¿Se imagina el lector yendo al teatro sin moverse del living de su casa? ¿Le gustaría asistir a funciones con el ya desapareicdo Alfredo Alcón?  Eso y mucho más es Teatrix, una plataforma moderna que lleva el teatro el argentino, especialmente, pero del mundo todo- a la casa de cada uno.

Mirta Romay tiene un impulso notable. La hija del gran Alejandro Romay habla del teatro con un amor potente y recorre obras de la escena nacional de estos días pero también del pasado.  "Esto fue inventar un negocio que sirve como reconocimiento a actores, a productores, en fin, a todos los que hacen la escena", le dice a Infobae a su creadora en este reportaje.

—¿Qué es Teatrix?
—Lo resumo fácil: es el Netflix del teatro. La explicación técnica es que es una OTT vertical, una plataforma de video on demand que vos podés ver cuando quieras y donde quieras, y en este caso elegí un contenido histórico para los medios ¿no? Porque el teatro estuvo en el origen de la radio, después en la tele, y el crecimiento que tuvieron esos medios impidió mantener esa linda costumbre. Que además entraba también a dinamizar la escena. Y ahora un salto enorme hasta estas nuevas tecnologías que son plataformas que están dirigidas al usuario, o sea directamente al usuario, y no atraviesan, yo digo no pagan peaje, ¿viste? Ni cable ni televisión abierta, no necesitan tener una licencia. Y esta es la nueva televisión seguramente.

—¿Cuánto empujó la sangre para que esto pase?
—Demasiado.

—Pero en buena hora, ¿no?
—Claro, pero a veces uno las pasiones las vivís también con cierto peso porque no podés dejar de hacerlo.

—¿Don Alejandro qué hubiese dicho?
—Él te tiraba a ver qué pasaba, ¿viste? Te tiraba a la pileta sin ninguna red. A él le gustaba hacer esas cosas. Lo he visto hacer con actores: "No, no, te subís ya y salís al aire." Lo he visto hacer esas cosas con nosotros, con sus actores, con sus empleados. Y realmente me quedó esta cosa de que yo misma me empujo. Y que en el camino me doy cuenta que uno desarrolla inteligencia y acomodas las cosas como para ir adelante. Pero ese salto, que para muchos está lleno de miedos, incertidumbres, yo tengo al viejo ahí atrás que pac, me tira.

—Además pensaba en el respeto que tenía por los actores, por los autores, por los directores, por los técnicos, cosa que lamentablemente no está más. Si yo pienso en un referente de la producción nacional, es don Alejandro. ¿Cómo se da eso con la nueva tecnología que vos estás planteando?
— Mirá, me pasa algo también en ese sentido y creo que estoy muy marcada por mi viejo, cuando yo desarrollé este proyecto Teatrix no tenía antecedentes. Digamos, yo tampoco tenía antecedentes en estas plataformas, de golpe me vi inmersa en las nuevas tecnologías y en la nueva evolución de la televisión o de los medios audiovisuales. Había que generar una ingeniería legal. Esto implica reconocimiento a actores, a productores, en fin, a todos los que hacen la escena. Y como yo no sabía qué iba a pasar, era una apuesta nada más, y los modelos que existen para la televisión o el cable o el cine eran costosísimos, era pagar derechos de algo que en realidad no había negocio todavía, estamos inventando un negocio, dije "bueno, vamos a asociarnos a porcentaje y vemos qué pasa". Y ahora me pasa, en tres años y medio de trabajo, ya con cien obras, me doy cuenta que es un negocio de volumen, básicamente, entonces ya los productores están cobrando algo bonito, porque su porcentaje obviamente es mayor, pero todavía los actores la rueda, aunque se ponen contentos igual eh, porque una vez Brandoni me llama y me dice: "Che, cobré tanto", le digo: "Ay, pero Luis, es poco." "No, pero estás generando plata, Mirta. ¿Vos sabés lo importante que es esto para todos nosotros?" Le digo: "Bueno, te agradezco." Pero tengo esa responsabilidad. Digamos, mi situación económica te podrás imaginar que no lo necesito, pero sí necesito, me puse la bandera, la cosa qué sé yo, medio heroica de que esto se tiene que generar para todo el medio artístico y tiene que ser un negocio para todos.

