Fieles privados de las misas, un papa que se expresa por video, funerales y bodas restringidas: los católicos se ajustan a las medidas impuestas contra el nuevo coronavirus en Italia, donde las reuniones públicas están prohibidas.
Fieles privados de las misas, un papa que se expresa por video, funerales y bodas restringidas: los católicos se ajustan a las medidas impuestas contra el nuevo coronavirus en Italia, donde las reuniones públicas están prohibidas.

Como parte de la flexibilización del aislamiento social, preventivo y obligatorio, el Gobierno nacional permitirá las actividades religiosas individuales en templos y lugares de culto en todo el territorio nacional, salvo en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se registra el mayor número de casos de coronavirus de todo el país.

La novedad consiste un protocolo sanitario elaborado por la Secretaría de Culto de la Nación, al que las provincias deberán ajustarse en caso que resuelvan liberar el ingreso a templos, iglesias y otros establecimientos religiosos. Al igual que en las actividades económicas, la última palabra para habilitar el permiso quedará bajo la órbita del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Para lograr la apertura y ofrecer atención espiritual, los lugares referidos deberán cumplir las disposiciones del Ministerio de Salud y los requerimientos de los cultos, en sintonía con las experiencias aplicadas en países de Europa, que ya reabrieron sus espacios públicos.

En concreto, cada espacio deberá cumplir un conjunto de indicaciones, a saber: respetar un máximo de diez fieles por templo, que haya una persona por banco, la desinfección del calzado, prescindir del agua bendita en las iglesias católicas y la prohibición de tocar imágenes religiosas.

De acuerdo a la guía, los templos podrán estar abiertos entre las 9 y las 16 y la cantidad de personas permitida será limitada al ministro de culto, un auxiliar de limpieza, un auxiliar a la entrada que limite la cantidad de ingresantes y un máximo de diez fieles.

En el ingreso a cada establecimiento deberá haber una persona que “controlará el número de ingresantes de acuerdo a la capacidad del espacio y le colocará alcohol en gel a los fieles que vaya autorizando”, mientras que las entidades deberán disponer de una puerta para el ingreso y otra diferente para el egreso para evitar entrecruzamiento en la circulación.

Para elaborar el protocolo se tuvo en cuenta las experiencias en varios países de Europa. En la imagen, una iglesia de Sevilla (Foto: Reuters)
Para elaborar el protocolo se tuvo en cuenta las experiencias en varios países de Europa. En la imagen, una iglesia de Sevilla (Foto: Reuters)

Los fieles podrán asistir al templo más cercano a su domicilio, “con previo acuerdo con el ministro de culto y realizar oraciones individuales, atendiendo a las disposiciones sanitarias y tomando los recaudos necesarios de distancia e higiene”. La norma aclara que “en ningún caso, tales actividades podrán consistir en la celebración de ceremonias que impliquen reunión de personas”.

“No está permitida la aglomeración de la feligresía y membresía. Por tal motivo, se mantiene suspendida la celebración de ceremonias, celebraciones, conmemoraciones litúrgicas y actos de culto que impliquen la concurrencia multitudinaria de personas”, se aclara en el documento, aplicable para la iglesia Católica Apostólica Romana y todas las entidades religiosas inscritas en el Registro Nacional de Cultos.

Entre las medidas de higiene recomendadas por la Secretaría, se destacan también la utilización de tapabocas; además no se permitirá que haya más de una persona por banco y se deberá respetar la distancia mínima de dos metros entre todas las personas.

Con respecto a la limpieza del lugar, se dispuso que cuando el templo esté abierto deberá haber al menos una persona que se encargue de la sanitización, mientras que una vez que se cierren las puertas se deberá desinfectar todo el espacio, incluyendo bancos e imágenes religiosas.

Otra de las aclaraciones que establece el protocolo al que accedió la agencia Télam es que “no se pondrá agua bendita en las distintas fuentes que haya en el templo” y que “se deberá colocar a la entrada y la salida trapos de piso mojados con agua con lavandina, que se renovarán cada hora para desinfectar el calzado de los asistentes”.

Como parte de las medidas de prevención, también se determinó que las puertas del templo deberán permanecer abiertas para favorecer la ventilación durante las horas de funcionamiento y que habrá en las iglesias recomendaciones visuales, con señalizaciones en el suelo y en los bancos para hacer respetar las normas de distanciamiento social.

Por último y para reforzar la concientización, en las paredes y las puertas de cada uno de estos lugares se deberán colgar carteles con “recomendaciones de higiene y recordatorios de que no está permitido tocar ni manipular objetos, superficies e imágenes”.

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