Una apuesta asimétrica. La compra de la Isla de Manhattan, 1626 de Alfred Fredericks
Una apuesta asimétrica. La compra de la Isla de Manhattan, 1626 de Alfred Fredericks

Rodrigo Benadon Oks
Cofundador de cripto247
@rbenadon

A los soñadores como yo nos encanta hablar acerca de Bitcoin. Del inmenso potencial de esta innovación tecnológica disruptiva y la promesa de un mundo mejor. Como Bitcoin aún se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, discutimos temas técnicos, marco regulatorio, adopción y aspectos fundamentales de este maravilloso invento.

Sin embargo, en mi experiencia, la mayoría de las personas se entusiasma rápidamente así: "Perfecto. Estoy convencido. Bitcoin es genial. ¿Hay que comprar, verdad? ¿Cuánto debería invertir? ¿Dónde me conviene hacerlo? ¿Va a subir el precio, cierto?"

Otros, experimentados en análisis técnico, consultan: "Vi los gráficos. ¿Estamos en etapa de acumulación Wyckoff? ¿Se está formando un Inverse Head & Shoulders? ¿El Ichimoku llegará de punta a punta? ¿Estamos en una onda 3 de 5?"

Dejando el análisis técnico para otro día, Wences Casares, fundador de Xapo y bitcoiner de la primera hora, propone comprar el 1% del patrimonio. Y Andreas Antonopoulos, probablemente el evangelizador de Bitcoin más popular, dijo que su estrategia es comprar todos los días lunes.

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Tomando estas dos recomendaciones sensatas y prudentes, si un inversor comprase Bitcoin por el 1% de su portafolio, de forma ordenada buscando entradas inteligentes (o los días lunes), y Bitcoin fallase, lo perdería todo. Pero el impacto en su vida debería ser insignificante.

Sin embargo, si Bitcoin triunfa y multiplica su valor por 100 o 1000, el impacto será realmente extraordinario.

Las apuestas asimétricas
Una apuesta asimétrica busca el máximo beneficio arriesgando lo menos posible. Si uno hubiese adquirido la isla de Manhattan en el siglo 17, como lo hicieron los Holandeses de los indios Lenape por 24 dólares (se calcula 2000 dolares a valor de hoy), sería una de las personas más ricas del mundo. Pero esa fue una negociación política, solo disponible para los insiders, y además pasarían 400 años para ver los frutos de la inversión. (Nota a mi mismo, ¿Tan obvio era el valor de esa isla en 1626? ¿Fueron estafados los Lenape o había una asimetría de información?)

¿Qué activos tienen hoy el potencial de una apreciación exponencial de su valor? Si el mundo sigue igual, la mayoría de los activos mantendrán su valor acorde a la inflación global y la evolución natural de los negocios. Los más castigados perderán el 50% o desaparecerán y unos pocos de gran performance duplicarán y hasta triplicarán su valor. Pero son muy pocos los activos que pueden crecer en órdenes de magnitud.

El problema es que es muy difícil identificarlos. ¡Es como encontrar una aguja en un pajar! (Invertir en una canasta, índice o decenas de startups disminuye el riesgo, pero aniquila la posibilidad de retornos sobresalientes.)

Por ejemplo, Apple logró en una década ir de $20 a $200 con el iPhone, posiblemente el gadget más avanzado y popular del mundo. Y Pfizer, de $10 a $40 con Viagra… Rendimientos espectaculares, pero en línea con las utilidades de productos singulares. ¿Cuál será el próximo unicornio? ¿Cómo diversificar una cartera para tener exposición a activos sobresalientes? Hay toda una industria haciéndose estas preguntas, y en su gran mayoría, consistentemente, las respuestas son pésimas. (O todos seríamos millonarios.)

En mi opinión, no hay ningún vehículo, empresa o activo que tenga los ingredientes necesarios como para invertir esperando que su valor se incremente exponencialmente. Salvo uno. #Bitcoin

Bitcoin: un nuevo asset class
Más allá de la innovación tecnológica, Bitcoin nace creando una nueva categoría, única en su especie, de activo financiero. No es un commodity, no es una divisa. No es un bono, un derivado ni una acción. Es algo nuevo, imparable, indomable, volátil y vertiginoso. Tiene una oferta limitada, anti-inflacionaria, y su emisión es completamente predecible.

Bitcoin contiene una gran promesa: el del valor digital transferible, la redefinición de que es 'dinero' y de donde sale. Es global, sin gobiernos, sin inflación o pasivos. Es incensurable y no depende de terceros de confianza.

