
Hay cosas que cambian, por suerte
Hay cosas que cambian, por desgracia
Hay cosas que no cambian, por suerte
Hay cosas que no cambian, por desgracia
Así late el Festival No Convencional que, este año, se acerca a una tierra incógnita, inevitable, crucial, controversial y apasionante: el uso de la IA en el arte. Lo haremos revisitando la performance Open Score, que produjo Robert Rauschenberg en las legendarias “9 noches” que se realizaron en 1966 en el Armory de NYC.
Nuestra versión –que se realiza en el marco de la Tecweek, evento de la industria tecnológica y creativa que se desarrolla por estos días en Buenos Aires- se llama Espacio latente y será protagonizada por la performer, bailarina y actriz Mayra Bonard y el guionista y director de cine Alejo Moguillansky, quienes jugarán un partido de tenis con intervenciones sonoras programadas con Inteligencia Artificial, con Sebastián Verea al frente de un equipo de profesionales de la UBA, del laboratorio de Inteligencia Artificial del Departamento de computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y del Instituto de Investigación en Ciencias de la Computación. Estamos realizando, con esta propuesta, un homenaje a la audacia e intuición de quienes hace casi 60 años decidieron que era inevitable que la ciencia y el arte produjeran obra juntos.
El evento consistió en 9 noches ideadas por Robert Rauschenberg y Billy Klüver, en las que reconocidos artistas de vanguardia e ingenieros de los Laboratorios Bell de Murray Hill de Nueva Jersey colaboraron en lo que sería el primero de una serie de proyectos que se conocería como EAT, Experimentos en Arte y Tecnología. De esta manera, además, estamos realizando por añadidura un homenaje a las “obras de anticipación”.

Vivimos en un mundo convulsionado por una aceleración que ahonda la distancia cultural entre las generaciones. No es un proceso inédito, aunque esta vez la velocidad alcanzada sea vertiginosa. Esto sucede también en el campo de la creación y en el artístico. Desde ya, la IA es el artefacto más notable de todo este proceso, pero no es el único. Básicamente la IA es un sistema y un programa capaz de realizar “mejor” tareas que antes normalmente requerían de la inteligencia humana.
¿A qué se debe este reemplazo? ¿Por qué sucede? ¿Era necesario? La IA es de una potencia y una proyección inconmensurable. Ni podemos imaginarnos qué va a suceder. Pero sí sabemos que no existe el talento artificial. Tampoco la intuición artificial
No desconocemos ni desatendemos que la IA está siendo cada vez más utilizada como una herramienta en el proceso creativo y en la producción. La IA pareciera abarcarlo todo pero no deja de ser una invención humana, y eso siempre plantea una cantidad de conjeturas sobre lo que es bueno reflexionar.

¿Cómo empieza algo nuevo?
Hay obras que fueron “de anticipacioìn”. Es natural que sean obras del pasado pero tuvieron, además, la potestad de representar algo nuevo. Tal es el caso de Open Score. Es interesante observar la introducción de nuevos recursos y paradigmas de la mano de obras, autores, compositores que sin sospecharlo ni buscarlo fueron de vanguardia. No solo le da un marco a la creación que utiliza este nuevo recurso, sino que permite que ese marco se rompa dándole un relieve muy singular a esto que aparece.
Como gran ejemplo podríamos citar el cuento “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges, publicado en 1944. Está claro que la mente de Funes, el protagonista, funciona como algo muy cercano a lo que hoy llamamos “inteligencia artificial”. Lo mismo ocurre, de algún modo, con la película 2001: odisea del espacio de Stanley Kubrick, en la que la computadora que comanda todo se autonomiza a través de sentimientos baìsicos del ser humano.

Recibimos y nos plegamos a los cambios con enorme expectativa. ¿Habrá compuesto ya la IA la 10ma Sinfonía de Beethoven? ¿Tiene sentido que lo haga?
A veces la aproximación a lo lejano (o a lo nuevo) tiene un aire reverencial o cauteloso, pero somos cada uno de nosotros quienes medimos la distancia y nos planteamos la manera de enfrentar ese misterio como si decidiéramos la graduación nunca exacta de un catalejo. Mientras tanto, observando cómo se entrena a la IA transformándolo en un recurso aparentemente infalible, esperamos que los humanos no perdamos aquel milenario privilegio de poder equivocarnos. Tampoco el de arrepentirnos o el de dudar.
* Espacio Latente se presenta el sábado 26 de octubre a las 20, 21 y 22 horas, en el Parque de la Innovación. (Av. G. Udaondo 1003, CABA). Entrada libre y gratuita.
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