“Los problemas del futuro ya los tuve ayer” / Mueran Humanos

Ladies and gentlemen, The Roadhouse is pleased to present the Nine Inch Nails”, anuncia un hombre al micrófono antes de que Trent Reznor y su banda hagan estallar las pantallas de TV durante los seis minutos que dura la canción She´s Gone Away, tocada en vivo, apenas empieza el octavo capítulo de la tercera temporada de Twin Peaks, mítica serie creada por David Lynch y Mark Frost. Un comienzo letal, jugado, considerando que la pasaban en horario prime time del canal estadounidense Showtime. En (casi) todos los demás capítulos también hay miniconciertos en aquel misterioso bar llamado The Roadhouse, aunque a diferencia de este ocurren al final, a modo de cierre mientras pasan los créditos. Todo bien con Chromatics, Au Revoir Simone, Trouble, Sharon Van Etten, Rebekah del Rio, James Hurley, Lissie, Eddie Vedder y Julee Cruise, pero falta Mueran Humanos. Porque cuadraría perfecto en ese fixture heterogéneo de microhorror, putrefacción existencial y surrealismo paranoide.

Mueran Humanos es un dúo argentino formado por Carmen Burguess (ex tecladista de Mujercitas Terror) y Tomás Nochteff (ex integrante de Dios y Travesti) en Barcelona, año 2006. Año 2008, se mudaron e instalaron para siempre en Berlín. Después de Mueran Humanos (2011) y Miseress (2015), dos discos engualichados por trips sonoros y metafísicos entre callejuelas oscuras de cualquier ciudad siniestra, acaban de lanzar Hospital Lullabies, donde perfeccionan la fisonomía de un monstruo urbano y cosmopolita de cuerpo industrial, corazón dark y alma punk.

Durante la anteúltima escala de su gira por Latinoamérica (ya tocaron en México, Colombia y Chile) y antes del único concierto en Buenos Aires, Infobae #CulturaLadoB entrevistó a Tomás Nochteff.

-¿Cuáles son las obsesiones más recurrentes de Mueran Humanos?

-Una mía es la pregunta de qué es la realidad y qué no, qué es la alucinación, qué son los sueños, cuál es el límite de la mente y sus lugares ocultos. Carmen indaga más en la femineidad, en lo onírico y en el mundo alucinatorio de la infancia. Las dos temáticas se terminan cruzando porque en realidad están emparentadas, supongo que por eso funciona nuestra colaboración, es una alquimia. Pero la temática no es todo, el combustible es el sentimiento. Rabia, sensualidad, miedo, excitación, odio, amor, misticismo. El sentimiento puro es lo que lleva todo adelante. La música es el medio de expresión más abstracto y al mismo tiempo más emocional que hay, las temáticas son entonces secundarias con respecto a la música en sí y su poder misterioso.

-Su impronta filosófica y musical pareciera señalar que el contexto político-social, los clichés del sentido común y aquella atmósfera alienante de la realidad es una verdadera pesadilla sin salida. ¿Creen que el arte podría funcionar a modo de artefacto liberador?

-Baudelaire decía que si no fuera poeta, sería asesino. Somos ese tipo de artistas, nos dedicamos a esto para no volvernos locos. En sentido literal. Para nosotros no es una carrera, nunca lo fue. Es una necesidad vital, un impulso que no podemos ignorar. El mundo por momentos es casi inhabitable para nosotros. Mueran Humanos es en parte una venganza contra el mundo, en parte construir algo que nos lo haga menos insoportable.

-La arquitectura onírica de sus composiciones ecualiza a la perfección los elementos más sofisticados de distintos géneros y estilos (considerados “de culto”) que, por supuesto, se relacionan entre sí: electro punk, industrial, dark wave, noise, kraut rock, dream pop, etcétera. ¿Cómo trabajan el proceso de elaboración de las canciones?

