Colombia mueve ficha para evitar apagones: anuncian millonaria inversión en energía y así cambiará el futuro eléctrico del país

El Gobierno confirmó la adjudicación de 15 proyectos de generación eléctrica, una apuesta con la que busca fortalecer el sistema energético, acelerar la transición hacia fuentes renovables y responder a las crecientes alertas sobre posibles riesgos de desabastecimiento

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El Gobierno de Colombia adjudica 15 proyectos de generación de energía con una inversión superior a $16 billones para fortalecer el sistema eléctrico entre 2029 y 2030 - crédito Jair Coll/REUTERS
El Gobierno de Colombia adjudica 15 proyectos de generación de energía con una inversión superior a $16 billones para fortalecer el sistema eléctrico entre 2029 y 2030 - crédito Jair Coll/REUTERS

El mapa energético de Colombia acaba de sumar nuevas apuestas que prometen cambiar parte del panorama eléctrico de los próximos años. Con una inversión que supera los $16 billones, el Gobierno nacional confirmó la adjudicación de 15 proyectos de generación de energía que entrarán a fortalecer el sistema entre 2029 y 2030, en medio de las discusiones sobre transición energética, abastecimiento y riesgo de apagones en el país.

La decisión fue anunciada por el Ministerio de Minas y Energía tras finalizar la más reciente subasta de expansión liderada por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), un mecanismo con el que el Estado busca garantizar que Colombia tenga suficiente capacidad eléctrica para responder al crecimiento de la demanda durante la próxima década.

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En agosto, los precios de bolsa superaron los 2.200 pesos pese a un precio promedio de generación de 251 pesos - crédito Superintendencia de Servicios Públicos
La más reciente subasta de expansión energética, liderada por la CREG, busca asegurar la capacidad eléctrica de Colombia ante el crecimiento de la demanda - crédito Superintendencia de Servicios Públicos

Más allá de las cifras, el resultado llega en un momento sensible para el sector. En los últimos años, las alertas por fenómenos climáticos, retrasos en proyectos estratégicos y tensiones alrededor del sistema energético han puesto sobre la mesa el debate sobre qué tan preparado está el país para sostener el consumo de hogares, industrias y comercios en el mediano plazo. Según explicó el Ministerio en un comunicado oficial, la subasta logró una asignación superior a la demanda media proyectada por la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme), algo que, según el Gobierno, fortalece la confiabilidad del sistema y mejora el margen de seguridad energética para los próximos años.

Dentro de los proyectos adjudicados aparecen iniciativas solares y eólicas que harán parte de la estrategia de transición energética impulsada por la administración del presidente Gustavo Petro. La apuesta del Ejecutivo es aumentar progresivamente la participación de fuentes renovables en la matriz energética nacional y disminuir la dependencia de tecnologías tradicionales. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, defendió los resultados del proceso y aseguró que la respuesta del mercado contradice las críticas que anticipaban un fracaso de la subasta.

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“El resultado de esta subasta demuestra que la transición energética en Colombia sí es posible y que las nuevas reglas del mercado funcionan. Muchos decían que esta subasta iba a fracasar, pero hoy podemos decirle al país que fue un éxito total, con nuevos proyectos, más competencia y cerca de $16 billones en inversión”, afirmó el funcionario.

Las nuevas tarifas de la gasolina aún no se han oficializado, pues resta la reunión clave entre los Ministerios de Minas y Hacienda, afirmó el ministro Edwin Palma - crédito @RadNalCo/X
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, destaca el éxito de la subasta y la competencia alcanzada, desmintiendo críticas sobre un posible fracaso - crédito @RadNalCo/X

La discusión sobre energía se convirtió en uno de los temas económicos más sensibles del país. Aunque Colombia mantiene una matriz relativamente limpia gracias a la generación hidroeléctrica, la vulnerabilidad frente a fenómenos como El Niño obligó a acelerar conversaciones sobre diversificación y nuevas capacidades de respaldo.

Precisamente, uno de los objetivos de estas subastas es evitar escenarios de desabastecimiento en el futuro. El crecimiento de las ciudades, la expansión industrial y el aumento sostenido del consumo energético han llevado a las autoridades a insistir en la necesidad de planear con varios años de anticipación.

En ese contexto, el Gobierno también destacó que los nuevos proyectos tendrían impacto sobre el empleo y la economía regional. