#LijEnInfobae: encuentros, sueños, poesía, historia y vidas en 10 libros para compartir durante el invierno

Una selección para diferentes edades y riquísima en temáticas
Una selección para diferentes edades y riquísima en temáticas

En estos libros hay apuesta de encuentro. Y también hay muchas voces, desde la palabra, desde la imagen, desde la música, el ritmo, el clima, los colores y los sabores. La idea de este popurrí tiene que ver con multiplicar, con proponer para que nunca, como dice la escritora nigeriana Chimamanda Adichie, caigamos en el peligro de la historia única. "Elegir la escritura es rechazar el silencio", dijo. Y elegir la lectura también. Cuantas más voces escuchemos, más material tendremos para pensar la propia vida.

Uno para empezar desde la cuna

Bordando nanas. Escrito por Verónica Parodi, ilustrado por Fernanda Bragone. Buenos Aires: Del Naranjo, 2018.

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Un libro gestado con amor. Eso vemos y sentimos los que fuimos viendo el proceso del libro-disco, hecho de un sueño y un encuentro entre muchos. Las nanas y los poemas invitan a escucharse y mecerse hasta dormir.

Verónica Parodi, y tantos artistas reunidos, son una promesa que dan ganas de escuchar. La autora propone temas cargados de poesía y cuenta que las canciones nacieron cuando su hijo Francisco, hoy adolescente, era bebé: "acunarlo susurrando palabras y poemas, tarareando canciones que salían del alma". Fernanda Bragone encuentra en las imágenes el tejido de cada pueblo y, a partir de esa búsqueda, arma cada imagen que acompaña a los poemas, arma la trama. La trama de este libro musical, que es para compartir desde la cuna, pero sin terminar allí.

En el disco que trae el libro participaron personas muy queridas por la autora, como Nora Sarmoria, León Gieco, Chango Spasiuk, Emilia Parodi, Liliana Herrero y su mamá, Teresa Parodi, entre muchas otras. Un sueño acunado por muchas manos. Verónica trae, en este libro, la fuerza de las nanas, en estos tiempos de tanta angustia. Tejer entre varios una nana para acunar…

"Mientras duerme mi bebé
yo la vi.
Va tejiendo
así y así.
Yo la vi
yo la vi
va tejiendo Ñandutí.
Una manta de colores
va tejiendo para ti.
Una manta de colores
donde brota un país.
Yo la vi
yo la vi
va tejiendo un país".

Y en un rinconcito del país, personas que se encuentran

El niño de pocas palabras. Escrito por Silvia Arazi, ilustrado por Agustina Morón. Buenos Aires: Planeta Lector, 2017.

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Un niño que es el niño se llama Juan, y no le sale mucho ese "temita" de las palabras. Una historia bella, muy bien escrita. Juan se encuentra con Marko, un extranjero que llega a El Durazno, este pueblo casi mágico, que tiene reminiscencias de un gigante de cuento, que se va a vivir a la casa del árbol, alguien que viene de lejos y "deja una enseñanza…" como diría Graciela Cabal. Es también una historia de amistad y de confianza, un desafío en tiempos en los pareciera escasear la posibilidad de confiar.

Para compartir con los chicos a partir de 10 años, dice la contratapa. Con un "más menos", según el recorrido lector de cada quién. Una novela corta recomendada para compartir antes del sueño, en voz alta, o para los y las valientes que se le animan a un libro con muchas palabras, valga la contradicción.

Aparecen las cosas de la vida, los vínculos, las ausencias, la nostalgia, la iniciación, el poder de la belleza y del arte. Y el encuentro con la música que siempre hace magia.

No hubiera dedicado el libro a los diferentes, porque al fin y al cabo, quiénes son "los diferentes", porque creo que es más que eso. Es la música, los paseos, el encuentro con la belleza, con el pan amasado y el aroma que deja mientras se cocina.