-Nuestro método es totalmente intuitivo y experimental, puede empezar por un ruido, un sonido, una frase, cualquier cosa que nos obsesione, A partir de ahí vamos repitiendo y repitiendo y se van agregando cosas y todo se va sintetizando. Empezamos por cualquier parte, podemos estar experimentando con un sintetizador durante horas y de ahí puede salir un loop que luego termina dando a luz a una canción. En realidad esa es la historia de nuestra música, empezamos improvisando música abstracta, experimentando con el ruido, y en algún momento empezamos a cantar sobre eso, la primera vez fue La Langosta, que fue nuestro primer single, ahí fue que nuestra música cambió y empezó a ser como es ahora, ninguno de los dos se dedicaba demasiado a cantar antes pero ahí fue que descubrimos que nos gustaba realmente hacerlo. A veces combinamos dos o tres piezas ya medio terminadas en una sola. Pero nunca pensamos en géneros musicales, nunca en todo el proceso de composición que puede durar mucho tiempo, nunca jamás pensamos en términos de géneros, mucho menos en combinar géneros, la mayoría de las veces ni sabemos que significan los géneros que de acuerdo a cierta gente, supuestamente combinamos. De nosotros se dice mucho que hacemos una especie de patchwork de géneros, que los mezclamos, pero en realidad es porque justamente al no pensar jamás en esos términos es que termina saliendo algo que puede llegar a recordar a varios géneros a la vez, pero creo que eso pasa cuando estás predispuesto a encajonarlo en género, y al no poder terminás pensando que son varios géneros mezclados. Como decía antes, esto surge de una necesidad vital nuestra que es expresarnos crudamente, no es que estemos más allá de los géneros, estamos más acá, es algo más primal y básico, nunca llegamos a la parte de pensar qué género hacemos.

-Ya que viven en Berlín y seguro comparten cierta escena y público, ¿tienen relación con los integrantes de Einstürzende Neubauten?

-Sí, los conocemos a todos menos a Blixa (Bargeld). A través de ellos fue que grabamos nuestro segundo disco y parte del tercero en su estudio, Andere Baustelle, con su ingeniero, Boris Wildsdorf. El más cercano a nosotros es Jochen Arbeit, él nos apoyó desde el principio, once años atrás cuando nos mudamos a Berlín, y de hecho toca en cinco temas de nuestro segundo disco. Siempre fuimos fans y lo seguimos siendo, así que su apoyo fue muy importante para nosotros.

-¿Mueran Humanos es un enunciado pesimista respecto al mundo contemporáneo o algún tipo singular que manifiesta cierta esperanza para rescatar la belleza que habita en lo oscuro, aquello vital en la naturaleza muerta?

-La realidad es que fue algo que dije un día muy borracho en medio de una tormenta de granizo, ni siquiera lo recuerdo, mis amigos de Travesti que estaban conmigo me lo contaron. En esa época trabajaba como corrector en, justamente, Infobae. Cuando volvía de trabajar armaba textos recortando los titulares de los diarios y dadas las palabras que componen los titulares de los diarios la frase esa me pareció que resumía un mensaje oculto de miedo que la media estaba proyectando sobre la población. Era un método personal de desarticular en mi psique lo que yo sentía como una manipulación psicológica a nivel masivo. Así se llamó entonces el fanzine que compilaba estos textos, o cut ups. Y luego a Carmen le gustó el nombre para la banda. Tener un grupo es un acto de afirmación, por más negativo que sea el contenido siempre es un acto afirmativo. Negativo es hacer daño, no crear música.

-Por último, ¿cómo será el concierto en Buenos Aires?

Es la gira de Hospital Lullabies, que salió hace pocos meses y es nuestro mejor disco para nosotros, así que vamos a presentar varios de esos temas. Estamos viajando con Pablo Thiermann, que es nuestro ingeniero de sonido por primera vez en Argentina. Que esté el, que conoce nuestro sonido y lo entiende, que mezcló Hospital Lullabies, en la operación técnica nos da una confianza extra que nos permite perdernos más en el trance y por lo tanto tocar mejor. Es una inversión muy grande traerlo desde allá pero creemos que vale la pena. Vamos a sonar mejor que nunca.

*Mueran Humanos presenta Hospital Lullabies / Sábado 7 de diciembre a las 23:59h / Casa Rock, Juan B. Justo 1477, Palermo

The Pablo Dacal Blues Explosion

Pablo Dacal es un trovador multifacético nacido y criado en Buenos Aires. Editó 8 discos que exploran diferentes formatos: de la música orquestal a la intimidad del cantautor, del folk psicodélico a la canción criolla, del minimalismo voz + piano al rocanrol experimental.

Su último trabajo, Mi esqueleto, está integrado por trece canciones de pulso salvaje con el clásico formato power trío: guitarra, bajo y batería. El álbum fue producido y mezclado junto a Fer Tur y la masterización estuvo a cargo de Hernán Asconiga. También participaron Rosa Nolly en saxo barítono y Mariano Malamud en viola. Lo cierto es que suena muy distinto a todo lo anterior y, para desentrañar las coordenadas de esta búsqueda, Infobae #CulturaLadoB conversó con Dacal unos días antes de su concierto en La Tangente.

