
Hasta 1944, ser homosexual en Suecia estaba prohibido. En 1907, el escultor Nils Santesson sufrió la arbitrariedad de la ley por ese motivo. Eugène Jansson nunca lo dijo abiertamente, pero los historiadores del arte sostienen que fue pareja de Knut Nyman, un carpintero diez años menor que posó para varias de sus pinturas.
Además, se intuye que era gay por la última etapa de su obra, donde los desnudos masculinos son el tema más recurrente. Su hermano, Adrian Jansson, que sí era gay, quemó todas las cartas tras la muerte del pintor en 1915, posiblemente por temor al escándalo y las reprimendas, y para salvaguardar la reputación del artista en medio de una época particularmente homofóbica.
La belleza que hoy presentamos, Autorretrato en la piscina, es de 1910 y está en el Museo Nacional de Estocolmo. Allí lo vemos a Eugène Jansson como un elegante dandy de traje blanco y sombrero caminando entre hombres desnudos en la Casa de Baños de la Marina, lugar que solía frecuentar porque era un gran nadador.
El texto que acompaña el cuadro en el museo dice: “El cuadro está pintado desde una perspectiva homoerótica, en un momento en que los actos sexuales entre hombres estaban prohibidos por la ley. Esta subcultura transfronteriza fue una parte oculta pero importante del desarrollo de la ciudad moderna”.

Jansson nació en el seno de la clase trabajadora sensible. A sus padres les interesaba el arte y se lo transmitieron tanto a Eugène como a su hermano menor, Adrian, como si fuera un saber y un sentir único. Lo era.
Fue a la Escuela Alemana de Estocolmo, tomó lecciones de piano, se matriculó en el Tekniska skolan (hoy Konstfack) y estudió con el pintor Edvard Perséus. Fue aceptado en la Escuela de Antigüedades de la Real Academia Sueca de Artes en 1881, pero como no tenía el dinero para irse a París, como hacían los pintores de su generación para extender y enriquecer su experiencia artística, se quedó en Estocolmo exprimiéndole todo el jugo a esa ciudad brillante.
Tras la muerte de su padre, vivió siempre con su madre y su hermano en Södermalm, la parte sur de Estocolmo, hasta que se instalaron en un departamento en la calle Bastugatan, desde donde se apreciaba la bahía de Riddarfjärden. La mayoría de sus pinturas desde 1890 hasta 1904 son vistas nocturnas de Riddarfjärden donde domina el tono azulado.
Eso le valió el singular apodo de “El Pintor Azul”.

Ya era conocido, celebrado, popular. En Estocolmo el mundo del arte lo adoraba. ¿Qué más podía hacer? Agotado, dijo basta. Simplemente dejó de participar en exposiciones, de preocuparse por la cotización de su obra y por las relaciones sociales en el mercado del arte. En ese entonces aparece su última y más importante etapa: la de las figuraciones masculinas.
Todo empezó temprano: un ataque de escarlatina a los 14 complicó su salud. De ahí venían sus problemas de vista, oído y renales crónicos. Desde entonces encontró en la natación una forma de mejorar su salud. Visitaba la Casa de Baños de la Marina con mucha frecuencia; era un gran nadador. En ese lugar ocurren muchas de sus pinturas, como esta, Autorretrato en la piscina.
Fue una etapa importante pero más bien breve, porque en 1913 su salud se deterioró. Dos años después, en 1915, murió por las complicaciones de un derrame cerebral. Para entonces ya vivía en un asilo de ancianos en Nacka, Estocolmo, debido a las secuelas. Era joven, tenía apenas 53 años.
Su vida y su obra configuran una forma de relacionarse con el mundo, de retratarlo y de develarlo.
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