Cómo cuidar del coronavirus a los adultos mayores (Shutterstock)
Cómo cuidar del coronavirus a los adultos mayores (Shutterstock)

Para vencer la pandemia del coronavirus debemos cuidarnos a nosotros mismos, pero también, debemos cuidar al otro. Los adultos mayores de 60 años -ya sea que se encuentren en perfecto estado de salud, o que presenten patologías crónicas como hipertensión, diabetes, problemas respiratorios, etc- se encuentran dentro del grupo de personas que mayor cuidado deben tener frente al coronavirus. En una entrevista con Infobae, el médico psiquiatra Maximiliano Nápoli (MN 132.088 y MP 232.048) contó cómo debemos proteger a nuestros adultos mayores y de qué modo hay explicarles lo que está pasando.

-¿Cómo se habla del coronavirus con los adultos mayores y cómo se les explica la importancia del aislamiento?

-Tenemos que decirles que es una situación grave, pero momentánea. Sobre todo, hacer hincapié en que es circunstancial. Está previsto que esta infección viral la tenga una gran cantidad de gente: el problema es cómo estás parado frente a esta infección. Por eso, se dice que las personas mayores, que son hipertensos, diabéticos, etc. la van a pasar peor si no se cuidan y no toman los recaudos necesarios.

Atendí a una paciente de 87 años que está con medicación psiquiátrica y que, a toda costa, quería venir al consultorio porque necesitaba sus remedios. Su acompañante terapéutica no pudo acompañarla a buscar las recetas. Mi paciente entró ofendida a mi consultorio porque yo le pedía que no viniera, ya que le decía que es riesgoso para su salud. Me dijo que después de la consulta iba a hacer las compras y que quería tener una entrevista normal conmigo: nada de hacerla a través del celular. Le tuve que explicar que no es el momento para que salga de su casa, le dije que esto va a pasar, que no va a ser eterno y que es momentáneo.

Claro que también, está pasando mucho que gente no tan grande, entre 60 y 70 años, se va para el lado contrario: piensan que esto es para siempre, que no van a poder ver más a sus nietos y eso hace que esa persona no esté bien plantada para afrontar esto. De hecho, puede caer en una depresión.

Hay que ver cómo esas personas estaban plantadas antes de esta situación, porque si se trata de alguien que tiene una patología previa, esto le genera mucha angustia y mucha ansiedad. Incluso, si es una persona que no tiene una patología previa, podría caer no en una depresión clásica o de libro, pero sí en algo momentáneo, con angustia y tristeza por no poder ver a sus hijos y a sus nietos, pero cuando la situación se normalice va a volver a estar bien.

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-Aún se ven a alguna personas mayores de 60 años salir a la calle, pensando que no les va a pasar nada y que no quieren pedir ayuda a sus parientes o a un vecino...

-Lo que pasa es que muchas personas lo niegan y otras se la pasan mirando la televisión, pendientes de la cantidad de muertos en Italia y en España... Hay gente que piensa: “Tratemos de negarlo que no es para tanto”. Para llegar a mi consultorio siempre tardo 15 minutos. La semana pasada tardé 2 horas y media porque estaba repleto de autos, que no eran de servicios esenciales. A la persona le cuesta asumir la situación y, además, somo un poco hijos del rigor. Porque si te dicen que te van a poner una multa de 100 mil pesos, ahí seguro no sale nadie. Pero hay personas que piensan: “Mientras podamos salir, hagamos todo a medias”. Entonces, esa gente sigue saliendo.

-Hay personas que minimizan la posibilidad del riesgo de contagio, porque creen que es una enfermedad que solo afecta a los ancianos, y la evidencia muestra que no es así porque hubo casos de gente joven y sana.

-Exacto. Hay casos de personas jóvenes contagiadas que toman su cámara de video para concientizar de que esto no es así. En los más chiquitos quizás sí sea un simple resfrío, pero pueden lastimar mucho a sus abuelos. Y hay personas mayores que no terminan de entender que no pueden ver a sus nietos, no para cuidar a los chicos, sino para cuidarlos a ellos, que son los que tienen mayor riesgo con esta enfermedad.

Hay gente grande que te dice que esto no es nada, que ellos pasaron cosas peores, como por ejemplo alguna epidemia, hasta que se asustan cuando empiezan con un poco de tos, que quizás es alérgica. Entonces, ahí piensan que es mejor quedarse, que por algo se lo estamos pidiendo. A veces, es difícil hacérselos entender hasta que no le pasa a alguien cercano: a su vecina, a su hermana... Y ahí se dan cuenta de que esto no es una pavada.

Es una situación que genera mucha incertidumbre, porque no se sabe realmente cuándo va a terminar. Seguramente, si se extiende la cuarentena, va a queda Pascuas en el medio, que es una fiesta familiar y muchos van a tener que pasarla solos. Esta situación también le llega a la gente más joven: piensan que esta vez no van a poder ver a sus mayores y que, tal vez, el año próximo ya no estén. Entonces, la angustia y la preocupación siempre está en todas las edades.

