La belleza del día: “Riña de músicos”, de Georges de La Tour

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

“Riña de músicos” (1620-1630) de Georges de La Tour
“Riña de músicos” (1620-1630) de Georges de La Tour

I

Una pelea de músicos. Podría decirse que hoy, en este siglo, en esta actualidad, en este rincón del mundo, esa es la definición de las batallas de freestyle: dos raperos improvisando rimas sobre un beat para anular al rival o, mejor dicho, superarlo argumentalmente. Pero no, acá nos referimos a otra cosa. Riña de músicos es un óleo sobre lienzo que se pintó entre 1620 y 1630 cuando nadie imaginaba que las diferentes entre artistas se podrían solucionar de una forma más decorosa.

Se lo puede apreciar en una de las paredes del Getty Center, de Los Ángeles, Estados Unidos, con su estilo barroco y su tamaño de 94,4 centímetros de alto y 141,2 de ancho. El autor es el francés Georges de La Tour que representó una escena nocturna con cinco personajes. En el centro, los protagonistas son dos músicos que están amenazándose. Uno tiene un pequeño cuchillo en la mano, el otro blande una chirimía como si fuera un palo macizo.

La escena se completa con, a la derecha, dos músicos, un gaitero y un violinista, que parecen divertidos con la situación y no están interesados en separar a los combatientes; y a la izquierda una anciana junta sus manos sobre un bastón mientras en su rostro se dibuja un enorme gesto de espanto. Todo está a punto de suceder —los golpes, los cortes, la sangre y tal vez la muerte— y, en ese sentido, todo se ata a la imaginación del espectador. ¿Qué es lo que desata la pelea?

II

Hasta 1950, Riña de músicos era un cuadro de Caravaggio. Al menos así lo definió la historia que suele ser injusta. Recién en el siglo XX La Tour volvió a tener renombre: en vida tuvo cierto éxito pero luego el mundo lo olvidó por completo. Es que estaba en una colección particular. Encontraron una copia de Riña de músicos y se la atribuyeron a los hermanos Le Nain, pero en 1934 el historiador del arte Charles Sterling dijo: “Sin dudas esto es de Georges de La Tour”.

Muchos expertos criticaron esta atribución pero todo cerró cuando apareció la Riña de músicos original, la que aquí presentamos como belleza del día, que estaba oculta en la colección de lord Trevor de Brynkynallt en Chirk, Denbighshire, Gales. En 1972 se estableció que no era un cuadro de Caravaggio sino de Georges de La Tour. Lo subastaron en la galería Christie’s de Londres y fue adquirida por el Getty Center de Los Ángeles por 1,7 millones de euros.

III

Una interesante interpretación de la obra es que se trata de una disputa entre mendigos. El músico de la izquierda tiene un ojo cerrado y otro entreabierto, lo que ha llevado a muchos críticos a pensar que se trataba de un ciego. ¿Realmente lo era? El otro combatiente sostiene en su mano derecha un limón y le apunta a los ojos: una forma de comprobar si su contrincante está engañándolo o no. La anciana podría ser su lazarillo, por lo cual su miedo es que se revele la verdad.

Parece que en aquel tiempo era bastante frecuente simular ceguera para recibir algunas monedas. En la Alemania del siglo XVI existía un manual sobre vagabundos titulado Liber Vagatorum donde se recomendaba que “antes de darle algo a un ciego, compruebe de qué tipo es”. Esta interpretación tiene sentido si tomamos que La Tour había pintado antes al músico ciego en un cuadro titulado El zanfonista.

IV

De Georges de La Tour se sabe muy poco. Nació el 13 de marzo de 1593 en Vic-sur-Seille, una villa episcopal perteneciente al obispo de Metz que se erigía como centro católico en medio del protestantismo de la región. Fue el segundo de los siete hijos de un tahonero, Jean de La Tour, y de una hija de panaderos, Sibylle Mélian. En vida fue un pintor famoso, destacaba por sus tonos oscuros, que recibía muchos encargos de, entre otros, el duque Enrique II.

Recibió la influencia de Caravaggio y posiblemente de Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi. Es el más famoso de los tenebristas franceses. Padeció los efectos de la Guerra de los Treinta Años —forajidos, rebeliones, incendios pero sobre todo las pestes— por lo que se destaca su interés en retratar enfermos y enfermeros. Murió en Lunéville el 30 de enero de 1652, a los 58 años, a causa de una epidemia que también se cobró la vida de su esposa.


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