Todo comenzó cuando asistí a Hécuba, obra dirigida por Emilio García Wehbi en el año 2011. Su apabullante puesta en escena y la presencia abrumadora de Maricel Álvarez y Horacio Marassi rápidamente me hicieron pensar en la posibilidad de hacer una película.
No sabía muy bien cómo, ni por dónde empezar; en principio solo pretendía trasladar al cine algo de esa poética que había vivido en el teatro, una poética a la cual me sentía cercano. Tardé bastante en contactarme con Emilio, no sé cuánto, quizás un año, o más, y tardé otro tanto en empezar a filmar.
La fecha aparece registrada en la cámara que en esos días me prestó Sandra Gugliotta, productora del proyecto. Era febrero del 2014, era Buenos Aires, y hacía muchísimo calor. Con Martín Loiácono contemplamos a Emilio explicarle a un grupo de gente lo que meses después se convertiría en 58 indicios sobre el cuerpo. A todo esto, Martín me acompañó a lo largo de los 5 años que duró el rodaje en casi todas las jornadas. También y en numerosas ocasiones me acompañaron Lluís Miras Vega y Tamara Ajzensztat, algunas veces también vino a filmar Gabriel Baigorria, muchos amigos se fueron sumando a este viaje que parecía por momentos no tener final, ni destino. Solo con el material registrado ese año podíamos hacer una película, el problema era cuál. El problema era que empezaba el 2015 y estaba lejos de vislumbrar un camino.
El 2015 transcurrió del mismo modo, con Emilio muy prolífico y nosotros tratando de registrar todo lo que podíamos. En el 2016 pasó algo parecido, a veces íbamos con dos cámaras, pero no, tampoco, ningún puerto, ningún horizonte. Pasaron tres años, sumé colaboradores, editamos algunas escenas, el material descansó, volví a editar, y así, ninguna idea, solo saltos al vacío, vacilaciones, desconcierto, incertidumbre, nada.

Estuvimos en varios espectáculos, en El grado cero del Insomnio, en Napoleón, en Vértigo, en La Chinoise, en la sesión de fotos para el libro Communitas que Emilio hizo junto a Nora Lezano, en Artaud con Gabo Ferro. En el 2018 seguimos filmando, pero ya filmaba menos, no acumulaba tanto, aparecieron algunas ideas en relación al cuerpo que parecía me acompañaban desde siempre; me sumergí en Rimbaud, en Baudelaire, de Baudelaire es que viene ese grito “Yo soy la herida y el cuchillo”. Creo que de ahí viene todo, de ese verso que encontré en Botella en un mensaje, uno de los tantos libros de Emilio.
En esos días creo que empecé a encontrar una lógica, no sé si una estructura, es difícil de hablar de estructura cuando se trata de un collage, o de un material sumido en cierto caos, una lógica en donde la cámara dialoga incesantemente con el cuerpo, ahí empieza a aparecer la película, o su borrador, o sus notas.
A fines de ese año presenté un corte al BAFICI, para mi sorpresa quedó seleccionada. La película claramente estaba sin terminar pero la noticia, en buena hora, venía para acelerar un proceso que probablemente hubiese seguido extendiéndose hasta no sé cuándo.

A principios del 2019 filmamos las escenas de ficción que teníamos previstas desde hacía mucho tiempo. El montaje final lo hicimos con Valentina Flynn. La música que estaba puesta como referencia o como posibilidad para ser usada fue completamente reemplazada. Marcelo Fabián Martínez fue el encargado de comandar y dirigir toda la música, Marcelo es un asiduo colaborador artístico de Emilio. Otro artista que trabaja hace mucho con Emilio es Leandro Ibarra, Leandro hizo la foto y el diseño del poster. La postproducción y el diseño de sonido estuvo a cargo a Fernando Soldevila y la corrección de color la hicieron Lucio Bonelli y Guido Tomeo. Digo esto porque la película se cierra técnicamente de un modo que difícilmente se pueda apreciar en su versión online. Es por eso que decidimos que no siga mostrándose en plataformas, y que el único lugar donde se la pueda ver sea una sala de cine, para eso la hicimos.
Con este estreno concluye una etapa, solo tengo palabras de agradecimiento a todas las personas que conocí y que generosamente expusieron sus cuerpos en los 11 espectáculos que registramos a lo largo de 5 años. Bienvenidos a La herida y el cuchillo, bienvenidos a este artista extraordinario que es Emilio García Wehbi, extraordinario, porque justamente escapa de lo común, de la regla.
Una década después sigue en el aire resonando algo de Hécuba, sobre todo el monologo incendiado sobre los locos que Maricel vomitaba sobre el escenario, ojalá algo de ese fuego haya abrazado esta película.
*La herida y el cuchillo (Notas para una película sobre García Wehbi), puede verse todos los días hasta el miércoles 6 de Julio a las 17:30hs, en el Cine Gaumont, Avenida Rivadavia 1635. El costo de la entrada es de $90. La función del martes 5 será presentada por Emilio García Wehbi.
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