
La bandera de Corea del Sur no es Corea del Sur pero sí una excelente representación. Un ying-yang rojo y azul en el centro, cuatro símbolos alrededor —cielo, agua, fuego y tierra— y un fondo blanco pacífico dan cuenta de un diseño singular y cuidadoso. La bandera de Corea del Sur compacta muy bien lo que hoy es este país: dos hilos que se trenzan, modernismo y tradición. De alguna manera, esa es la forma en que surge el K-pop.
Ahora, en Centro Cultural Coreano de la Embajada de la República de Corea en Argentina, uno de sus mejores representantes da una conferencia de prensa. Es un cuarto pequeño, envuelto en estantes con libros de lomo grueso y escritos en coreano. Hay una araña de luces que cuelga del techo y unas cuarenta de personas que no le sacan los ojos de encima. Periodistas, camarógrafos, organizadores y, sobre todo, fans. Se llama Choi Jong-hyun pero su nombre artístico es Changjo y tiene apenas 22 años. Es uno de los miembros de la banda furor del género, Teen Top, fundada por la compañía TOP Media y vino exclusivamente a ser parte del jurado de la final del Concurso K-pop Latinoamérica.

Hoy, sábado 9 de junio en el Centro Cultural Konex, se define quién de los 13 grupos y solistas de distintos países de la región clasifica a la fase mundial del K-pop World Festival, que se que se hace allá, en Corea. Junto a él, lo acompañarán en la mesa que tomará las decisiones Soledad Silveyra, Christian Basso y Majo Martino. Conducirán Eleonora Pérez Caressi y Chang Sung Kim. Siendo esta la novena edición del festival, se sabe, estará lleno de gente. No tanta como los usuarios que clickean cotidianamente en su media docena de redes sociales para escucharlos o verlos bailar, sin embargo será una masa importante.
Changjo llegó a la Argentina en la madrugada del viernes. Eran las tres de la mañana cuando se bajó del avión en Ezeiza y se encontró con unos treinta fans que lo estaban esperando con carteles y cánticos. "Nosotros estamos aquí por toda la atención que nos da la masividad. Obviamente está el cansancio de todos los días, pero eso es el origen de nuestra existencia. Ya es parte de nuestra vida, y es algo que nos hace sentir felicidad", le dice a Infobae Cultura a través de su traductor, que toma nota en un cuadernito: anota símbolos, caligrafía coreana, y luego lo relata en un argentino perfecto.
"Muchas veces la responsabilidad y el peso que implica ser un cantante del K-pop, representar a la cultura coreana, me hace pensar dos veces las cosas que hago y las cosas que digo. Tratar de mostrar lo que mejor puedo dar. Es una profesión que tiene la atención de todo el mundo así que siempre estoy tratando de representar a Corea de la mejor forma", dice el cantante y bailarín mientras se toma con las manos las mangas de su camisa. Es azul con rayas violetas casi imperceptibles, está desprendida y debajo una remera blanca con el cuello deshilachado. Su pelo está prolijísimo y tiene el cutis de un infante.

Los fenómenos masivos son así. De repente, allá en el Pacífico Norte, una península detrás de Japón, en Corea del Sur —un país que tomó esa identidad en 1948 cuando, durante la Guerra Fría, quedó del lado capitalista— nace un pop electrónico, repiqueteante y frenético que estalla en masividad. El K-pop ya tiene más de dos décadas de vida aunque es difícil precisar su origen. Durante el siglo XX a la música tradicional coreana se le fueron pregnando estilos occidentales, hasta llegar a lo que hoy es el k-pop.
Pero, ¿qué lo diferencia del pop tradicional? ¿Cuál es el aporte a la acotada gama de música comercial? Quizás el sonido idiomático, la particularidad de sus coreografías y la espectacularidad del montaje sea lo que le da originalidad a este género. Lo cierto es que desde el año 2012, cuando se volvió viral el "Gangnam style" de PSY —el video más visto de la historia de YouTube: 3.159 millones de clicks—, todo fue cuesta arriba. Nació así la ola coreana que hoy se traduce en varias disciplinas, no sólo la música. Corea del Sur asaltando el mundo.

Entre la conferencia de prensa y el diálogo íntimo con Infobae Cultura, una representante del club de fans de Changjo le entregó un obsequio. Un peluche que es la mascota club, unos alfajores tradicionales marplatenses y varias cartas de sus admiradores, muchas escritas en coreano: el esfuerzo intelectual de un verdadero fan. Una de las últimas preguntas del público tuvo que ver con consejos a otros artistas, con su tiempo libre, con su talento. Fue escueto: disfrutar el momento, optimismo, dedicación. Luego sonrió con humildad, juntó sus palmas frente al pecho y concluyó con una respetuosa reverencia. Allí, en esos gestos, se revela la más milenaria tradición coreana.

"El K-pop es una música que muestra mucho la energía, los sueños, las esperanzas de los jóvenes, de los adolescentes. La pasión. Es una música que en los conciertos es muy fabulosa, con performances muy exóticas. Si uno le presta un poquito de atención le podría sentir el gusto", aseguró después, porque ¿cómo explicar el K-pop si no es a través de las sensaciones que deja cantarlo, bailarlo o verlo?
"Recibimos muchas cartas y muchos mensajes por las redes sociales de gente —Changjo—, no sólo de Corea sino de todo el mundo. Gente que aprende el idioma coreano, que trata de escribir en nuestro idioma, y nos dicen que se sentían bajoneados y depresivos pero que al escuchar K-pop pudieron revitalizarse y tener nuevas energías. Creo que cuando se hace la música K-pop, una de las intenciones es dar y poder transmitir esa buena onda. Es eso: la intención de, a pesar de todo lo que sucede en este mundo, tratar de dar una onda positiva".

Aunque claro, no todo en este mundo es alegría, pese a nuestros deseos. Los ídolos pueden deshacerse sobre sí mismos. A fines del año pasado, la estrella del K-pop surcoreano Kim Jong-hyun se suicidó. "Estoy roto por dentro", le había escrito a una amiga, horas antes de su muerte. ¿Cómo podría quitarse la vida una estrella que cuenta con el cariño de millones de personas? La respuesta podría encontrarse en la propia masividad.
Sin embargo, Changjo lo sabe. O parece saberlo. Siempre agradecido con todo aquel que charla con él o que quiere sacarse una foto. Debajo de toda esa modernidad del pop electrónico y bailable, hay una tradición milenaria que lo llena de paz. Cuando concluye la breve entrevista con Infobae Cultura, sonríe con humildad, junta sus palmas y hace una reverencia.
* Concurso de K-pop organizado por el Centro Cultural Coreano. Sábado 9 de junio, 15 hs. Centro Cultural Konex, Gran Sala. Sarmiento 3131, CABA. Las entradas se retiran a partir de las 13 hs el día del evento en la boletería. Sólo se entregará una (1) por persona. Entrada Gratuita. No se suspende por lluvia
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