
Fafi Ricagno, abogada, empresaria y politóloga argentina, se adentra en el mundo literario con Que quede entre nosotros, editado por el sello PAM! La obra se centra en la vida de la autora, comenzando con el fallecimiento de su padre, explorando cómo los recuerdos y las experiencias personales pueden ser narrados de múltiples maneras.
A través de sus memorias, Ricagno aborda situaciones difíciles y trágicas, pero siempre entrelazadas con momentos de luz y felicidad, como la infancia y los lazos afectivos. La narrativa se convierte en una novela sobre cómo superar adversidades y encontrar la calma. Si bien la historia de Que quede entre nosotros se centra en la experiencia personal de la autora, permite al lector reconocer los vericuetos históricos del país
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“Lo que narro tampoco es un ensayo, mucho menos una novela; me hace bien escribirlo porque, de esa manera, suelto. Es mentira que el saber y los recuerdos no ocupan lugar. Más aún con el rigor de esta insoportable memoria. Libre al fin del encierro de la mente. Exorcismo se llama”, escribe en el libro.
Ricagno, quien también es docente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ha fundado la organización Iniciativa Pollera Pantalón, que busca promover la participación de mujeres en espacios de decisión en el sector privado. Además, en 2020 lanzó su marca de zapatos de lujo, Ricagno, con diseños producidos en Italia. Esta es la charla que mantuvo con Infobae Cultura.
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—¿Cuándo y cómo surgió la idea del libro? ¿Cuándo decidiste que todo eso que habías vivido debía escribirse?
—La expresión que salía naturalmente es: ‘Che, esto es un cuento’. Y mis respuestas: ‘No, no, esto no es un cuento, es el no cuento, la antítesis’. Al principio, en un primer momento, pensé en hacer algo audiovisual y narrarlo y subirlo a YouTube. Después consideré que no que iba a perder intimidad. La idea habrá surgido en medio de la pandemia, en el 2020. En realidad tal vez haya habido un episodio anterior respecto de contar esta historia que tuvo que ver, octubre del 2012, con el fallecimiento de mi papá.
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—¿Cómo fue el proceso de escritura, volver al pasado, a las tragedias, a las alegrías, a reconstruir la memoria?
—El proceso de escritura entiendo que no fue tal porque me fui sentando de a partes, de a tramos frente al teclado en mi laptop y en realidad quien escribía o quienes escribían eran mi alma y mi memoria.
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—¿Qué fue lo más doloroso de todo este camino?
—Hubo tramos del libro que me emocionaron hasta las lágrimas cuando releía lo que había escrito.
—¿Y lo más hermoso?
—Es como una sensación de dos caras de una misma moneda: lo hermoso y lo doloroso. Porque la historia atractiva del libro, lo central respecto del misterio, no podía realzarse verdaderamente y todo lo que vino después si no estaba embarcado en todos los elementos de la dicha infinita en la que yo me crié y vivía. Y también lo más hermoso es la sensación de gratitud que me provocó el momento culminante cuando el libro estaba ya materializado. Fue una sensación de gratitud respecto de aquellas cosas que no percibía y que me habían inoculado en la infancia, que verdaderamente me estaban preparando para lo que viniera.
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—Sobre el final escribís: “Elijo pararme en el campo del ‘bien’, e intento vivirlo cotidianamente, un eficaz escudo contra el ‘mal’”. ¿Creés que ese posicionamiento se ha vuelto más difícil en el último tiempo, que la línea que separa el bien del mal se ha desdibujado?
Como existe el mal, también existen las fuerzas del bien y la energía positiva. La única manera que conozco de blindarse contra el mal que nos rodea es pensando desde el bien y uniéndose a esas fuerzas del bien. Creo que en la actualidad, en el mundo contemporáneo, a contrario sensu de lo que podría parecer, está puesta más en evidencia la diferencia marcada que hay entre el bien y el mal. Al menos las personas que miramos la vida desde un lugar. No sé cómo será respecto de aquellas que lo miran desde otro, donde todo pareciera enchastrado, donde pareciera no haber diferenciación ni límites, donde todo se confunde, los elementos, los valores. Y tal vez esa confusión resalte más el elemento tajante de lo que está bien y está mal. Hay valores, dos o tres, que son inmutables y resisten cualquier cosa. No tienen que ver con modas ni tendencias ni culturas ni ideologías.
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—¿Qué te gustaría que les ocurra a los lectores? ¿Te interesa que este libro genere algún cambio en la conciencia de quien lo lea?
—Sería una desfachatada si pensara que este libro puede generar algún cambio de conciencia en quien lo lea, porque es mi mirada particular, unívoca, sumergida en esa historia, donde está claramente diferenciada cuando habla la niña que fui a cuando habla la mujer que soy hoy. Me gustaría que los lectores tuvieran la oportunidad, que seguramente la deben haber tenido recorriendo otras obras de cualquier tipo, de cualquier disciplina de las artes, de poder conectarse más con lo profundo del ser. Tal vez este libro se presente, ofrezca una herramienta para repensarse uno mismo tal cual uno es y apartarse del personaje.
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