—¿Qué pasa con los que te pueden decir "el teatro es un fenómeno de participación física, de ir a la sala, comprar la entrada, esperar qué pasa con el resto del público"
—Es verdad, el teatro es eso. Lo que pasa es que ahí te olvidás de un montón de gente que no puede ir al teatro, que está a trescientos kilómetros de la Capital. Te olvidás de mucha gente que no puede salir a la calle.

—Físicamente.
—Exactamente. Discapacitados… Ahora una empresa me va a ayudar a poner subtítulos, para las personas con problemas auditivos. Y esto vos lo ves en las redes. Alguien dice lo que vos dijiste recién sobre lo presencial del teatro y otra persona le contesta "che, vos no sos el ombligo del mundo, yo estoy acá en tal lugar y yo también quiero ver teatro". Entonces creo que tal como dicen estas tecnologías son profundamente inclusivas cuando tenés una red de internet cerca, y cuando no la tenés son profundamente exclusivas ¿no? Excluyen. Pero aquellas personas que ya pueden tener estás haciendo un trabajo de inclusión social hermoso. Y a veces me duele cuando cierto tipo de gente del ambiente artístico incluso me cataloga como eso es capitalismo puro. Yo digo, ¿pero no se dan cuenta la cantidad de gente que no puede acceder al teatro y que lo estás empoderando? Porque es darle poder.

— Claro.
— Vos no estás afuera, vos podés. Bueno, podés en esta calidad, que además lo hacemos costosísimo, nosotros trabajamos con cinco, seis cámaras, vos sabés que eso no es barato ni es algo sencillo. Porque acá hay mucho arte puesto en la producción de cada una de las obras. Y entonces a mí me duele porque no se dan cuenta que es profundamente inclusivo.

— Y aparte tenés algo que no muchos tienen, en cualquier oficio creativo, que es hacerle ver por primera vez, porque hay muchísimos espectadores que por primera vez acceden al teatro gracias a esto, que nunca hubiesen accedido y que a lo mejor los contagias para que después vayan al teatro físicamente.
— Esa es mi idea. Esa es mi idea y creo profundamente en eso. Porque de hecho me ha pasado leer cosas como descubren a Tolcachir. "Ay, que bárbaro Tolcachir, no sabía que existía" ¿viste? O este último tiempo hemos notado que, sin que nosotros dirijamos la programación hacia ese lugar, tuvimos un aumento del 37 y pico de jóvenes. Ah, mira que bien ¿no? De pronto los jóvenes que están ahí empiezan a acceder. Entonces uy, esto es generación de nuevos públicos. Que era una idea que yo tenía originalmente, pero una cosa es tener una idea y que después suceda. Y creo que deberíamos estar todos, la colonia artística y los productores, más unidos en esto porque por ejemplo para hacer una buena producción y competir con los grandes, porque en realidad yo estoy compitiendo con Netflix, la persona que está en la casa o toca Netflix o va a Teatrix, digamos, hay que poner las cámaras bien, el equipo técnico tiene que estar en sus posiciones, no puede entrar gente a la sala una vez que están las cámaras abiertas. Bueno, una serie de cosas, de detalles, que son muy importantes. O tener esa hora y pico para poner bien las cámaras, revisar luces. Temas técnicos pero que hacen a la buena hechura ¿entendés?

— Claro.
— Son fundamentales. Y después la otra cosa que me está pasando en este momento, Teatrix está explotando, me descubrieron en Brasil, me descubrieron en México, me descubrieron en Centroamérica. Entonces estamos teniendo inversores y gente que se interesa. ¿Y sabés lo que es llevar el teatro en este momento de la Argentina a México, a Brasil? Porque tenemos mucho que enseñar nosotros.

—¿Sabés qué? Yo cuando lo vi pensé que era el modo 2018 o siglo 21 de las viejas compañías que recorrían América. Qué sé yo, lo escucho a hablar a Pepe Cibrián de su madre y de su padre recorriendo…
—Tal cual.

