y cuestionan la administración de la crisis económica y del suministro de los combustibles.

Como método de presión, los manifestantes mantienen cercadas las ciudades de La Paz y El Alto, lo que ha provocado escasez de alimentos, medicinas y combustible.

La posición de ambas organizaciones empina aún más la ruta hacia una salida negociada a la crisis. La anterior semana, el presidente Paz planteó la creación de un Consejo Económico y Social como instancia para incluir a las organizaciones sociales en el debate de políticas públicas, pero no asistieron los representantes de las movilizaciones. En paralelo, el vicepresidente Edmand Lara impulsó espacios de diálogo con mediadores y representantes de la oposición, pero los movilizados tampoco acudieron.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, asiste a una reunión en busca de diálogo con diferentes sectores sociales mientras las protestas antigubernamentales se han intensificado en los primeros meses de su administración, provocando escasez de alimentos, combustible y medicinas, en La Paz, Bolivia, 27 de mayo de 2026. REUTERS/Sara Aliaga
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, asiste a una reunión en busca de diálogo con diferentes sectores sociales mientras las protestas antigubernamentales se han intensificado en los primeros meses de su administración, provocando escasez de alimentos, combustible y medicinas, en La Paz, Bolivia, 27 de mayo de 2026. REUTERS/Sara Aliaga

La crisis ha reactivado la polarización política y social en Bolivia. “Se han despertado los demonios de un país partido”, afirmó en entrevista con Infobae el analista político Carlos Saavedra. Según el experto, hay al menos cuatro clivajes de polarización efervescentes: racial, regional, de clase y una polarización política entre sistema político y movimientos sociales.

En medio de esa fractura surge también otra que busca respuestas a la crisis: mientras unos se inclinan por seguir insistiendo en el diálogo pese a los cero resultados logrados hasta ahora, otros reclaman al gobierno poner “mano dura” para restablecer el orden en el país.

La anterior semana, el Gobierno promulgó la abrogación de una ley que regulaba y ponía límites al estado de excepción en el país. Sin esta norma en medio, Paz queda con la vía libre para dictar medidas de fuerza. “Tengo instrumentos constitucionales, el tiempo se acaba”, advirtió el miércoles. Desde entonces muchos se preguntan cuánto tiempo queda.

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