
Cuando mi mamá se murió, mi papá empezó a perder la memoria y me pidió que lo grabe, quería dejar registro del amor con ella. Fueron solo un par de veces porque al poco tiempo, se enfermó de cáncer y como Orfeo cruzó las aguas para ir a buscarla, pero no para traerla de vuelta, sino para quedarse con ella en otro mundo.
¿DÓNDE EMPIEZA EL AMOR? Todas mis obras están atravesadas por un gesto autobiográfico. Como principio constructivo. Un gesto que intenta impugnar las formas tradicionales para ubicarlas dentro de una categoría teatral. Un recorrido bio dramático que reconstruye la historia de amor de mis padres.
Porque el amor también necesita una fuga dramática. Acá estoy yo, como una heroína vencida, luchando contra un fracaso asegurado, intentando reconstruir los fragmentos, para que sean una totalidad, intento responderme qué es el amor, a partir de la historia de mis viejos, que no es más que lo primario, que el origen del amor para mí.
Intento hacer memoria, recordar, construir una realidad en lo imposible. Intentar sobrevivir al olvido, porque el amor está hecho de todo eso que no se mostró.

Empecé a escribir esta obra cuando llevamos con mi hermana, las cenizas de mis viejos a la iglesia donde se casaron. En este acto entendí algo que no puedo materializar, entendí un ciclo un tiempo circular.
Durante un año le pedí a personas de más de 50 años, la edad en que murieron mis padres, que me respondieran qué era el amor. Queriendo reconstruir un futuro incierto, mientras buscaba los casetes que se perdieron para siempre. Y como el amor, no termina siendo más que un puro acto de voluntad.
La acción de la obra consiste en esto: los participantes escanean con el celular códigos QR que los direccionan a audios, donde se escucha la obra dividida en cinco partes/estadios -trabajo con la voz como cuerpo invisible que se materializa en el paisaje y el cuerpo propio de los participantes, para hacerse obra.

¿Por qué en un museo?
Es acá donde se guarda, se cuida y se expone lo trascendente, lo más preciado para la cultura. Lo frágil, lo que queremos que sea eterno.
Esta obra está dividida en tres partes, y decido comenzar por la parte dos, la reconstrucción del origen del amor de mis padres... Con la intención de volver a ese amor primario, que debe reinventarse y defenderse.
Vos, yo y el tiempo que habitamos juntos intenta reconstruir un recuerdo, una memoria. Ponerle palabras a lo que el lenguaje no puede, porque me resulta corto y limitado.
*”Vos, yo y el tiempo que habitamos juntos” se presenta en el Museo Larreta (ingreso por Juramento 2291), todos los días con entrada gratuita. Se recomienda llevar teléfono celular y auriculares.
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