—La gente que produce hoy teatro, teatro Corrientes al menos, dicen "es comedia", el eslogan es "te vas a reír como ninguna otra obra". ¿Es cierto, la gente quiere ver comedia antes que otra cosa?
—Sí, sí, yo creo que hay algo de eso. Pero también me parece que adentro tengo mucho teatrero, que ve todo ¿sabés? Y después hay cosas maravillosas, Juan Pablo Geretto, sus obras ya las hemos visto y sigue, sigue teniendo adeptos que la quieren ver una, dos, tres veces. Eso también pasa, la gente ve más de una vez las obras. Bueno, Alcón que te conmovió tanto a vos, la voy a gastar dijo una persona en las redes. Ahora por ejemplo conseguimos una obra, porque está lindo también sacar del baúl de los recuerdos ¿no? Hacía rato que estábamos buscando una obra de Carela que se llama "Compañía", maravilloso, que Linda Peretz ella recordaba que la tenía. Pero allí deben haber perlitas guardadas, abandonadas, y se está generando ¿entendés? Se genera con eso y con todo lo nuevo que estoy filmando. Éste año pude acceder a Suar y Chávez, "Un rato con él", una obra de Goity, "Casado con hijos", sin hijos perdón, esa es la historia.

— La del Puma Goity y Carola Reyna.
— No, la posterior. Bueno, ahora Nacha Guevara. Estamos estrenando este mes una obra de Nacha Guevara, "Las canciones que nunca volví a cantar", que es para llorar.

— La que hizo en La Trastienda.
— Exactamente, la filmamos ahí. En fin, tenemos ya un catálogo comercial importante. Y del off también. Perlitas del off.

— ¿El off se sumó, le gustó la idea?
— Sí, fueron los primeros te diría. Bueno, "Claudio", "La omisión de la familia Coleman" y "Tercer cuerpo" fueron de las primeras obras que yo tuve. Y "… Bernarda Alba" en aquel momento era éxito total y Faroni me permitió filmarla. Bueno, "La nona" que es un clásico. En fin, imaginate que ya tengo cien obras y a veces me olvido de los títulos y no quiero quedar mal con nadie. Pero hemos filmado, una obra que a mí me enamoró y fue muy difícil filmarla, pero yo dije, esta obra la gente la tiene que conocer, "Coronados de gloria". Que está hoy, ¿la fuiste a ver?

— Sí, claro.
— Yo dije la gente tiene que saber el origen de nuestro himno nacional. ¿Cómo no lo va a saber? O "Isabel de Guevara", la historia de una mujer que le escribe una carta a Isabel la Católica y le habla de lo que fue la primera fundación de Buenos Aires.

— Mónica Villa.
—Mónica Villa. Hermosa, hermosa.

—Hermosa obra.
—Hermosa obra. No sé si está ahora en cartelera. Pero hay que saber de nosotros, de dónde venimos.

—Aparte vos que viajás mucho y que ves de verdad, no es un eslogan, hay muy buen teatro en la Argentina, de verdad.
—Sí, sí, sí. Hay muy buenos actores. Bueno, yo me acuerdo en la época que a papá le sacan el canal, que toda esa cantidad de materia gris se trasladó a otros países y creció la televisión gracias a nosotros la televisión brasileña, la televisión venezolana, la colombiana. Con el teatro los tenemos a todos acá pero los podemos llevar a través de este sistema. Los mexicanos, que ahora estuve, se interesaban mucho porque también sus obras se conozcan en otros lados, en la Argentina o en otro lado, y que puedan vender sus derechos ¿entendés? Éste es un intercambio, si empezás a pensar en la industria, lo que puede producir está muy bueno, ¿no?

—Realmente. Hago un paréntesis de Teatrix y hablemos un poco de tu padre porque siento una especial admiración sin haberlo nunca conocido personalmente, conocí su laburo que es lo más importante. Definime a tu viejo.
—Un peleador. Un peleador de esos que le encantaba pelear, ganar, ganar, ganar. Como hija no me gustaba ponerme frente a él eh. No, no, no, ganaba, te la ganaba siempre. Hasta que una vez le gané yo, una vez se la gané yo y te duele le ganas a una persona tan importante. ¿no? Pero bueno, me parece que lo necesitaba también.

—Era el momento de la emancipación, casi la emancipación.
—Claro, yo se lo tenía que ganar eso.