-¿Cuáles fueron las motivaciones (íntimas y aquellas vinculadas con tu percepción del contexto social) que te llevaron a crear un disco crudo, nocturno, urbano y absolutamente narrativo como Mi esqueleto?

-Rastrearlas no es tan simple porque fue un disco de producción larga: un año entero entre las primeras grabaciones y la mezcla. Hay quienes tardan esto y aún más, pero ese no es mi caso, que suelo dar muchos rodeos en la previa para resolver luego con bastante celeridad. Esta vez funcionó distinto y puedo decirte que fue un álbum compuesto, grabado y producido con la radio prendida y la conversación abierta: la represión a los artistas callejeros, el asesinato de Lucía Pérez (y tantos otros y todos los reclamos de los feminismos contemporáneos), el constante intento de normalización por parte del Estado y la falta de dinero y trabajo están tan presentes como la vida doméstica, un fracaso amoroso, el oficio del canto y la vida que crece. Decidí conscientemente que sea narrativo porque veo allí la posibilidad de escapar a la frivolidad espectacular contemporánea: en un simple relato se cifra el mundo que no está presente en las listas, las frases sueltas o los comentarios al pie.

-Hay canciones alucinadas que parecen el diálogo trasnochado con parroquianos atentos en la barra de una cantina, mientras suena “Good” de Morphine y “Mule Variation” de Tom Waits. Y otras cuya intensidad en clave spokenword podrían sincronizar con chicos improvisando líneas de rap freestyle en cualquier plaza suburbana. ¿Fue una búsqueda deliberada para lograr un sonido así: tan clásico y a la vez tan actual?

-Sí, con Fer Tur (coproductor del disco) quisimos que se hagan presentes nuestros años mozos, el sonido de fines de los 80s y comienzos de los 90s, nuestro fin de siglo urbano y trasnochado. Y algo de ese espíritu juvenil nos lanzó hacia un terreno actual, con el oído atento a la payada contemporánea del freestyle y mucha energía nueva que anda circulando. La modernidad se presenta en la mirada fresca y desprejuiciada, con impronta vanguardista, más que en un sonido o estilo.

-Mi esqueleto, además de ser tu disco más literario, también coquetea con el germen punk y la estética fanzine. Como una exploración a la “zona garage” de tu cuerpo musical: nada más primario y radical que llegar al hueso. ¿Influyó haber publicado un libro en Mansalva? ¿Cómo fue la experiencia durante el proceso de edición?

-Sin dudas hay una influencia de Mansalva en el disco, aunque más por aspectos laterales al trabajo en sí. Con Mansalva volví a leer autores nuevos y descubrí un montón de obras que desconocía por completo, así como artistas contemporáneos y proyectos de todo tipo. En las tertulias de la librería La Internacional Argentina comenzaron la improvisación sin límites y el intercambio constante de ideas, la guitarra que rueda y el alma que canta. Allí soy payador, junto a Francisco (Garamona) y algún que otro valiente. También en la librería encontramos el título de Mi esqueleto junto a Garamona y (Roberto) Papateodosio, con (Nicolás) Moguilevsky conversamos sobre la portada, y creo que salieron también allí los primeros esbozos de la canción “El esclavo feliz”. La edición del disco fue en otro ámbito, en mi estudio y la soledad de la casa. Pero si te referís a la edición del libro, fue un trabajo hermoso, pero también muy disipado, y en ese ir y venir sobre las ideas y los amigos, las conversaciones y las canciones, seguramente se fue entretejiendo una visión nueva y diferente sobre mi propia obra que me llevó a dar este paso (porque de eso se trata el libro, de una mirada en perspectiva sobre los discos y sus canciones y aventuras que me permitió seguir el camino hasta aquí).

-Contanos sobre el concierto del próximo miércoles 11 de diciembre en La Tangente.

-Tocaremos el disco completo por última vez con el trío que está presentando el disco desde su lanzamiento: Fernando Mondino en batería, Dani Rollano en bajo y yo en las guitarras. Se sumarán Mariano Malamud y Rosa Nolly en viola y saxo barítono, dos invitados estelares que fueron tiñendo con su sonido una parte de mi repertorio y se integrarán en los próximos meses, ya que pretendo seguir adelante con esta formación. Quiero seguir investigando aún más todas sus posibilidades expresivas, ese formato tan típico y a la vez inmenso, como todo lo que abrazamos con pasión.

*Pablo Dacal presenta Mi esqueleto (antes tocan Las Kellies) / Miércoles 11 de diciembre a las 21h / La Tangente, Honduras 5317, Palermo

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