
Con ayuda de la inteligencia artificial y de un teléfono móvil, una nueva experiencia inmersiva sigue los pasos de Ana Frank en el Ámsterdam de los años 1940, una reconstitución interactiva de la vida de la niña judía neerlandesa bajo la ocupación nazi.
En 1941, la joven Ana y su hermana Margot tenían que caminar todos los días 2,5 kilómetros para ir a la escuela porque las leyes antisemitas les prohibían usar el transporte público o una bicicleta. Una experiencia que ahora se puede revivir virtualmente.
“Creamos este producto para acercar a Ana Frank a un mayor número de personas”, explica a AFP Moti Erdeapel, director de CityFans, la empresa responsable del proyecto, que combina turismo y tecnología.
“La Casa de Ana Frank, el museo, es muy pequeño y su capacidad es limitada. Mucha gente viene aquí y se decepciona porque no pueden descubrir a Ana Frank”, señala.
Más de un millón de turistas visitan cada año la pequeña casa y el anexo, donde la joven judía y su familia se escondieron de los nazis durante dos años.
Para descubrir el lugar donde la joven escribió su famoso diario, los visitantes deben reservar con un mes y medio de antelación.

Pero con la visita virtual solo se necesita un teléfono móvil, auriculares y un código que da acceso a un recorrido de 7 kilómetros en 12 etapas.
Una narración de audio acompaña al visitante, así como animaciones generadas por inteligencia artificial a partir de datos de los archivos del Instituto Ana Frank, de la ciudad de Ámsterdam y del Museo del Holocausto.
“Hemos tratado de desenterrar las historias que la mayoría de la gente no conoce pero que son increíbles, de personas que realmente arriesgaron sus vidas para salvar a niños del nazismo”, explica Erdeapel.
Una de las etapas de la visita es la casa de Miep Gies, una neerlandesa católica que ayudó a los Frank a esconderse. Los rasgos de su rostro cobran vida a partir de fotos de archivo.
En el moderno barrio de De Pijp la visita revela el lugar donde estaba la popular heladería Koco, ahora un café.
Esta heladería era propiedad de refugiados judíos alemanes, impulsores de un movimiento de resistencia que provocó la única manifestación contra el trato a los judíos en Ámsterdam, reprimida con sangre.

“Esta historia me llega al corazón porque es importante no solo para Ámsterdam, sino para mí personalmente”, dice Erdeapel, de origen judío polaco y húngaro.
“Mis abuelos sobrevivieron al Holocausto, al igual que numerosos miembros de mi familia, y yo crecí escuchando historias sobre el Holocausto y sobre las personas que no sobrevivieron”, agrega este amsterdamés de 45 años.
Aunque reconoce la importancia de los museos, Erdeapel ve en esta visita guiada una oportunidad de contar la historia de Ana Frank a una nueva generación acostumbrada a la tecnología.
“Es muy importante que hagamos buenas investigaciones, que trabajemos en la narración y que haya un aspecto humano en la creación”, insiste.
Unos 107.000 judíos neerlandeses y refugiados fueron deportados durante la Segunda Guerra Mundial.
De ellos, 102.000, incluyendo a Ana Frank, fueron asesinados, es decir, alrededor de 75% de la población judía de antes de la guerra.
Fuente: AFP.
Fotos de archivo.
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