Solamente la diversificación de los portafolios del mundo que busquen exposición a este nuevo asset class agregaría varios ceros al precio actual.

Y si Bitcoin mantiene su promesa, ser el mejor tipo de dinero que jamás hayamos visto, daría lugar a la 'hiperbitcoinización' desplazando a todas — todas — las divisas soberanas convirtiéndose en la moneda de referencia del mundo. Esto podría pasar en una generación.

Recordemos que habrá solo 21 millones de Bitcoin y en la medida que nos demos cuenta que Bitcoin es un mejor 'producto' que el dinero fiat, lo desplazaría despiadadamente. El network effect sería violento. Los dólares, euros, pesos, libras, rublos, yenes y yuanes desaparecerían como helados al sol.

A diferencia con la compra de Manhattan, cualquiera puede comprar y atesorar Bitcoin. Es un activo líquido que se puede gastar y vender fácilmente sin necesidad de esperar 400 años.

Naturalmente, también tiene sus críticos. Algunos critican desde su ignorancia y otros temerosos de lo que puede pasar… Los cambios son difíciles.

Es interesante recordar a aquellos que quieren censurar y regular Internet porque se publican fotos eróticas, o se oponen a los servicios de mensajería cifrados porque son usados por terroristas para coordinar sus esfuerzos. O China, que no quiere que sus ciudadanos sepan qué pasa fuera de sus fronteras. A pesar de sus detractores, Internet sigue adelante. Como dicen, no hay nada más poderoso que una idea a la cual le ha llegado su momento.

¿Es el precio lo único que importa?
Paradójicamente, si y no.

Si, porque el precio es el reflejo de lo que pensamos en masse sobre el valor de un activo. Esa es la única realidad. Vale tanto. Es un hecho. Pero en el caso de algo tan nuevo, me llama la atención hoy la fascinación con el precio de Bitcoin, pudiendo uno enamorarse del potencial de la innovación y la transformación que presagia.

Entiendo que en la intimidad de nuestras cabezas, conociendo las realidades del mundo, pensemos "¿Voy a estar bien? ¿Tendré suficiente para mantenerme y a los que quiero? El mundo es hostil y salgo a defender mis intereses y los de mi tribu. No me puedo permitir pensar más allá de mis necesidades. Soy egoísta pero estoy justificado en mis pensamientos. "Prima mangiare, poi filosofare", como dijo Aristóteles.

Desde esta triste y sórdida mentalidad, el precio lo es todo. Compro aquí. Sube. Vendo. Gano. The end.

Pero Bitcoin nos ofrece una oportunidad para trascender este paradigma retrógrado y cavernícola. Es una herramienta para construir un mundo más justo y transparente.

Entonces, no. El precio no es lo único que importa. El precio viene de $0 y puede ir a $1.000.000+. Llamémoslo atraso de comprehensión de su potencial. Es aún temprano para decidir si Bitcoin está a la altura de lo que imaginamos. Estamos todavía descubriendo su valor.

Si Bitcoin llega a su máxima expresión, quiere decir que el dinero fiat está fallando. No mediremos más su precio en dinero emitido por un estado. No pensaremos más en volver a convertir Bitcoin a dólares para comprar cosas. Nadie venderá. Bitcoin habrá ganado la batalla. Será el nuevo dinero sano y confiable. Usaremos Bitcoin y sus derivados para transaccionar y para atesorar.

Es gracias a esta paradoja que tenemos esta inverosímil apuesta asimétrica. Bitcoin es la oportunidad de inversión más accesible y prometedora de la historia.

Comprando Bitcoin, además de participar de esta gran apuesta asimétrica, uno está automáticamente contribuyendo a su éxito. Colaborando en la construcción de un futuro con la herramienta más interesante que jamás hayamos visto. Desvinculando el dinero del control del estado. Un dinero global, abierto, justo, democrático y tecnológico.

Conclusión
Felicitaciones. Es usted un insider. Está llegando temprano y gracias a la asimetría de información usted puede comprar Manhattan por $24.

En definitiva, mi respuesta es "Sí". Compremos Bitcoin. Los lunes o cualquier otro día. El 1%…o lo que estemos dispuestos a perder.

Porque si Bitcoin cae a cero, podremos decirnos que actuamos racionalmente. Diversificamos nuestras carteras. Claramente se veía como una apuesta asimétrica y actuamos en consecuencia, defendiendo nuestras ideas y convicciones con dinero.

Pero si Bitcoin logra alcanzar su máximo potencial…abrochémonos el cinturón de seguridad, pongámonos casco y un traje espacial. La vimos venir y el precio sin duda reflejará el valor real de este increíble invento.

RB
@rbenadon

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