Cuenta Alfred Hitchcock en su famosa entrevista libro con François Truffaut que hay momentos en que sus films se llevan a cabo bajo la premisa del “run for cover” (N. de la R.: “correr para cubrirse”), es decir, un proyecto seguro en que apoyarse, sin riesgos, luego de alguna experiencia sinuosa, comercial y artísticamente. También se le adjudica a John Ford esta estrategia cada vez que volvía sobre el género que mejor manejaba: el western.

Pensar un inicio, una precuela, para un personaje clásico como Perry Mason puede ser una tarea complicada. Inmortalizado por un actor como Raymond Burr, parte de la historia iniciática de la televisión, cualquier vuelta de tuerca alterando el estilo de una figura arraigada en el registro popular podía naufragar en el desastre. Pero… run for cover. La versión de HBO eligió dar un paso clave para contener en un lugar seguro ese relato, ese “origen secreto” que pensó para el abogado exitoso y pulcro de los sesenta: lo hizo a través del policial negro, un clásico cuento noir. ¿Qué tal si el impoluto defensor de pobres y ausentes, en sus inicios, era un detective privado, oscuro y enojado con la vida? Por ahí se comenzó a armar el rompecabezas del nuevo Perry Mason. Un juego muy bien pensado, entre la mejor tradición del film noir y las novelas pulp de principios de siglo XX. Hay mucho de la atmósfera de los textos de Dashiell Hammett pero también bastante de las historias urbanas del cómic de Dick Tracy. Un relato áspero y atrapante.

Raymond Burr, como el original Perry Mason
Raymond Burr, como el original Perry Mason

El año elegido es 1932. La ciudad: Los Ángeles, una matriz cosmopolita marcada por la corrupción policial y política. En Los Ángeles al Desnudo, esa obra maestra del director Curtis Hanson, se afirma que en la década del cincuenta Los Ángeles era la ciudad con la mejor policía del mundo. Algo de esa hipocresía atraviesa esta encarnación de Perry Mason que pone las cartas sobre la mesa desde el primer momento: una muy oscura secuencia en la que el secuestro de un bebé termina mal.

Ese es el preludio y el hecho que marca la acción para el desarrollo del personaje. Este detective está más cerca del Philip Marlowe al que dio vida Elliot Gould en The Long Goodbye de Robert Altman en los setenta. Un andar cansino, y una mirada muy cínica de la vida. “Todo el mundo es culpable de algo”, sentencia. Es alcohólico, fumador y se gana la vida con fotos indecorosas de estrellas del cine de entonces, con las que chantajea a productoras de “Hollywoodland”. Este Perry Mason no duda en conseguir una corbata de uno de los cadáveres, habitual ocupante de la morgue de la ciudad, mientras dialoga con el encargado de turno antes de ir a una audiencia judicial.

Un proyecto de varios años

La rueda de prensa de presentación de la serie tuvo lugar en Los Ángeles pero, claro, tiempos de pandemia mediante, se impuso de manera remota, virtual, como marcando esa distancia abismal entre el año en que transcurre la acción de Perry Mason, históricamente posterior a la gran crisis de la bolsa y este futuro distópico de encierro y distanciamiento social. La crisis social, siempre presente, es el punto de unión.

Los creadores del show, Ron Fitzgerald y Rolin Jones, fueron los primeros en explicar el camino elegido para encarar esta serie: “Stanley Gardner escribió 80 novelas con el personaje, con diálogos y situaciones geniales. Quisimos ir por otro terreno y explorar sus motivos, cómo fue que Perry Mason llegó hasta allí. A su vez pudimos manejarnos con libertad respecto del tono, violento y oscuro, en línea con los productos HBO”

Durante varios años estuvo dando vueltas el proyecto. En principio como telefilm para luego convertirse en esta serie de ocho episodios. El guionista Ron Fitzgerald comenta el cuadro de situación: “En principio era un proyecto para Robert Downey Jr. para realizar una película. Cuando eso quedó descartado y llegó a nosotros, decidimos ir a las novelas originales para pensar en el origen, en cómo fue que ese hombre se convirtió en el mejor abogado defensor, cuál fue su camino para llegar ahí”

Si bien Robert Downey Jr. se alejó paulatinamente del lugar de protagonista de la serie, quedó involucrado con su nombre en la producción general junto a su esposa, Susan Downey, de larga trayectoria en el ámbito en el Hollywood. Es ella quien se dispone frente a los periodistas de todo el mundo y explica con profundidad las variables de esta miniserie.

