
El escritor Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899-Montreaux, 1977) envió en 1942 un poema, hasta ahora inédito, a la revista New Yorker, con el título El lamento del hombre del mañana en el que narra los problemas de Superman con Lois Lane: la “explosión de amor”, no metafórica, sino real, que podría herir a su futura esposa.
Se trata de un texto previo a la publicación de Lolita que Nabokov mandó apenas unos años después de llegar a Estados Unidos desde la Francia ocupada, según revela en Times Literary Supplement (TLS) el académico ruso Andrei Babikov, que encontró el texto en una carpeta en la Biblioteca Beinecke de Manuscritos y Libros Raros de la Universidad de Yale.
El poema de Nabokov, cuyo hijo era seguidor de Superman, tiene alusiones a Hamlet y adopta el tono de monólogo interior de un hombre que se imagina paseando por la ciudad junto a su esposa, obligado a llevar sus lentes. “De lo contrario / cuando la acaricio con mis superojos, / sus pulmones y su hígado se ven claramente / palpitando”, se puede leer en los versos.
Babikov explica que estaba inspirado en la portada del número 16 de la serie de cómics de Superman, en la que Clark Kent y Lois Lane caminan, y ella observa una estatua del superhéroe en un parque de la ciudad y exclama: “¡Oh, Clark, ¿no es maravilloso?!”, comentario que aparece en El lamento del hombre del mañana.

“El cielo amarillo del parque, tal y como aparece en la portada, también capta la atención de Nabokov cuando su desafortunado héroe, al contemplar su propia incapacidad, reflexiona así: ‘no importa a dónde vuele, / con una capa roja, azul, a través del cielo amarillo, / no siento emoción”, explica Babikov sobre ese trabajo de Nabokov.
Nabokov advertía de que estaba experimentando “las más horribles dificultades y angustias” en el manejo de un idioma nuevo para él, y que el poema era un poco “subido de tono” hacia la mitad y aun así, preguntaba a la revista si podría considerar pagarle “un honorario tan adecuado como sea posible” a su pasado ruso y a sus “agonías actuales”, según cuenta el diario El País.
El autor fue rechazado, ya que el editor de poesía del New Yorker, Charles Pearce, le dijo que los lectores no lo entenderían y coincidió con lo de las líneas en mitad del poema. Babikov explica en el TLS que Pearce jamás podría imaginar que su negativa a publicar el que quizás fue el primer poema de Superman en el mundo supondría que quedara oculto.
“Tampoco podía prever que su colaborador, que escribía ‘cosas bastante maravillosas’, se convertiría a finales de los años cincuenta en un escritor de fama mundial, un enigma provocador para los lectores astutos y los conocedores de su arte, y que este poema rechazado de 1942 se convertiría en una de las páginas perdidas de su biografía creativa”, escribe el académico que descubrió la existencia del poema.
Fuente: Télam
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