
Una muestra que evoca a Roberto Juarroz como poeta y bibliotecario se expone en la Biblioteca Nacional, a partir de una colección personal del escritor que reúne su “Poesía vertical” -única y compuesta por catorce libros- y las obras que abordó como lector, así como cartas y manuscritos.
La exhibición Saltos verticales: Roberto Juarroz entre nosotros surgió de una donación que el año pasado realizaron su esposa Laura Cerrato y su hija a la Biblioteca, luego de salvarse de un incendio que afectó la casa en Temperley donde el poeta vivió hasta su muerte.
El fondo de Juarroz (Coronel Dorrego, 1925 - Temperley, 1995) que llegó a la Biblioteca reúne “casi doce mil ejemplares en su mayoría intervenidos por el autor a través de anotaciones, además de manuscritos, cartas y tarjetas postales”, explicó Andrés Boiero, del departamento de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca, quien organizó la muestra junto al curador Javier Planas.
Montada en la sala María Elena Walsh, la muestra comprende tres ejes: el Juarroz lector, escritor y bibliotecario, con obras y manuscritos que se exponen en siete vitrinas, y otra más amplia que corona la exhibición con ejemplares de la revista Poesía=Poesía, en la que reunió la obra de poetas argentinos y latinoamericanos, y sus ensayos.

En los 20 números de esa publicación, editada por el propio Juarroz, rescató las voces de escritores poniendo mucho énfasis en los poetas de las provincias que eran desconocidos y que no llegaban a las editoriales más importantes, sostuvo Boiero.
De las obras que lo destacan como lector, se exponen: Correspondencia del libro Las flores del mal, de Baudelaire, que aparece intervenida por Juarroz; Los lusiadas de Luis de Camoens, con un comentario del poeta sobre la obra; Los conjurados de Jorge Luis Borges, donde la mayoría de los poemas aparecen trabajados por Juarroz con su pequeña letra manuscrita.
Esta parte de la exhibición está acompañada por fotografías de la estación de trenes de General Dorrego, su lugar de nacimiento, donde su padre fue ferroviario y jefe de estación.
“En ese ambiente rural pasó gran parte de su infancia y lo cuenta en su poesía cuando evoca el silencio y la naturaleza, dos elementos muy presentes en su imaginario poético”, señaló Boiero.
El Juarroz escritor aparece representado con la Cuarta poesía vertical, donde se observa cómo corregía y trabajaba cada poema a través de relecturas, intervenciones y correcciones; “era un poeta espontáneo, que llevaba libretas y papeles para escribir donde le surgieran pensamientos a modo de epifanías”, destacó Boiero.
La muestra reúne además imágenes del poeta en París, ediciones de sus poesía en otros idiomas, así como la Poesía vertical reunida, y la Octava poesía vertical, en distintas ediciones.

Otra de las vitrinas contiene su intercambio epistolar con el poeta y pensador Roger Munier, que fue su traductor francés, que Juarroz conoció cuando realizó estudios en la Sorbona.
La amistad que Juarroz tuvo con Octavio Paz se exhibe en un análisis que el escritor mexicano realizó sobre la obra del poeta argentino, y publicó en 1995 en el diario La Nación, bajo el título Roberto Juarroz: el pozo y la estrella.
Otro vínculo importante fue con Julio Cortázar, quien en una Carta-Prólogo a la Tercera poesía vertical, en 1965, afirmaba: “Sus poemas me parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años”.
El tercer eje de la muestra abarca sus aportes a la bibliotecología, ya que como egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires viajó como becario a Francia para ampliar sus conocimientos en La Sorbona, y al regresar, tuvo un rol fundamental en los procesos de consolidación institucional y cognitiva de los estudios bibliotecológicos.

Junto a sus aportes a la bibliotecología, la exhibición reúne además la historieta creada por Lautaro Parada, hijo de Alejandro Parada, que fue alumno de bibliotecología de Juarroz en la UBA.
Boiero sostuvo que para que la exhibición se concretara fue fundamental el trabajo de los integrantes del Departamento de Conservación Preventiva de la Biblioteca, que trabajó intensamente en la restauración de ejemplares que llegaron con restos de hollín y otras marcas de fuego a raíz del incendio al que estuvieron expuestos.
*La muestra puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 21, y sábados y domingos de 12 a 19, hasta el 1 de marzo de 2020, en Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires.
Fuente: Télam
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