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-¿Qué efectos a nivel psicológico causa el aislamiento en las personas mayores?

-Tristeza, angustia y desorden en lo cotidiano. Para esto último, es fundamental que mantengan una rutina: que no se despierten y se levanten a cualquier hora “porque no hay nada que hacer”. Tienen que mantener un orden. El propio aislamiento y el hecho de sentirse encerrado empieza a generar mucha ansiedad, porque saben que no pueden salir: se la pasan todo el día mirando las noticias y contando muertos. Eso les genera mucha angustia, porque ven que gente de su misma edad se está muriendo y empiezan a temer que los próximos sean ellos.

Lo que más se ve es el tema de la ansiedad generalizada y la irritabilidad por no saber bien qué es lo que está pasando: no es que no lo entiendan, sino que les genera angustia, tristeza y mucha ansiedad. La tristeza de que se muere gente de tu misma edad y la ansiedad de no saber cómo va a seguir esto.

-¿Qué pueden hacer para sobrellevar mejor esta cuarentena obligatoria?

-Lo ideal es que la familia esté presente sólo del otro lado del teléfono -salvo que la persona necesite de asistencia física- y que se los ayude tomando todos los recaudos preventivos. Que los llamen a diario para preguntarles qué están haciendo, charlar de otras cosas, sugerir películas o series en la televisión y tratar de que no estén todo el tiempo mirando las noticias.

La persona que está medicada psiquiátricamente debería hablar con su médico y ajustar un poco más las dosis. Si hay una persona que hace terapia desde hace muchos años, es importante que hoy la siga y no la deje, al menos con una videollamada o telefónicamente. Es muy importante no detener el tratamiento psicológico.

-¿Qué pasa con la gente mayor que empieza a somatizar y a creer que están enfermos de tanto que escuchan los síntomas por la televisión?

-A un paciente hipocondríaco, esto lo destruye. No quieren ni asomar la nariz a la ventana. Se sabe que el barbijo no sirve si no estás con la enfermedad, pero hay gente que lo usa igual. La persona que antes de esto no era ansioso, ahora empezó a serlo y vive en carne propia lo que sienten las personas que padecen ese trastorno. Hay pacientes que vienen a mi consultorio y no se quieren ni sentar.

Esto también va a generar dudas e incertidumbre, cuando sea el primer día después de que todo haya terminado. Van a tener temor de volver a salir a la calle, por miedo de que no sea real que ya no hay peligro. Esa incertidumbre terrible también provoca una gran ansiedad en la que la persona no duerme, no come y, si tiene un poco de tos, estalla.

-¿Cómo se lidia con todo esto y qué consejos se les da para tranquilizarlos, para que transiten la cuarentena obligatoria en soledad, pero que no sientan el aislamiento tan drásticamente?

-Lo principal es llevarles tranquilidad: hacerles ver que si no viajaron a un país en los que hay muchos casos, si tampoco estuvieron en contacto con personas que hayan venido de esos países y, si no estuvieron deambulando, deben estar tranquilos cumpliendo la cuarentena en su casa, porque ahí están a salvo. Hay que explicarles los síntomas, solo para que estén alerta, pero hay que llevarles tranquilidad. Salvo que empiecen a exteriorizar síntomas muy claros de la enfermedad, como la fiebre alta que, de todos modos, es motivo de consulta urgente en personas mayores.

Lo más beneficioso es que no estén solos: pero no con compañía física, con comunicaciones diarias de parte de sus familiares. Ese acompañamiento a la distancia es fundamental. Las personas creyentes que están acostumbradas a ir a misa pueden escucharla por la radio o el celular, sin tener la necesidad de moverse de sus casas. Hay que tratar de darles herramientas, porque también hay muchas personas mayores que no saben usar el celular. Entonces, ahí van a necesitar de un nieto o un hijo que los ayude con la tecnología. De lo contrario, hay que incentivarlos a que encuentren en la televisión algo que los distraiga del tema por completo: una novela, una película, una serie o un documental. Sugerirle otro tipo de programas que no sean de actualidad.

-¿Cómo hay que cuidar de ellos si viven solos?

-Si tu padre o abuelo, además, es hipertenso o tuvo un infarto o tiene una patología de base, y lo vas a ir a visitar porque hace mucho que no lo ves, puede que no se agarre coronavirus pero, si se agarra una gripe, lo primero que vas a pensar es que fuiste vos que lo contagiaste. Entonces, hoy en día es mejor dejarles la comida en la puerta, llamarlos por teléfono y explicarles que esto es cuestión de días: no vamos a estar así toda la vida. Hay que decirles que esto va a tener un fin y que van a poder volver a ver a sus nietos como siempre. Pero, al igual en todas las edades: si las personas mayores no tienen su rutina de siempre y no hacen nada, el tiempo se hace muy largo.

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