
La interpretación y el sentido de los sueños han despertado inquietud en el ser humano desde el inicio de los tiempos.
Conocer qué ocurre en las fases de sueño profundo es una tarea nada fácil de explicar. Las creencias populares y las supersticiones han asumido un papel relevante a la hora de interpretar las visiones nocturnas, a la espera de aportar explicaciones sencillas a lo que ocurre cuando el subconsciente es el protagonista.
Lo que dicen los textos moralizantes
Frente a la visión del sueño como simple experiencia nocturna, en la Edad Media cobra importancia la visión espiritual, en la que un personaje sobrenatural presenta un modelo de vida y de conducta desde el ejercicio de las virtudes.
Ya los textos bíblicos cuentan que las visiones oníricas son transmisoras de designios divinos. Muchos personajes del Antiguo Testamento reciben la presencia de Dios: Adán y Eva en el jardín del Edén; Abimelec, que experimentó un sueño en el que Dios le anunciaba que moriría, y Jacob, quien soñó que veía una escalera que llegaba al cielo, por la que subían y bajaban los ángeles.

También se pueden encontrar ejemplos en el Nuevo Testamento, como los experimentados por José, a quien se le anuncia en sueños que el hijo que espera María es obra divina, o la visión y conversión de san Pablo.
Para san Agustín existían dos tipos de sueños. Los sueños falsos estaban motivados por un alma perturbada e influidos por el demonio, y acaban corrompiendo al ser humano. Los sueños verdaderos, por el contrario, procedían de un alma tranquila y eran garantía de salvación espiritual.
De manera similar, Isidoro de Sevilla observó que el demonio poseía sueños durante la noche y los alimentaba con malas tentaciones, que solo las personas justas podían vencer.
Los riesgos del sueño
El pensamiento cristiano influyó en la interpretación del sueño y en la idea de que la imaginación y los impulsos naturales se desatan mientras se está dormido. Durante el sueño la figura de Satanás podía aparecer, a la espera de distorsionar las almas. Como consecuencia de estos peligros, se entendía que quien dormía estaba más cerca del pecado que quien estaba en vela. Los únicos elementos que existían para combatir la presencia del demonio eran la cruz, las plegarias y las invocaciones a la Virgen.

Los escritos de los Padres de la Iglesia Católica incluso aconsejaban a las personas seguir los pasos de los santos justos permaneciendo vigilantes día y noche para atender a Dios. La necesidad de estar en vela se enfatizaba a lo largo de las epístolas de san Pablo, los evangelios y el libro del Apocalipsis.
La idea subyacente es que quien llevaba una vida de pecado era muy probable que tuviese sueños malos. Pero las personas santas y de buena vida solían tener sueños buenos y no temían dormir.
Los sueños medievales y la espiritualidad
Tanto en la literatura medieval como en el contexto religioso de la Edad Media era necesario distinguir entre el simple sopor, un sueño sin valor significativo, y las visiones –siempre que éstas no estuvieran causadas por enfermedades mentales y preocupaciones diurnas– o sueños proféticos, anunciadores de recompensas espirituales.
Muchos creían que los sueños les proporcionaban guía, inspiración o advertencias de Dios o de los santos. El sueño se entendía como una forma de revelación que a menudo permitía validar experiencias personales o religiosas. Los monjes y místicos creían que los sueños eran una forma de conectar con lo divino. El sueño espiritual, en este contexto, se convirtió en una forma de profundizar la conexión con Dios.

