“Las ideas son como peces”: cuando David Lynch explicó su camino para meditar y crear

En su libro “Atrapa el pez dorado”, el director, que murió este jueves, abrió una ventana a su mente. En él habla de su filosofía y, también, de cine. Aquí, algunos fragmentos

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David Lync en 2017. (
David Lync en 2017. ( REUTERS/Regis Duvignau)

Las ideas son como peces”, escribió David Lynch. No era una frase en el vacío, era una guía de acción. Que seguía así: “Si quieres pescar pececitos, puedes permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas”. El director, que murió este jueves, a los 78 años, había abierto una ventana a su mente en el libro Atrapa el pez dorado, que publicó en 2006. Una ventana a esa mente.

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Atrapa el pez dorado

Por David Lynch

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David Lynch no solo es un director aclamado por su originalidad; también fue un practicante de meditación trascendental durante más de 30 años, lo que, según él, le permitió “sumergirse más profundo” en la fuente de todas las ideas. Para ir más profundo y encontrar su gran pez,*. Lynch combina el rigor técnico del cineasta con la filosofía del yogui, haciendo de su experiencia una guía práctica para creativos de cualquier campo.

De eso habla, de eso quiere hablar, en este breve libro, de poco más de 100 páginas. “Yo busco un tipo particular de pez importante para mí, uno que pueda traducirse al cine. Pero allá abajo nadan toda clase de peces. Hay peces para los negocios, peces para el deporte. Hay peces para todo”, dice. “Todo, cualquier cosa, surge del nivel más profundo. La física moderna denomina a ese nivel campo unificado. Cuanto más se expande la conciencia, más se profundiza hacia dicha fuente y mayor es el pez que puede pescarse”.

Sin embargo, cuenta, no llegó a la meditación de manera sencilla. “La primera vez que oí hablar de meditación, no me interesó nada. Ni siquiera sentí curiosidad. Me pareció una pérdida de tiempo”, confiesa. “Aunque lo que llamó mi atención fue la frase «La verdadera felicidad está en el interior». Al principio me pareció algo mezquina, porque no te dice dónde está ese «interior» ni cómo alcanzarlo. Pero no obstante, parecía esconder cierta verdad”.

Entonces se informó, preguntó, buscó: “Justo telefoneó mi hermana y me contó que llevaba seis meses practicando meditación trascendental. Noté algo en su voz. Un cambio. Una nota de felicidad. Y pensé: ‘Eso es lo que yo quiero’”.

David Lynch en el rodaje
David Lynch en el rodaje de 'Twin Peaks: The Return'

Así que en julio de 1973 fue al centro de MT de Los Ángeles y conoció a una instructora que le gustó. “Se parecía a Doris Day”, escribe.

Ese es el camino a la creatividad que propone Atrapa el pez dorado. “No me he saltado una meditación en treinta y tres años. Medito una vez por la mañana y otra por la tarde, durante unos veinte minutos en cada sesión. Luego me ocupo de los asuntos cotidianos. Y descubro más alegría al hacer las cosas. Más intuición. El placer de vivir crece. Y la negatividad remite”.

Aquí, un fragmento donde habla sobre sus comienzos en el cine y otro sobre las ideas:

Un jardín por la noche

De manera que era pintor. Pintaba y asistía a la escuela de bellas artes. No me interesaban las películas. A veces iba al cine, pero yo solo quería pintar.

Un día estaba sentado en una sala enorme de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania. La sala se dividía en cubículos pequeños. Yo estaba en el mío; serían las tres de la tarde. Me encontraba a medio pintar un cuadro de un jardín por la noche. Había mucho negro y plantas verdes que emergían de la oscuridad. De pronto, las plantas empezaron a moverse y oí el viento. ¡No iba drogado! Pensé que aquello era fantástico y comencé a preguntarme si el cine podía ser un modo de dar movimiento a la pintura.

 "Atrapa el pez dorado",
"Atrapa el pez dorado", una autobiografía intelectual de David Lynch

Todos los años a final de curso se organizaba un concurso de pintura y escultura experimental. El año anterior había presentado una pieza al concurso y esta vez pensé: “Voy a hacer un cuadro móvil”. Esculpí una pantalla –de 1,80 metros por 2,40 metros– sobre la que proyecté una película de animación stop-motion bastante rudimentaria. Se titulaba Six Men Getting Sick. Pensé que aquella sería toda mi carrera cinematográfica, porque hacer aquella película me había costado una fortuna: doscientos dólares. Sencillamente, no podía permitirme seguir por ese camino. Pero un alumno mayor que yo vio el proyecto y me encargó uno para su casa. Y así comenzó a rodar la bola. En adelante, solo me topé con semáforos en verde.

Poco a poco –o salto a salto– me enamoré del medio cinematográfico.

Ideas

Una idea es un pensamiento. Es un pensamiento que abarca más de lo que crees cuando se te ocurre. Pero en ese instante inicial salta una chispa. En una tira cómica, si alguien tiene una idea, se enciende una bombilla. Ocurre en un instante, como en la vida.

Sería estupendo que la película entera se te ocurriera de una vez. Pero, en mi caso, me llega a fragmentos. El primero es como la piedra Rosetta. Es la pieza del rompecabezas que indica dónde va el resto. Es una pieza esperanzadora.

En Terciopelo azul fueron primero unos labios rojos, unos jardines verdes y la canción, la versión de «Blue Velvet» de Bobby Vinton. Después llegó una oreja tirada en un campo. Y ya está.

Te enamoras de la primera idea, de una piececita minúscula. Y en cuanto la tienes, el resto llega con el tiempo.

Cinco frases destacadas

  • “La depresión, la rabia y la pena resultan bellas dentro de una historia, pero para el cineasta o el artista son veneno. Son como unas tenazas de la creatividad.”
  • “La meditación trascendental es una técnica (...) que permite a cualquier ser humano sumergirse en su interior, experimentar niveles más sutiles de la mente y el intelecto y adentrarse en ese océano de conciencia pura.”
  • “El cine es un lenguaje. Puede decir cosas: grandes, abstractas. (...) Es un medio mágico. A mí me parece muy bello pensar en imágenes y sonidos que fluyen juntos en el tiempo y en una secuencia, creando algo que solo puede hacerse mediante el cine.”
  • “Me gusta el dicho: ‘El mundo es como tú’. Y creo que las películas son como tú eres. Por eso, aunque los fotogramas de una película sean siempre los mismos, cada proyección es distinta.”
  • “La idea es todo. Si te mantienes fiel a la idea, en realidad esta te dice todo lo que necesitas saber.”