-¿Cómo fue el inicio del proyecto?

-Originalmente la idea era realizar una remake de la serie en tiempo presente. Pero rápidamente Robert (Downey Jr.) manifestó que le parecía más interesante trasladar la acción a la década del 30, que eso iba a abrir más posibilidades de explotación de facetas del personaje. Cuando comenzamos a desarrollar esa idea, y aún pensando en contar un solo caso a resolver, descubrimos que las dos horas de un telefilm no eran suficientes, así que el proyecto mutó hacia las ocho horas que ofrece una miniserie en el marco de HBO.

-¿Por qué decidieron ir hacia un concepto tan oscuro del personaje y al historia?

-Es interesante que se perciba como muy oscuro el relato. Obviamente el catalizador de la historia es un crimen horrible y es muy importante para el personaje. En el equipo tuvimos que dialogar mucho para encontrar el tono justo, el que queríamos alcanzar. Esa introducción fatalista, pesimista y de amenaza sobre el personaje lo posiciona en un trayecto. Mantuvimos la amenaza a lo largo del relato para demostrar que, independientemente de lo que es Perry en ese momento de su vida, hay una parte de él que cree y que tiene esperanza. Y también es importante decir que ese tono es matizado con momentos sutiles de humor. Ciertos momentos de humor negro en el contexto de la desgracia establecen un balance interesante. La interacción entre Perry Mason y Pete Strickland (su compañero, interpretado por el actor Shea Whigham) es clave en este aspecto. Obviamente, la gente con la que tienen que lidiar es muy oscura y la audiencia se está preguntando constantemente cuán lejos puede ir toda la situación. El resultado final es el del entretenimiento y no solo oscuridad en el relato.

Dos actores consagrados

Matthew Rhys es el elegido para el joven Perry Mason de la serie. El actor galés es una de las caras más solicitadas y respetadas en este momento de gloria de las series de tv. El reconocimiento definitivo le llegó en 2018 cuando ganó el premio Emmy como mejor actor por su performance como Philip Jennings en la excelente serie The Americans

-¿Qué fue lo que lo interesó en interpretar a este personaje icónico de los sesenta en una nueva versión en esta serie?

-Cuando leí el guión me interesó cómo este nuevo acercamiento al personaje puede ser atractivo para la audiencia moderna. Es un muy buen trabajo el que hicieron desde la producción para navegar entre un relato de época y un personaje que logra empatía desde el inicio. Es interesante porque lo primero que me dijeron fue si me interesaría hacer una remake de Perry Mason y lo primero que pensé fue ¿por qué quieren hacer eso?, pensaba en una cosa estandarizada y titánica. Luego me explicaron que el proyecto de HBO no era hacer una clásica remake sino “reimaginar” el concepto original del personaje.

-¿Cómo fue el proceso de creación del personaje desde el actor?

-La relación con los guionistas y el equipo de producción fue muy abierta y fluida y estaban abiertos a sugerencias y momentos de improvisación. Pudimos encontrar la mejor manera de colaborar. Por otro lado el guión era muy claro y natural. Es raro encontrar un guión en el que fluya tanto el relato, los diálogos.

-¿Cómo fue llevar adelante un personaje que ya se sabe en qué se va a convertir? Es una precuela y su futuro es ser un prestigioso abogado.

-Sí, es cierto, pero el trayecto que realiza es muy interesante. Hay muchos elementos que se cruzan y que debe sortear. La historia es muy interesante y el hecho de que en el futuro se convierta en un abogado, que es solo un aspecto de su persona, no afecta el relato de esta miniserie y sus alternativas.

Matthew Rhys, el nuevo Perry Mason, en uno de los capítulos de
Matthew Rhys, el nuevo Perry Mason, en uno de los capítulos de "The Americans", serie de la que fue protagonista junto con Keri Russell.

Una de las facetas de Perry Mason en versión HBO es su falta de rumbo y su conflictiva relación con su ex pareja que le imposibilita el contacto con su hijo. Ese no vínculo es el que domina el temperamento negativo del personaje. La paternidad, el compañerismo desde ese lugar, está presente en el relato. Mason no puede ser padre como quisiera y tampoco se reconoce como hijo: reniega de su pasado. Ahí es dónde encaja una figura clave: su mentor y guía ‘E.B.’ Jonathan. Este personaje es llevado adelante por el formidable actor John Lithgow, de extensa carrera tanto en cine como tv. Es el cable a tierra de Perry Mason y quien le permite realizar el viaje, el trayecto que emprenderá para enderezar su vida.

