"Llegué de Nápoles al puerto de Buenos Aires en el Conte
Biancamano, el 28 de septiembre de 1951, después de casi un
mes de travesía. Me contó mi madre que viajábamos en clase
turista junto con otras setecientas personas. Las cabinas y los
camarotes, según ella, eran mejores que su cama y el colchón
sobre el que dormía en Nápoles, en un quartiere donde la pobreza
lo contaminaba todo". ¿A dónde me trajiste, Salvatore?, Pizzería Vesubio.
Así comienza el viaje que hace 7 años realizó Walter Riso —escritor de origen napolitano— y que volcó en su flamante primera novela, Pizzería Vesubio. En ella recorre su historia emocional y la combina con la ficción vivida por Andrea Merola, hijo de una familia napolitana que emigra a Buenos Aires en la década de 1950 y más tarde se exilia a Barcelona. En la constante búsqueda de su identidad, el protagonista (que tiene mucho del autor) será acompañado por los olores y sabores de su infancia.
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En esta travesía también se conjugan la música —tangos, Sui Generis, The Beatles…— las recetas, las terapias y las risas. Y no faltarán las traiciones, las muertes y los desamores.
Walter Riso —doctorado en Psicología y consagrado escritor de textos de terapia cognitiva— presentó en Infobae su nuevo y extraordinario trabajo.
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"Desde hace 7 años lo tengo en la cabeza y fui escribiéndolo por partes", dijo y siguió contando los pormenores: "Lo dejaba reposar y después lo tomaba. ¡Me emocionaba mucho cuando lo escribía!… Y hacía la comida porque la misma receta de que hablo (en el libro) la reproducía, ponía la música…".
Así comenzó a darle vida a su primera novela teñida de biografía y ficción protagonizada por Andrea, nacido en Nápoles —al igual que Riso— y que emigró junto a su madre a los pocos meses de vida cuando amanecía la década del ´50. Al igual que Walter, el chico de éstas páginas vivió cerca del Spinetto, un mercado ubicado en el barrio porteño de Balvanera alrededor del cual se acomodaban los inmigrantes europeos, especialmente los napolitanos.
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Riso, hace su debut como novelista, pero prefiere no colocarse ni incluir a su obra en una solapa de librería. "Quizás sea un escritor multifacético… Siempre he escrito libros de divulgación, desde mi rol de psicólogo. Eso implica mucha responsabilidad, mucha información. Un trabajo donde debe haber una responsabilidad profesional, pero al escribir la novela fui irresponsable… Maravillosamente irresponsable. Libre. Sentí que me quitaba un corset de encima porque los personajes eran los que hablaban. No tenía que cuidar ningún rol de psicólogo, no generaba peligro con las cosas que podían decir los personajes o no… Siempre escribí para otros… ¡Esta vez quise escribir para mi!", confesó.
"Mi amada Buenos Aires. Fui parte de cada plaza, cada cafetín,
cada calle trasnochada que transité a la deriva (…) La letra de un tango
dice: «Hay un fuelle que rezonga». Y es verdad. Aun cuando
nadie lo esté tocando, hay un acordeón silencioso que tiñe la
existencia rioplatense de melancolía(…)". Nostalgia de inmigrantes. Pizzería Vesubio.
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Un viaje a los sentidos con la nostalgia y los aromas de la infancia como ingredientes

"Pizzería Vesubio es una historia que yo tenía dentro porque era la historia un poco de mi familia, pero también un poco de lo que era la inmigración en Argentina y lo que representó y representa Nápoles para mi y para mucha gente que es inmigrante —dijo con la mirada un tanto perdida en sus recuerdos— ¡Era una historia que la tenía guardada y salió como un volcán Vesubio! ¡Tirando lava porque fue un reencuentro, una catarsis!".
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La novela, al igual que sus libros anteriores (pese a que no tiene nada que ver con ellos) deja un mensaje "pero no es una novela de crecimiento personal, es literatura pura", aclaró Riso. "La intención era entretener un poco a la gente pero también dejar un testimonio. Era una manera de reencontrarme con los orígenes, como hace Andrea".
En el texto además expresa un deseo. Es "un poco cómo me hubiese gustado que fuesen las cosas… O sea que también puse una expectativa", definió el autor que tras su visita a los estudios de Infobae partía a Colombia, otra parte del mundo que añora. Pese a las coincidencias aseguró que el protagonista no es su alter ego aunque asumió que comparten cosas.
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El viaje emocional en el que trató de reconstruir sus primeros meses de vida en Italia, las anécdotas en el Mercado Spinetto de Buenos Aires y su adolescencia en Europa lo llevaron a navegar en un mar de recuerdos en el que a veces naufragó. "¡La memoria crea falsos recuerdos! —aseguró admirado— Tengo punto de referencia con una tías que ya tienen 90 años y les pregunté a ellas: '¿Esto me lo imaginé u ocurrió?' Hay una zona gris… —no terminó la idea y remató—¡Dicen que la memoria autobiográfica se mezcla porque no quedó igual después de tanto tiempo!".
La nostalgia y la gastronomía son dos de los platos principales de Pizzería Vesubio (aparte de la Margarita y Marinara), un lugar que hace de personaje y escenario a la vez. La primera se mueve en el dolor de la infancia sumergida en la pobreza (agudizado cuando Andrea se da cuenta de que es pobre) y en la constante búsqueda de salir de ahí aunque sea simulando ser otra persona, con otra vida y otro padre porque con el suyo no se lleva bien y porque su familia lo avergüenza.
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Pero además, ese plato"es una nostalgia como añoranza, entonces, para que existiera eso había que irse a lo básico, a lo instintivo, a lo más primario, que son los olores, los sabores —por eso tiene una línea gastronómica bien fuerte— la música, los gestos donde las palabras no intervienen tanto. Interviene lo que hacen los personajes y cómo lo expresan…", buscó explicación a sus pensamientos.
La pizzería como personaje y espacio de trasmutación
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Macondo. Esa es la definición coincidente que encontramos varios lectores de esta novela para significar el lugar en el que se tejen las tramas y donde el Andrea psicólogo atiende a sus primeros pacientes.
Allí, la relación con su padre (Salvatore) muta y es paralela a lo que es afuera (la vida real) porque hay confesiones, risas, sabores, aromas. Ahí sucederá lo que Andrea añorará en su exilio.
"Andrea es un personaje que se avergüenza un poco de su familia, mucho. Pero la pizzería es un catalizador, un terapeuta y al hacerse cargo de ésta lo obliga a ver, conocer y descubrir muchos secretos de la familia, lo obliga a entender mucho de lo que no entendía y a descubrir a sus personajes. Ahí me sirvió mucho la psicología de unos personajes que es como una tribu masculina. Con diálogos intensos, muy italianos. La pizzería es la búsqueda de sus orígenes, de su identidad", reveló el autor de El camino de los sabios.
La pizzería es, finalmente, ese lugar donde… Habrá que leer la novela para completar la oración.
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