Los sueños también jugaron un papel importante en el desarrollo de nuevos movimientos y órdenes religiosas, como los franciscanos y los dominicos. En estos movimientos, el sueño espiritual se utilizó para validar las experiencias de místicos y visionarios, así como para difundir sus enseñanzas y mensajes a un público más amplio.
Sin embargo, no todos los sueños se consideraban de naturaleza espiritual. Muchas personas creían que los sueños podían ser el resultado de causas naturales, como la indigestión, o de la influencia de los demonios.
A pesar de los muchos desafíos e incertidumbres asociados con la interpretación, el sueño espiritual siguió siendo un aspecto poderoso y duradero de la espiritualidad medieval y desempeñó un importante papel en la configuración de las prácticas religiosas y culturales de la época.
Las explicaciones literarias
El sueño ya era un tópico recurrente en toda la literatura clásica. En su tratado De Anima, Aristóteles explica que hay dos puertas del sueño: una es de madera, por donde tienen salida las visiones verdaderas; la otra es de color blanco marfil, por la que tienen cabida las imágenes fantásticas o ilusorias. Para Aristóteles los sueños pueden considerarse una manifestación de la capacidad imaginativa del alma. Esta interpretación sugiere que no son fenómenos aleatorios, sino que se generan desde la mente subconsciente y pueden contener significados simbólicos o metafóricos.
En la literatura medieval, cuando se hace presente un ser sobrenatural del mundo de ultratumba se entiende que estas visitas oníricas funcionan como oráculos.

Dante Alighieri, en su obra épica La Divina Comedia, utilizó los sueños como un medio para explorar los reinos del más allá y la naturaleza de la redención humana.
En el Espill de Jaume Roig (también conocido como Llibre de les Dones), del siglo XV, al protagonista se le aparece en sueños el sabio Salomón. Al igual que él, vivió malas experiencias con las mujeres y en sueños le adoctrina para que sea seguidor de una sola mujer, la Virgen, y que se dedique a la meditación, a fin de conseguir la salvación eterna.
En la literatura francesa, en el Libro de las Lamentaciones de Matheolus, escrito en verso en el siglo XIV, el protagonista, afligido por el contacto negativo con las mujeres, experimenta la visión de Dios, que le adoctrina sobre la necesidad de seguir una vida virtuosa, alejada del pecado.
Como se puede ver, los sueños adquieren en la Edad Media un amplio sentido simbólico, en función de quién o qué se sueña y de quién aparece en los sueños. Teniendo en cuenta que la Edad Media es un período en el que el teocentrismo explica el mundo creado, el objetivo último en la interpretación de los sueños siempre es didáctico y moralizante, a fin de infundir en la sociedad una garantía de salvación espiritual.
Últimas Noticias
El pedido de Fito Páez antes de abrir la Feria del Libro se concreta con la donación de 1.100 ejemplares a un pueblo neuquino de 560 habitantes
El músico rosarino condicionó su apertura de la 50ª edición del evento porteño a una colecta solidaria, que unió a 30 editoriales y renueva el acervo de la Biblioteca Popular de Moquehue, en plena Cordillera de los Andes

Buenos Aires Rojo Sangre: 11 días con estrenos internacionales, clásicos restaurados y 110 equipos en el concurso de cortometrajes
Del 19 al 29 de noviembre, el festival más longevo del género fantástico en Latinoamérica debuta en el cine Atlas Caballito con una grilla que incluye a Jamie Lee Curtis y títulos premiados en Sitges

Arranca el Festival de Cine de Mar del Plata con varias candidatas al Oscar en competencia, el estreno de ‘La Bola Negra’ y una apuesta por llenar las salas
Hasta el domingo 15 se presenta una programación de 150 películas y entradas a 5 mil pesos, en un contexto de críticas a la gestión del INCAA y la muestra alternativa ‘Fuera de Campo’ desarrollada en paralelo como gesto de oposición

El ADN antiguo reescribe la historia del inglés y el alemán: una migración desconocida de hace 4.000 años y su inesperado vínculo con los vikingos
Un estudio internacional analizó el material genético de más de 4.500 individuos y combinó genética, arqueología y lingüística. Los resultados desafían todo lo que se creía sobre cuándo y desde dónde llegaron las lenguas que hoy hablan millones de personas en Europa y más allá

"Una conciencia en guardia": Éric Sadin llega a Buenos Aires para un coloquio dedicado a su obra y pensamiento
El filósofo francés encabeza este sábado una jornada de debate en la Fundación Andreani, con entrada libre y gratuita, junto a nueve expositores locales en cuatro bloques temáticos