"- Ah… ¿Y qué es "nostalgia"? -preguntó el niño que cada vez se volvía más preguntón.
-Ay, niño, qué curioso eres. Nostalgia es… recordar. Recordar y algo más- dijo Marko mientras guardaba el saz en su estuche.
-¿Recuerdas lo que comiste ayer, niño?
-Sí, Marko. Lo recuerdo bien.
-Bueno, eso no es nostalgia.
-Ah.
-¿Recuerdas la alegría que sentiste cuando tu padre te regaló una bicicleta?
-¡Sí!- exclamó el niño, convencido de haber dado en la tecla.
– Bien, niño. Eso se parece un poco más a la nostalgia… pero tampoco lo es.
Marko dirigió una mirada hacia el río y se quedó largo rato en silencio. Luego, sin mirarlo, dijo en voz baja, como quien habla consigo mismo:
-Nostalgia, niño… nostalgia es querer volver."

"Yo vivo de preguntar", cantaba Silvio Rodríguez… Neruda también

Algunas preguntas: Selección del libro de las preguntas. Escrito por Pablo Neruda, ilustrado por Fito Holloway. Buenos Aires: Ojoreja; Santiago de Chile: Pehuén, 2015.

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El "Libro de las preguntas", de Pablo Neruda, surge a partir de un compendio publicado originalmente en Argentina, de las preguntas poéticas, sin respuestas, que el poeta fue escribiendo durante toda su vida. Esta edición reúne una selección realizada por Bárbara Cáceres, acompañada por el trabajo enorme que hizo Fito Holloway.

"Qué letras conoce la abeja
para saber su itinerario?"

Interesante, como siempre, es la calidad y la belleza de edición a las que nos tienen acostumbrados Ojoreja/Pehuén.

Comienza el libro con una nota editorial que nos propone entrar de lleno en el deseo del autor para con el texto. Que las preguntas de su poemario vayan con los signos de interrogación sólo al final de la frase, porque "a él le parecía que abrir las exclamaciones y las preguntas no hacía falta y que, en algunos casos, incluir los signos de apertura podría llegar a alejar al poema de su propósito original."

La selección de poemas es hermosa y acertada, y el trabajo de la ilustración juega un papel esencial, brindando guiños, sumando posibilidades, abriendo mundos y proponiendo, junto con las palabras, un espacio onírico. Su dibujo en línea, con distintas tramas, en tinta negra y en color, está muy alejado de estereotipos.

Un libro para leer y releer… y para afirmar que, por suerte, no todo tiene que tener una respuesta.

"Cuándo lee la mariposa
lo que vuela escrito en sus alas?
Y con qué cifras va restando
la hormiga sus soldados muertos?"

Dos poetas más, pero ahora de la mano de Eleonora

Hormigas con patas de tinta. Escrito por Nelvy Bustamante, ilustrado por Eleonora Arroyo. Buenos Aires: Primera Sudamericana, 2017.

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Qué curiosidad el amor que le tienen, a las hormigas, los autores. Desde La hormiguita viajera, de Constancio C. Vigil, a La hormiga que canta, de Laura Devetach, estos insectos han conquistado el amor de escritores y escritoras. ¿Será por su curioso parecido con las letras?

En Hormigas con patas de tinta, los poemas se entrelazan con las ilustraciones de Eleonora Arroyo. Cada página tiene un ritmo propio, en donde las figuras recortadas van armando el recorrido. Los versos divierten, proponen, aparecen y desaparecen, se hacen chiquitos, se enroscan y se hacen bicho bolita, o se expanden en la hoja, rumbo al hormiguero.

"Inclinada
sobre las teclas
no veo
a la hormiga
que sube
y me deja
una miga de pan
sobre la mesa."

Un libro escrito en mayúsculas, con mucho ritmo y color, especialmente recomendado para los que empiezan a relacionarse con la palabra escrita. Las páginas van llenándose de versos, poemas, hojas, insectos y demás animales que van armando un universo "a paso de hormiga".

Coplitas con preguntón. Escrito por Cecilia Pisos, ilustrado por Eleonora Arroyo. San Isidro: Vicens Vives, "Colección Jacarandá", 2018.

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Aquí las coplas del preguntón nos recuerdan al gallito ciego. Los niños cabalgando sobre el gallo de la tapa nos invitan a entrar en el libro, a coplear. La expresión de cada ilustración arma un juego con las coplas. Belleza en ambos lenguajes. Un libro delicioso para compartir.

