
El francés Odilon Redon nació el 20 de abril de 1840 en Burdeos, Francia y fue pintor, dibujante, litógrafo y grabador francés de gran sensibilidad poética e imaginación. Su obra, conocida dentro del simbolismo, se manejó en dos vertientes. Por un lado, sus grabados exploran temas fantásticos, a menudo macabros, y fueron una suerte de anticipo de lo que serían luego los movimientos surrealista y dadaísta. Por otra parte, su manejo del color, sus óleos y pasteles, principalmente bodegones con flores, le valieron la admiración de Henri Matisse y otros grandes pintores.
Redon recibió formación como escultor, así como en grabados y litografías. En 1870 se unió al ejército durante la guerra franco-prusiana. Su primer álbum de litografías fue Dans le Rêve (1879). Era relativamente poco conocido hasta 1884, con la publicación de A rebours (Al revés), la novela de culto de Joris-Karl Huysmans en la que aparece un aristócrata decadente que colecciona sus dibujos, de modo que podría decirse que la fama llegó a través de la literatura.

Gran admirador de Poe, su relación con la literatura le llevaría a ilustrar varios libros de Baudelaire, uno de sus amigos. También mantendría una estrecha relación con científicos como Armand Clavaud (quien lo conduce al estudio de la anatomía, la osteología y la zoología), y Charles Darwin. Todas estas influencias se reflejarían en su trabajo.
En 1884 fue uno de los fundadores del Salón de artistas independientes, un búsqueda para exponer con libertad, independientemente del Salón oficial de París. En los años 1890 empezó a usar el pastel y el óleo, que dominaron sus obras durante el resto de su vida. Entre esas obras hay varias dedicadas a su esposa, Camille Falte.

La obra de Odilon Redon se inició a contracorriente de la estética dominante en su época, el impresionismo. Mientras los impresionistas experimentaban con el color, Redon trabajaba en una extraordinaria serie de dibujos y litografías que él mismo llamaría “Los Negros”. “Toda mi originalidad consiste en dar vida, de una manera humana, a seres inverosímiles y hacerlos vivir según las leyes de lo verosímil, poniendo, dentro de lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible”, escribió.
Aunque fue conocido al principio de su carrera por sus trabajos principalmente en blanco y negro en sus dibujos en carbonilla y litografías, Odilon Redon recurrió más tarde a medios más coloridos, incluido el pastel. En particular, se centró en los retratos al pastel -hechos por encargo- de mujeres con flores, como nuestra belleza del día. Aquí, la protagonista es Violette, joven sobrina del coleccionista parisino Marcel Kapferer, quien aparece junto a coloridas flores mientras mira hacia adelante, enfocada como en el estado onírico evocado por su entorno.
Para el historiador del arte Michael Gibson, Redon quería que sus obras, aún aquellas más oscuras tanto en color como en temática, retrataran “el triunfo de la luz sobre la oscuridad”.
En su más que recomendable libro Con los ojos bien abiertos, una colección de sutiles ensayos sobre arte, el gran narrador británico Julian Barnes le dedica un capítulo a este artista. Ahí, a propósito de las dos líneas de trabajo tan diferentes entre sí que llevó adelante el artista durante su vida, dice:
“En una ocasión escribió: ‘No me interesa ningún pintor que haya encontrado su técnica’. También es inusual que el período oscuro ocupe la primera etapa de su obra en lugar de la última. Demuestra que Redon escapó de las sombras en lugar de sentir cómo lo iban cercando con el paso de los años. Al principio, los paisajes inhóspitos, el horror al más puro estilo Poe, el terror y el desánimo melancólico de las obras noirs; al final, la paleta fosforescente, los azules lapislázuli y los marrones castaños, el púrpura difuminado y el naranja capuchina, los rubores y morados pasteles. También al principio, los sueños íntimos, sugerentes y más personales; al final, una obra más pública, más programática. Y no, no parece haber ninguna conexión biográfica obvia entre esa fractura en la línea artística y los hechos en la vida de Redon.”
Odilon Redon murió en París, el 6 de julio de 1916. El Retrato de Violette Heymann integra la colección permanente del Cleveland Museum of Art.
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