El legado de Pablo Ducrós Hicken seguirá vivo, y mejor protegido. A 50 años de la muerte del gran coleccionista de equipos cinematográficos, que dio lugar al museo que hoy lleva su nombre en La Boca, se anunció la construcción del primer Laboratorio de Preservación Fílmica de Argentina.

Ducrós Hicken fue un pintor argentino que estudió con grandes como Ernesto de la Cárcova o Carlos Ripamonte, pero desde niño desarrolló una pasión por el cine, que lo llevó a tener una de las colecciones más destacadas del mundo. A su muerte, sus herederos donaron su acervo, que fue la base del Museo del Cine que lleva su nombre.

Ahora tras la firma de un acuerdo firmado entre Ministerio de Cultura porteño y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) se financiará la construcción de un laboratorio, que estará ubicado en avenida Don Pedro de Mendoza 3951, en La Boca.

Los trabajos en el predio -que ya comenzaron- tienen como fin asegurar la conservación de parte de la colección fílmica del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (hoy en Agustín Caffarena 51) y el acervo audiovisual nacional, de todos los formatos y soportes fílmicos que conserva la Cinemateca del Archivo y de la Imagen Nacional (CINAIN). Es en ese sentido, el mayor acuerdo para preservar el archivo fílmico nacional.

La apertura de un laboratorio de procesamiento de material fílmico posibilita el acceso en Argentina a una tecnología de producción y restauración de imagen con standard de calidad internacional y, por consiguiente, brinda autonomía en el tratamiento y restauración del patrimonio audiovisual nacional sin depender de laboratorios extranjeros, lo cual posicionará a Argentina como un referente al respecto dentro de Latinoamérica, tal como sucede en la actualidad con los laboratorios estatales en México.

Además, el Laboratorio contará con espacios para desarrollar trabajos con material húmedo y seco, laboratorio óptico, espacios de experimentación química con imágenes, realización de copias y guarda del material fílmico, entre otros.

“Estamos muy contentos porque gracias al trabajo en equipo entre las distintas instituciones que deben velar por el archivo audiovisual, logramos dar un gran paso para poner a resguardo nuestras películas de nitrato, con una obra que no tiene precedentes y nos permitirá cumplir con la misión de conservar y restaurar el acervo fílmico nacional”, dijo Carolina Konstantinovsky, delegada organizadora de la CINAIN.

Por su parte, la directora del Museo del Cine, Paula Félix Didier, agregó: “Estamos muy orgullosos y felices por la firma de este convenio importantísimo tanto para la preservación audiovisual en nuestro país como para el proceso de constitución de una cinemateca nacional. Con una reserva técnica según estándares internacionales para el acervo en soporte nitrato y un laboratorio analógico/ digital aseguramos un futuro duradero para nuestras imágenes en movimiento, componentes fundamentales de nuestra historia y memoria colectiva”.

Este espacio fue concebido desde su origen partiendo de las investigaciones sobre conservación llevadas a cabo por los laboratorios fotoquímicos, las experiencias de otras instituciones que llevaron adelante la inclusión e instalación de laboratorios de preservación fílmica en otros países (Cinemateca Portuguesa, Cinemateca Sueca, Filmoteca Española, Filmoteca de la UNAM, Cinemateca Brasilera, Cinemateca de Corea del Sur, Academy Film Archive, Library of Congress, entre otras) y con el asesoramiento de personal técnico argentino y miembros de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos. Para la realización de este proyecto fueron consultados especialmente: Pablo Mazzolo, técnico independiente argentino, Alberto Acevedo e Inés Cullen de Cinecolor Argentina, Thiago Ganhao de la Cinemateca Portuguesa y Albino Álvarez de la Filmoteca de la UNAM.

Esta colaboración conjunta brinda así una solución definitiva para el material fílmico de nitrato que, dada su alta peligrosidad, requiere de especial cuidado y condiciones de guardado, a tarvés de una cámara para su almacenaje con las condiciones requeridas en términos de seguridad y condiciones de guardado (temperatura, humedad, ventilación, etc.). Será entonces la primera vez dicho material se encontrará en guarda de forma separada del resto y en condiciones de almacenamiento adecuados, de acuerdo a todos los estándares internacionales.

La construcción y puesta en funcionamiento del Laboratorio de Preservación Fílmica permitirá no solo conservar y difundir el cine argentino sino también preservarlo. Entre sus futuros objetivos destacan generar lazos con instituciones y asociaciones afines, laboratorios y universidades nacionales e internacionales, con el fin de promover el intercambio de conocimientos para el desarrollo, experimentación y exploración de tecnologías de vanguardia en la preservación de material audiovisual analógico y digital.

Los principales beneficios del funcionamiento de un laboratorio local son un fuerte intercambio con la comunidad de artistas y archivos audiovisuales locales, ya que tanto cineastas, productores o cualquier entidad no tendrá que recurrir a los dos únicos laboratorios ubicados en Latinoamérica. Además de restaurar o imprimir copias se podrán rescatar materiales antiguos o en proceso de degradación mediante la transferencia a otros soportes y generar lazos con diversas instituciones profesionales y educativas promoviendo el intercambio de conocimientos, junto con dictar seminarios y talleres relacionadas a la preservación y restauración fílmica y la experimentación audiovisual con tecnología fotoquímica.

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