Lithgow es un artista increíblemente talentoso, reconocido por su habilidad multifacética en la actuación y por exceder los límites del oficio adentrándose, también, en las artes plásticas. Un hombre de una sensibilidad muy atractiva a la hora de entrevistarlo.

John Lithgow acompaña a Matthew Rhys en la nueva versión de
John Lithgow acompaña a Matthew Rhys en la nueva versión de "Perry Mason"

-¿Qué fue lo que más le atrajo cuándo tuvo acceso al guión por primera vez?

-Cuando leí esas primeras páginas mi cabeza dio vueltas. Me fascinó ese Perry Mason como sucio investigador privado, perseguido por un actor desnudo, sobreviviendo en una vieja granja paterna y veterano de la Primera Guerra Mundial, que tiene varios traumas ocultos, que no puede ver a su hijo y desperdicia su vida. Eso me sorprendió y dije: Este no es Perry Mason. No es lo que esperaba. Y eso fue lo que me cautivó del proyecto. Es un excelente trabajo de los guionistas, que pudieron realizar algo muy nuevo desde un personaje muy conocido.

El prestigioso actor John Lithgow tiene un papel central en la nueva miniserie. REUTERS/Danny Moloshok
El prestigioso actor John Lithgow tiene un papel central en la nueva miniserie. REUTERS/Danny Moloshok

-¿Cuál es la clave, la escena, el tema que lo lleva a interesarse en participar en el proyecto con su personaje?

-Bueno, claramente no puedo revelar exactamente lo que es porque es algo que se irá descubriendo en los episodios por venir. Pero el pánico tanto de Perry Mason como de mi personaje frente a los acontecimientos que atraviesan, el peligro creciente que se avecina sobre ellos y toda la oficina de trabajo de investigación. Eso me decidió para interpretar cuán lejos pueden llegar estos personajes.

-¿Cómo se conecta este trabajo con el recuerdo de la clásica serie de TV?

-La verdad, yo no era un clásico niño espectador de TV. Crecí en el seno de una familia de teatro. No estaba muy al tanto de los shows exitosos como Perry Mason o Peter Gunn. Mi padre era productor teatral, llevaba adelante adaptaciones de Shakespeare. Obviamente, ese otro mundo estaba ahí, presente. Pero creo que lo más atractivo del Perry Mason de HBO es que va por un camino totalmente distinto al de la serie clásica. Mi impresión es que ese Perry Mason clásico pertenece a una era de la televisión donde el medio era un lugar de confort antes de convertirse en un espacio de desafíos.

El policial negro como guía: otros títulos para descubrir y revisar en la oferta de contenidos on demand

Los productores de Perry Mason citan a Los Ángeles al Desnudo (el film de Curtis Hanson) como una de las referencias formales de esta miniserie. La película también ubicada en Los Ángeles pero en la década del cincuenta tiene como elementos distintivos una fotografía y una reconstrucción de época muy cuidada y es una de las grandes obras maestras que ha dejado el cine de la década del noventa (la producción es de 1997). Actualmente se puede encontrar en el servicio de Amazon Prime Video.

Más allá de esta película en particular, hay varios films clásicos que se pueden encontrar en los diferentes servicios de streaming:

En Netflix se puede ver The Stranger, el clásico de Orson Welles de 1946. Una pequeña gran joya del género. También en ese servicio, y forzando los límites del formato, se puede encontrar el clásico Pulp Fiction de Tarantino, un nuevo acercamiento al género desde el cine moderno.

En el servicio de Qubit.tv, por su característica y curaduría, es dónde se encuentran la mayor y mejor cantidad de títulos. Por un lado, está El Tercer Hombre, la obra maestra de Carol Reed por muchos considerada una de las mejores películas de la historia. Deudora del expresionismo alemán (como todo el género) sitúa la acción en Viena en la posguerra. Con Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli tiene todas las piezas en el lugar perfecto.

También, y en este caso con Orson Welles como director y productor, está La Dama de Shangai, un policial negro clásico junto a la gran Rita Hayworth.


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