Coplas con humor y amor
Definición de copla…?
"Arriba de la laguna
salió la luna pelada.
Que si salía con pelo,
no era luna sino lana."

Dos de historias a partir de imágenes

Joaquín Torres García. Arte en construcción. Pinturas de Joaquín Torres García, textos de Eduardo Abel Gimenez, Horacio Cavallo, Didi Grau, Germán Machado, Iris Rivera, Mercedes Calvo, Magdalena Helguera y Laura Escudero. Buenos Aires: Calibroscopio, Colección "Pinta tu aldea", 2018.

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Empecemos por la contratapa: "He dicho Escuela del Sur, porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte." Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, 1944. Todo el libro, incluso desde la contratapa, es una toma de posición y una hermosa invitación a mirar, a leer, a crear.

Celebro la propuesta. El libro comienza con unas palabras de Walter Binder, el editor, que nos cuenta de Joaquín Torres García y su estilo, al que él mismo llamó "Universalismo constructivo". Torres García era un apasionado. Por el arte, por su tierra, por los juegos, por la creación individual colectiva, por la pluralidad de miradas. Y entonces aparece la apuesta editorial: poner en conversación palabras e imágenes. A partir de ocho obras elegidas, ocho escritores y escritoras, cuatro uruguayos y cuatro argentinos, escriben una historia. Y luego, el libro nos invita a seguir el recorrido por una galería del pintor uruguayo.

Dice Walter, su editor: "Después de los ocho relatos surgidos de este juego, sigue una galería con más trabajos del maestro Torres García. Conocerlos, disfrutarlos, quizá te dé ganas de dibujar, escribir o dibujar una obra tuya. Algo que a Don Joaquín, seguramente, podría muy feliz."

Ocho voces distintas que cuentan relatos breves que comienzan así:

"Para hacer un viaje largo en tren con dos críos de naturaleza inquieta conviene que lleves algún juguete para que ellos se diviertan o, en su defecto, que tengas las dotes de un buen contador de cuentos."
"Hubo una vez en un pueblo asiático un hombre azul…"
"Querida abuela: Espero que estés mejor de la tos y que hayas podido salir al balcón…"
"Una mañana, Pablo sale de su casa y descubre que la cambiaron de lugar. No sintió nada…"
"Se dice que Joaquín empezó por llamar a las vacas…"
"Desenganchó el anzuelo de su boca y saltó…"
"Un día Joaco se irá de allí en un auto con ruedas transparentes…"
"En el patio de la casa del pintor vive un pájaro. Está sobre un árbol de ramas largas…"
Recomendado para lectoras y lectores de todas las edades.

Los misterios del Sr. Burdick. Escrito e ilustrado por Chris Van Allsburg. México: Fondo de Cultura Económica, 2012.

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Una suerte de clásico. Un libro álbum impresionante que no van a querer dejar de mirar, con ilustraciones misteriosas que sugieren, inquietan y cuentan. Las imágenes nos llevan a leer y a escribir. Ideal para compartir después de la merienda y quedarse una tarde creando historias, o para mirar sin decir nada, y encontrar cada vez nuevas sensaciones…

El libro fue publicado por primera vez en 1984. Desde la introducción, parte fundamental que les recomiendo no pasar por alto, nos mete en la historia del señor Harris Burdick, quien se presentó ante el Sr. Wenders, editor de libros para niños y dejó en su oficina una propuesta para publicar si es que le interesaba. El material constaba de catorce ilustraciones. Los dejó con la promesa de volver luego con las historias de cada una. Pero claro, los misterios arrancan ese mismo día, pues Burdick nunca volvió.

"A lo largo de los años, Wenders trató de averiguar quién era Burdick y qué le había sucedido, pero no pudo descubrir nada. Hasta la fecha, Harris Burdick sigue siendo un misterio absoluto. Su desaparición no es el único misterio que dejó. ¿Qué historias acompañaban estos dibujos? Hay algunas pistas. Burdick escribió un título y un epígrafe para cada ilustración. Cuando le comenté a Peter Wenders cuán difícil eran mirar las imágenes y sus epígrafes sin imaginar un cuento, sonrió y salió de la habitación. Regresó con una caja de cartón cubierta de polvo. Contenía docenas de historias, todas inspiradas por los dibujos de Burdick. Habían sido escritas hacía años por los hijos de Wenders y sus amigos".

