
El robo de una emblemática fotografía de Winston Churchill que estaba colgada en un hotel de Ottawa y que fue cambiada por una copia falsa hace meses provocó una oleada de apoyo popular para intentar localizar la imagen e identificar a los responsables.
El retrato del que fue primer ministro británico fue capturado por el famoso fotógrafo canadiense Yousuf Karsh cuando Churchill visitó el Parlamento canadiense en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, y estaba colgado en el Salón de Lectura del Hotel Chateau Laurier, situado a pocos pasos del Legislativo y en el que Karsh vivió dieciocho años.
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El lunes, el hotel informó que la fotografía de Churchill, que se conoce como The roaring lion (el león rugiendo) y que es la base del billete de 5 libras del Banco de Inglaterra, fue sustituida hace meses por una copia con la firma falsificada de Karsh.
Este miércoles se supo que el original seguía en su sitio el 25 de diciembre de 2021. Pero una foto tomada el pasado 6 de enero por un periodista de la radiotelevisión pública canadiense CBC revela que para entonces la foto de Karsh ya había sido robada.
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Las autoridades y la dirección del hotel solicitaron al público información sobre cualquier actividad inusual ocurrida en el hotel entre el 25 de diciembre y el 6 de enero para intentar localizar la foto de Churchill, valorada en unos 100.000 dólares, y a los autores del robo, que se cree fueron profesionales.
Decenas de canadienses han remitido ya al hotel y a la Policía de Ottawa fotografías del Salón de Lectura del hotel tomadas en los últimos meses para intentar determinar cuándo fue sustraído el retrato.
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Durante su carrera profesional, Karsh se convirtió en fotógrafo de personalidades internacionales. Sus retratos de Albert Einstein, Martin Luther King, Ernest Hemingway, Dwight Eisenhower, Humphrey Bogart, Nelson Mandela o la madre Teresa de Calcuta se han convertido en emblemáticos.
Sobre el retrato de Churchill, Karsh contó en su momento que el primer ministro británico no sabía que sus asistentes habían autorizado la sesión fotográfica durante su visita al Parlamento canadiense en 1941.
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Cuando Karsh le dijo que iba a retratarlo, un malhumorado Churchill le dijo que solo podía tomar una foto.
Karsh preparó la escena y cuando observó que Churchill tenía un cigarro en su boca, se lo quitó sin aviso.
“Sin ninguna premeditación pero con infinito respeto, tomé el cigarro de sus labios. Para cuando recorrí el metro que me separaba de la cámara, se le veía tan belicoso que me podía haber devorado. Inmediatamente con una gran sonrisa dijo: ‘Puede tomar otra’”, dijo Karsh.
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Tras la sesión fotográfica, Churchill se dirigió de nuevo al fotógrafo y le dijo: “Usted puede hacer que hasta un león rugiendo se quedé quieto para ser fotografiado”.
Fuente: EFE
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