
En los últimos años, la región de Aragón ha invertido cerca de 1,2 millones de euros (1,4 millones de dólares) en la restauración del monasterio de Villanueva de Sijena y en la instalación de un sistema de control climático de calidad museística, preparándose para recibir de vuelta uno de sus tesoros más emblemáticos: la “Capilla Sixtina española”
Según informó Le Monde, esta preparación culmina ahora con la decisión del Tribunal Supremo de España, que ha ordenado el retorno de los Murales de Sijena a su monasterio original en Huesca tras casi un siglo en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en Barcelona.
La sentencia del Supremo pone fin a una prolongada disputa legal entre el Gobierno de Aragón y el MNAC, donde las pinturas han permanecido desde 1961, tras ser rescatadas de la destrucción durante la Guerra Civil Española.
La decisión judicial obliga al museo catalán a devolver las obras en un plazo de 20 días, pese a las advertencias de los responsables del MNAC sobre la extrema fragilidad de los murales y los riesgos que implica su traslado. El museo ha presentado un informe técnico que detalla estos peligros y ha convocado una reunión de su junta directiva para el 16 de junio, apenas días antes de la fecha límite del 25 de junio para la restitución.
Los Murales de Sijena, considerados por muchos como la “Capilla Sixtina del arte románico”, fueron pintados hacia el año 1200 en la sala capitular del monasterio de Villanueva de Sijena, en la provincia de Huesca.
Estas obras, atribuidas a un artista anónimo, representan una síntesis de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, y su estilo ha sido vinculado tanto a la pintura en miniatura inglesa del periodo románico como a la influencia del arte bizantino. Durante siglos, los murales decoraron las paredes del convento, hasta que en 1936, en el contexto de la Guerra Civil, el edificio fue incendiado por activistas, lo que provocó la pérdida del artesonado mudéjar y daños irreparables en las pinturas, especialmente en su colorido original.
Solo en uno de los arcos, que permaneció cubierto durante el incendio, se conserva la intensidad de los pigmentos iridiscentes originales. Dos meses después del siniestro, un equipo de especialistas se desplazó al lugar para retirar cuidadosamente los murales y trasladarlos a Barcelona con el objetivo de restaurarlos. Algunas partes perdidas se reconstruyeron a partir de fotografías tomadas antes de 1936, lo que permite distinguir claramente las áreas originales de las restauradas, aunque estas reconstrucciones ayudan a comprender la composición general de la obra.

El traslado de las pinturas en 1936 fue descrito por Marisancho Menjón, exdirector general de patrimonio de Aragón, como “una operación de rescate patrimonial”. Menjón ha defendido durante años la devolución de los murales y ha escrito un libro sobre el tema. “Para la gente de Aragón, la pérdida del esplendor de Sijena fue un hecho traumático”, afirmó. “Se nos retrata como aldeanos ignorantes, incapaces de cuidar de semejante maravilla”.
La cuestión de la restitución ha avivado tensiones políticas entre Cataluña y el resto de España, en un contexto donde la región catalana, que alberga el MNAC, mantiene históricas aspiraciones independentistas. El diputado catalán Josep Maria Cruset expresó en declaraciones recogidas por El País que “los tentáculos del rancio nacionalismo español amenazan esas pinturas”. Cruset cuestionó por qué otras piezas del patrimonio de Sijena, actualmente en museos como el Prado, no están siendo también restituidas, y concluyó: “La respuesta es clara: lo que se busca es humillar a Cataluña”.
El MNAC sostiene que adquirió los murales de las monjas de Sijena, pero la justicia ha anulado esa venta al considerar que las religiosas no eran las legítimas propietarias de las obras. El museo ha sido contactado para comentar la decisión del Supremo, aunque hasta el momento no ha emitido una declaración oficial.

Desde 2015, la disputa por el destino de los murales se ha dirimido en los tribunales, con recursos y apelaciones de ambas partes. La reciente resolución del Supremo pone punto final a este proceso judicial, estableciendo que el MNAC debe devolver las pinturas en un plazo breve, pese a la insistencia de los responsables del museo en que las obras podrían no sobrevivir al traslado. “La retirada de las pinturas de Sijena en 1936 fue claramente una operación de rescate patrimonial”, reiteró Menjón en sus declaraciones a Le Monde.
El activista local y presidente de Sijena Sí, Juan Yzuel, también se pronunció sobre la importancia de la restitución, señalando que “es una cuestión de justicia y dignidad”. Yzuel criticó la actitud de los grandes museos que, en su opinión, niegan a los pueblos el derecho a su propio patrimonio, a pesar de que este puede convertirse en un motor de desarrollo turístico y económico.
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