Los desafíos de traducir al alemán una novela sobre travestis cordobesas

La escritora Camila Sosa Villada dialogó con la editora argentina Paola Lucantis y la traductora al alemán Svenja Becker, acerca del proceso de traducción de la novela “Las malas”, en el marco del Filba

Arriba: la traductora Svenja Becker y Camila Sosa Villada; abajo, Paola Lucantis
Arriba: la traductora Svenja Becker y Camila Sosa Villada; abajo, Paola Lucantis

La escritora cordobesa Camila Sosa Villada conversó esta noche con la editora argentina Paola Lucantis y la traductora al alemán Svenja Becker, acerca del proceso de traducción de su novela Las malas en el marco del Filba, para entender cómo el pasaje a otra lengua puede “conservar el lenguaje íntimo del territorio propio y cómo se encuentran las coincidencias entre el castellano de las noches de los suburbios de Córdoba y el alemán que se habla hoy”, según introdujo la directora del festival, Amalia Sanz.

Desarrollada en el marco de la sección “Buenos Aires ciudad de traducciones”, la conversación tuvo como eje la experiencia en torno a la traducción de Las malas (Tusquets), que narra la vida de una comunidad de travestis en la ciudad de Córdoba y ya fue traducida al noruego y al francés, mientras que la versión alemana está en curso.

“Hay algo muy particular que tiene que ver con la historia de marginalidad que ocurre en un lugar recóndito de Córdoba, de Argentina, de este mapa en el sur -definió Lucantis la novela-. Una historia de violencia, de solidaridad. Una potencia que transforma toda esa realidad económica y social muy violenta, patriarcal, conservadora y a la vez una historia de resistencia, reivindicación, de solidaridad y una creación, una transformación que se hace a través del lenguaje”.

Las malas, de Camila Sosa Villada, uno de los títulos de Rara Avis, la colección que dirige Forn
Las malas, de Camila Sosa Villada, uno de los títulos de Rara Avis, la colección que dirige Forn

“Uno se pregunta cómo la traductora puede tomar toda esa complejidad de los territorios, marginalidad, violencia, con realidades particulares y con un lenguaje muy específico y muy personal. ¿Cómo se hace para traducir a otra lengua?”, planteó la editora.

Por su parte, Becker contó su experiencia en el proceso de traducir el texto al alemán: “Mi primera impresión fue entusiasta. Es un libro que leí de una vez y eso es fantástico -aseguró-. Traducir un texto bueno es un regalo, es como que podés confiar en lo que está escrito. No tenés que trabajar en contra del texto, y eso es un regalo para el proceso de traducción. Luego hay un montón de preguntas, cómo traducir en detalle, pero lo fundamental es que el texto funciona de una manera literaria, que es más bien universal. Toca algo fundamental en los seres humanos”.

El primer escollo para la traductora fue que al ser una “mujer alemana cis heterosexual” tuvo que investigar sobre el panorama travesti en Alemania: “¿Hay una comunidad trans parecida? ¿Existe o no? La verdad es que una cultura travesti como en Argentina, no la encontré en Alemania, puede ser que exista pero no es visible”, relató.

“La situación política en Alemania es muy virulenta en el tema de personas trans. Es un debate que empezó hace unos años, y desde hace dos existe oficialmente un tercer sexo (género), para elegir en el pasaporte: indeciso o diverso. Todo el sistema binario está un poco en cuestión. Hay más conciencia de todo el cambio de sexo en toda la sociedad. Es un proceso. Se discute mucho”, indicó Becker.

Por su parte, Sosa Villada explicó sus preocupaciones a la hora de escribir esta historia: “Mi disputa desde el lenguaje para con el mundo que me pueda llegar a leer, tiene que ver con que se hable en femenino de las travestis, que no se siga nombrándolas como si fuesen varones”.

Camila Sosa Villada
Camila Sosa Villada

La escritora dijo también que “el término travesti es un término muy latinoamericano que recién aparece en Chile y Argentina con el activismo de Claudia Rodríguez, Lohana Berkins y Marlene Wayar. En Europa, tienen una nomenclatura un tanto más específica para las expresiones que se corren de lo cis”, comparó.

“Al principio pensé que era un problema porque no existe el término travesti, no puedo inventarlo”, dice Becker, quien explica que si bien existe el término “mujer trans” no hay una adaptación del insulto para nombrarse, tal como pasa con los homosexuales y lesbianas, donde “ambos grupos se apoderaron del insulto y lo convirtieron en una denominación de orgullo para ellas y ellos”.

Luego, la charla derivó hacia las diferencias culturales entre Argentina y Alemania: “Nosotros miramos con admiración, con ganas de ser como son en Europa, de tener esas ciudades limpias, esos colectivos que funcionan, todo luce mejor que acá en Córdoba que se estuvo incendiando este tiempo, y ellos nos miran a la vez como una curiosidad antropológica”, señaló la escritora.

“Hay un montón de prejuicios, es que ni lo uno ni lo otro tienen mucho que ver con la realidad. Aquí en la muy rica Alemania hay mucha gente marginalizada que está excluida de la sociedad, que no tiene acceso a recursos básicos -analizó Becker-. “Las malas” es una novela sobre la marginalización general y discriminación de pobreza. Eso existe en Alemania también, la manera de tratar a la gente que no encaja en el sistema establecido no es algo exclusivamente argentino”, explica Becker.

Durante el encuentro también se reveló que el título de la traducción alemana -que se publicará en enero- será “Las hermanas fantásticas del parque” , una decisión editorial por la que se eligió subrayar la idea de “lo festivo del libro”, aunque está lejos del significado original del original.

Fuente: Télam

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