Las ilustraciones con los textos que las acompañan invitan a interpretaciones, reflexiones y conversaciones. Proponen contemplar, crear y compartir, habilitando diferentes y múltiples significaciones. Por ejemplo, la ilustración de la tapa, tiene el siguiente título y epígrafe:
"Otro lugar, otro tiempo
Si había una respuesta, él la encontraría allí."
Las imágenes en blanco y negro, con una dosis onírica, de bruma ensoñación y, claro está, misterio, arman un libro atrapante para compartir con niños, niñas, jóvenes, y como suelo decir, también adultos.

Sabores y colores. Un libro para compartir en la cocina

Amarillo limón el sol. Manual para cocinar con niños. Escrito por Eloise Alemany, ilustrado por Johanna Wilhelm. Buenos Aires: Periplo ediciones, 2014.

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Me gustan mucho los libros de cocina y me encantan las cocinas con bibliotecas. Amarillo limón el sol es un libro para destacar. Propone recetas deliciosas e ideas para compartirlas. Por eso es también una oportunidad: poder compartir con niños y niñas el espacio de creación, nutrición… el corazón de la casa que, como decía mi abuela, es la cocina.

Este manual no sólo nos convida con recetas, sino que también nos invita a pensar en la alimentación. Es un libro para compartir comidas. Pero también modos de comer.

"El interés de los niños por las actividades de la cocina indica que allí pasa algo importante para ellos. La cocina, con su doble cualidad de espacio creativo y riguroso, es un ámbito estimulante para curiosear e investigar, para imaginar y disfrutar y también para ordenarse."

Sabemos que cuando se cocina y se come se ponen en juego todos los sentidos. Cuando se lee también.

La introducción pone de manifiesto la propuesta: "Una de las intenciones de este libro es valorar la comida sana, base de una buena salud, pero sin caer en fundamentalismos. Se trata de sentir el ritmo de las estaciones y de lo que cada una de ellas nos brinda, de entender lo reconfortante de un plato calentito en invierno y de una ensalada en verano, los colores de las frutillas en primavera o los amarillos de los productos otoñales."

Las ilustraciones, las portadas de cada capítulo, los consejos sobre el modo de uso del libro y las normas de seguridad a seguir en la cocina, tientan e invitan, como un rico plato, a pensar, hacer y sentir con chicos y chicas.

Dos de mujeres que cambiaron y cambian y la historia

Y en esta tarea de poner palabras, sabemos que nombrar y contar pueden ser transformadores. Pasó mucho tiempo antes de que los libros dedicaran sus páginas a las mujeres que hicieron historia. Aquí dos libros interesantes para niños, niñas y jóvenes que deseen saber más. El mundo está cambiando, falta mucho por hacer, pero también es mucho lo que podemos hacer cuando pensamos en las infancias y las adolescencias, y los textos y materiales que leemos. No son inocentes las elecciones que hacemos cuando proponemos lecturas. Aquí dos libros de mujeres que vale la pena conocer.

Mujeres geniales. Artistas, atletas, piratas, punks y otras revolucionarias que hicieron historia. Escrito por Kate Shatz, ilustrado por Miriam Klein Stahl. Buenos Aires: Santillana / Loqueleo, 2018.

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"Cierra los ojos e imagínate a un pirata. Imagínate a un espía. Y, ahora, imagínate a un presidente, a un guerrero en una batalla, a un gran pintor, a un programador de computadoras o a un faraón. Las mujeres de este libro han sido todo esto y más."

