La belleza del día: “La maldición de Kullervo”, de Akseli Gallen-Kallela

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

 “La maldición de Kullervo”, de Akseli Gallen-Kallela , en el Ateneum Art Museum, Helsisnki, Finlandia
“La maldición de Kullervo”, de Akseli Gallen-Kallela , en el Ateneum Art Museum, Helsisnki, Finlandia

La obra de Akseli Gallen-Kallela (1865 -1931) fue amplia y tuvo diferentes etapas, todas riquísimas en texturas y temáticas, por lo que se puede realizar un trazado sobre los diferentes momentos que transitó en su vida a partir de su trabajo. Gallen-Kallela, de quien hoy se cumple aniversario de nacimiento, fue un pintor que no se aferró a un técnica, sino que en el devenir de su crecimiento las fue aplicando sin importarle el objeto que retrataba.

Si bien es más recordado por sus obras relacionadas a Kalevala, el poema épico nacional finés, realizó trabajos no solo en su país, sino también en París, Belín y vivió en la actual Kenia y en Nuevo Mexico, EE.UU, donde retrató a pobladores locales.

Por ejemplo, sus obras parisinas son más convencionales en cuanto a temas: cafetines, desnudos trabajadores del campo, la vida en la ciudad. Tras casarse con Mary Slöör parte de luna de miel a la Karelia Oriental, donde ingresa al mundo de las tradiciones y empezó a recopilar material para sus representaciones del Kalevala, y su estilo fue abandonando los modismos impresionistas para acercarse al simbolismo. Este viaje se considerará más tarde como el inicio de la orientación conocida como karelianismo en el arte finés.

Durante se estadía en Berlín, se entera de la muerte de su hija, y su trabajo se volvió más crudo, con un condimento más trágico, abandonando la mirada romántica. En esos años, 1896-1899, pintó las que se consideran sus obras más famosas: La defensa del Sampo, La madre de Lemminkäinen, La venganza de Joukahainen y La maldición de Kullervo.

Entre 1909 y 1911 vivió con su familia en Kenya, donde realizó 150 pinturas de corte expresionista, pero regresó a su país para combatir en la guerra civil, que enfrentó a las facciones de Finlandia Blanca y la República Socialista Obrera de Finlandia (Finlandia Roja) durante la transición del país de un Gran Ducado del Imperio Ruso a un estado independiente. Esta experiencia tamién lo marcó en su obra posterior.

La maldición de Kullervo retrata, justamente, a Kullervo, uno de los personajes centrales de la epopeya nacional finlandesa, el Kalevala. La pintura representa un punto de inflexión en su triste historia.

Kullervo es un huérfano que es vendido como servidumbre y enviado a la selva como pastor de ganado. La malvada dueña de la casa ha llenado el pan que le da con una piedra y cuando intenta cortarlo rompe su cuchillo, único recuerdo de su padre.

Entonces, enfurecido, Kullervo convoca una nueva manada compuesta por lobos, osos y linces, que devoran a su protectora. Sin embargo, sus problemas no terminan ahí y una interminable espiral de venganza destruye no solo a su nueva familia, sino también al propio Kullervo.


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