—Y cómo vivís esto, porque digo, vos sos una mujer de enorme experiencia, cómo vivís esto de "ha muerto la televisión, la televisión ha terminado, la televisión abierta no tiene más sentido".
—Mira, yo necesité en determinado momento pensar mi proyecto, ¿no? Porque cuando me di cuenta que Teatrix era la evolución de la televisión dije a ver cómo es esto de la evolución de la televisión. Y entonces ahí te das cuenta si tomás la línea de evolución del modelo de transmisión, cómo ha cambiado y se ha abaratado, y después cómo hemos cambiado también los individuos en la modalidad de consumo y cómo las sociedades han cambiado con la tecnología, porque la tecnología, esto siguiendo a McLuhan, es un amplificador de funciones nuestras que depositamos y amplificamos en la tecnología. Y fijate vos que de aquel modelo de papá, el emisor y el receptor que era una masa indiscriminada de personas ¿no? Comparalo con el líder y la masa, pasamos a estos modelos colaborativos, pasamos a estos modelos de poder de la gente, o sea lo veo cuando quiero, como quiero y cuando quiero. Teatrix crece así exponencialmente cuando nosotros sacamos las aplicaciones para Smart TV. O sea, ellos querían verlo donde querían, como querían y cuando querían.

Un titán del teatro argentino que cobra vida en streaming… Alfredo Alcón
Un titán del teatro argentino que cobra vida en streaming… Alfredo Alcón

—Y a la hora que quieran, claro.
—Y a la hora que quieran. Poder, tienen el poder. Entonces cómo veo, veo la evolución. Me llama también la atención la rápidez de esa evolución, ¿no? Porque fijate que papá es una generación. Y cuando él se va del canal, o sea es el que desarrolla de alguna manera, él, Goar Mestre y todos los de su época desarrollan la gran televisión argentina y fue una generación, porque cuando papá sale prácticamente te digo que ya estaba declinando y hoy está todo virando. En México, que me invitaron a dar una charla, ya explicaban en un panel que había caído la televisión y los sistemas de cable un 50% y las OTT habían subido y estaban parejas, hoy se consumía 50 y 50.
El cambio es fenomenal. Y es un cambio de subjetividad, básicamente. Y me doy cuenta en las redes. Si allá en los 60 levantábamos banderas de la libertad y, qué sé yo, leíamos aquel libro tan famoso, "Miedo a la libertad".

—Fromm.
—Fromm, claro. Alguien tiene que escribir cómo se vive en libertad, ¿entendés? Porque a veces veo en las redes quiero tal obra, tal obra, tal obra. Y son obras que ya pasaron. Hay que aprender a estar en libertad, a comunicarnos, a escucharnos. Creo que ahora que pasamos a este otro terreno tenemos que empezar a cómo se hace esto de vivir en libertad ¿no?

 

—Por último, ¿para qué sirve el teatro?
—Uy. Para saber de uno, de los otros, de la sociedad en la que vivís. A vos que te gusta el teatro andá a ver, todavía no la pude filmar, "Ver o no ver". El personaje es una persona que está ciega y que reconoce el mundo con los sistemas sensoriales pero sin la visión. Tiene un marido, un novio que se obliga, la obliga a operarse, y ella empieza a ver pero no comprende. Que es lo que nos pasa a nosotros, las tecnologías nos han abierto una serie de posibilidades pero no comprendemos bien, estamos confundidos, muy confundidos te diría. Qué elige, elige no ver ella, elige volver a reconocer las cosas con su sensorialidad que estaba acostumbrada. Nos está pasando esto, las tecnologías nos abrieron la cabeza, nos hacen participar de cosas que no las podemos todavía comprender, estamos muy lejos de comprender. Estamos inmersos en el mundo que cambió pero no lo entendemos muy bien. Me pasa a mí, seguramente te pasa a vos. Y eso genera una volatilidad social muy difícil de manejar. Los políticos no saben para dónde agarrar. Creo que estamos inmersos, y cada país además con su propia historia metaboliza eso como puede. En el nuestro parece que es bastante conflictivo. Pero ésta es la sensación que yo tengo, que no fuimos igual después de la rueda, que no fuimos igual después de la calculadora, y que no somos iguales ahora. Lo que pasa es que todavía no sabemos cómo somos y qué podemos hacer y qué posibilidades nos dan estas nuevas tecnologías. De hecho el mundo está cambiando, lo que ha pasado en la transparencia y que va a seguir pasando obliga a un mundo distinto, con una gobernabilidad absolutamente de otra naturaleza que la estamos pidiendo todos y líderes con una visión de futuro muy grande. Porque si estás como ocultándote como el personaje y, no podés ver. Y hay que ver, hay que ver para entender.

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