Cuarenta mujeres del mundo a partir de un fragmento sobre sus vidas. Cuentan las autoras que, si bien cada texto es corto, investigaron mucho para hacerlo. Mujeres artistas, presidentas, deportistas, entre otras, retratadas por su recorrido y sus creaciones y no como una curiosidad dentro de un universo de hombres. "Mujeres que cambiaron las reglas, traspasaron los límites, lucharon por la igualdad y ayudaron a crear un futuro mejor", dice la contratapa. Las ilustraciones son expresivas y enriquecen la lectura. Fueron realizadas por Miriam Klein Stahl, con recorte, utilizando cúter, papel y lápiz, siempre en blanco y negro sobre colores plenos.

Un libro que nos invita a conocer, a abrir el abanico. Chimanda Adichie, Sor Juana, Frida Khalo, o las Guerrilla girls activistas del MoMa- Museo de Arte Moderno de Nueva York-, que generaron un movimiento para dar a conocer la discriminación en el arte.

"Elegir la escritura es rechazar el silencio", dice Adichie, escritora nigeriana cuya charla Ted recomiendo escuchar.

La autora cuenta que, mientras investigaba y escribía, muchas veces sintió que el mundo era un lugar terrible, "triste y aterrador" que las noticias de ataques hacia niños y mujeres eran desoladoras. Dice que no es exagerada cuando declara que escribir este libro fue su lugar seguro, su refugio: "Hay un dicho famoso: «la historia la escriben los vencedores». Estoy de acuerdo, pero también la diría que la historia las escriben los escritores, y yo soy escritora. Y por eso hice este libro…"

Y ahora, para terminar, hacemos foco en la historia

Mujeres insolentes de la historia, escrito por Felipe Pigna, ilustrado por Costhanzo: Emecé, 2018.

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Cuenta Pigna que este libro surge de las historias que le contó a su hija Frida, a quien se lo dedica. Veintinueve mujeres, desde los tiempos de la conquista hasta el comienzo del siglo XX. Una apuesta para entrar en la historia por otro lado. Y conocer. Y encontrar, de paso, otros modos de ser mujer que ya existían, pero que fueron silenciados durante mucho, muchísimo tiempo. "Hicieron historia. Igual que muchos hombres. Pero a ellas se les mezquinó la memoria de sus actos. Tardaron en aparecer en los libros, en las revistas, en los manuales de la escuela, en las conmemoraciones."

"La palabra insolente era muy usada por los conquistadores españoles para descalificar a las mujeres originarias que se negaban a aceptar el nuevo orden impuesto por unos reyes lejanos", dice Felipe Pigna en la introducción del libro. Y es desde ese término donde se posiciona para contar parte de las vidas de mujeres latinoamericanas que se revelaron, que fueron "insolentes" para seguir sus deseos y cambiaron lo que el "destino" parecía depararles por ser mujeres. Este libro me hace pensar en Michele Petit: "La lectura puede ayudar a los jóvenes (y a los niños, niñas y adultos también, acoto) a ser un poco más sujetos de su propia vida, y no solamente objetos de discursos represivos o paternalistas. Y que puede constituir una suerte de atajo que lleva de una intimidad un tanto rebelde a la ciudadanía."

Un libro valioso y fundamental, que nos cuenta, por ejemplo, que Juana Manso nació en Buenos Aires, pero a los 21 años huyó con su familia a Montevideo y luego, al volver a su ciudad en 1859, conoció a Sarmiento y juntos abrieron la Escuela de Ambos Sexos Nº 1. Proyecto revolucionario porque trata de la primera escuela estatal mixta, de la que ella fue la directora. También nos acerca a Anacaona, a La Gaitana, a La Perichona. A Camila O´Gorman, Encarnación Ezcurra, Manuelita Rosas, Madame Lynch, Carolina Muzzilli, Alfonsina Storni, entre otras.

Antes de terminar esta selección vuelvo a Chimamanda Adichie cuando dice: "La escritora estadounidense Alice Walker escribió esto sobre su familia sureña que se había mudado al norte. Les dio un libro sobre la vida sureña que dejaron atrás: "Estaban sentados, leyendo el libro, escuchándome leer y recuperamos una suerte de paraíso."

Me gustaría terminar con este pensamiento: cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso.

Ojalá esta multiplicidad de miradas, de historias y de puntos de vista, sea una invitación a elegir, a leer, a compartir y a disfrutar estas propuestas de fin de julio.

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