Helen Mirren sobre interpretar a Patricia Highsmith: “Es uno de los papeles más difíciles de mi carrera, porque era una mujer áspera que estaba muy jodida”

La actriz protagoniza ‘Talento para matar’, un biopic especulativo sobre la escritora dirigido por Anton Corbijn

Helen Mirren en 'Talento para matar', donde interpreta a la escritora Patricia Highsmith.
Helen Mirren en 'Talento para matar', donde interpreta a la escritora Patricia Highsmith.
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Helen Mirren ha asumido el papel de Patricia Highsmith en Talento para matar, el thriller de Anton Corbijn que se ha estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto antes de llegar a las salas el próximo 27 de noviembre. La actriz la manifestado que la autora de Ripley ha sido una de las personas reales más difíciles de interpretar de toda su carrera por su personalidad áspera y distante.

Helen Mirren rodó todas sus escenas en dos semanas, principalmente en una casa inglesa que describe como sombría y extraña. La actriz interpreta a Highsmith en Suiza, donde la escritora recibe a un joven agente literario enviado para obtener una última novela de Ripley.

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Tom Ripley apareció por primera vez en 1955 en El talento de Mr. Ripley y regresó en otras cuatro novelas de Highsmith. El personaje, un estafador y asesino de modales encantadores, ha llegado al cine y la televisión a través de adaptaciones como Extraños en un tren, de Alfred Hitchcock, Carol, de Todd Haynes, y la serie de Netflix Ripley, estrenada en 2024 con Andrew Scott.

Una historia ficticia basada en una obra de teatro

La película presenta a Highsmith instalada en Suiza durante el tramo final de su vida, acompañada por cientos de caracoles domésticos. Allí recibe a Edward Ridgeway, encarnado por Alden Ehrenreich, un joven enviado por su editor neoyorquino para persuadirla de que firme una nueva entrega de la saga Ripley.

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El argumento parte de la figura de la novelista, pero desarrolla una historia ficticia. Ridgeway conoce en un tren suizo a una mujer interpretada por Olivia Cooke y, a medida que avanza el relato, Highsmith acepta estudiar su propuesta con una condición: que la ayude a concebir el asesinato perfecto.

Helen Mirren en 'Talento para matar', la nueva película de Anton Corbijn basada en una obra de teatro
Helen Mirren en 'Talento para matar', la nueva película de Anton Corbijn basada en una obra de teatro.

La cinta también cuenta con Juliet Stevenson y adapta la obra teatral Switzerland, escrita por Joanna Murray-Smith. La autora estrenó el texto en la Sydney Theatre Company en 2014, antes de que llegara al Reino Unido en 2018, y ha trasladado al guion sus diálogos.

Corbijn ha cambiado el título original porque Switzerland le parecía demasiado asociado a “flores bonitas en los prados” y no reflejaba la oscuridad del relato. El realizador neerlandés, responsable de El americano, Control y Life, no había dirigido un largometraje en 10 años y se interesó por el juego de la obra entre mito y realidad: “Se vuelve complejo y ya no sabes qué es qué, qué creer”.

Cómo meterse en la piel de Patricia Highsmith

Mirren ha explicado a The Hollywood Reporter que Highsmith se distancia de los personajes históricos a los que había dado vida. “Diría que Patricia es probablemente una de ellas, sinceramente, porque es muy diferente de cómo soy yo”, ha afirmado sobre una interpretación que sitúa junto a Isabel II y Golda Meir entre las más exigentes de su carrera.

La actriz ha definido la imagen de Highsmith que propone la película con dureza: “Era muy, muy áspera, muy recluida y, básicamente, estaba muy jodida”. Para Mirren, resulta más sencillo encarnar a una persona “absolutamente horrible” que a alguien “absolutamente amable”.

Helen Mirren en 'Talento para matar', en la que asegura que ha interpretado a uno de los personajes más difíciles de su carrera.
Helen Mirren en 'Talento para matar', en la que asegura que ha interpretado a uno de los personajes más difíciles de su carrera.

La intérprete ya había asumido papeles de figuras reales como la reina Isabel II en La reina, Maria Altmann en La dama de oro, Cleopatra en Antonio y Cleopatra, Golda Meir en Golda, Ayn Rand en La pasión de Ayn Rand, Isabel I en Elizabeth I, la abogada defensora Linda Kenney Baden en Phil Spector, Catalina la Grande en Catalina la grande y Alma Reville, esposa de Alfred Hitchcock, en Hitchcock.

En una entrevista de 2015 con el diario, Mirren sostuvo que interpretar a una persona existente implica una responsabilidad añadida: reproducir su aspecto, voz, forma de andar y gestos. Aun así, considera que el recorrido esencial coincide con el de un personaje ficticio, porque depende de la imaginación y de contar una historia.

Para preparar el papel, Mirren ha estudiado fotografías y vídeos de Highsmith disponibles en internet. Le impresionó especialmente una aparición de la escritora en el programa nocturno After Dark en 1988, cuando mostró un interés perturbador por el asesinato de la hija de otro invitado.

La investigación también le reveló una faceta menos impenetrable. “Se enamoraba de mujeres de una forma absoluta, obsesiva, loca e insensata”, ha dicho la actriz, que identifica en esa conducta una vulnerabilidad profunda.

Tom Ripley, un estafador que vive en Nueva York a principios de los sesenta, recibe una oferta interesante de un hombre adinerado: viajar a Italia para convencer a su hijo errante de volver a casa. (Netflix)

Mirren ha transformado su aspecto con el corte de pelo corto de Highsmith, jerséis holgados, chaquetas amplias y camisas abotonadas. Tras observar la postura ligeramente encorvada de la autora, incorporó rellenos en los hombros del vestuario para reproducirla.

Corbijn ha destacado la inteligencia de Ehrenreich, ganador reciente de un premio Tony, en el papel del agente literario estadounidense que intenta conseguir el manuscrito. El director ha elogiado también los enfrentamientos entre ambos personajes, construidos como duelos de ingenio y manipulación.

Mirren espera que la película deje al público “hipnotizado” y fascinado por Highsmith, y que despierte el interés por conocer mejor a la escritora. La actriz sostiene que la grandeza artística no exige que su autor sea una buena persona: “Muy a menudo los grandes artistas no son buenas personas en absoluto”.

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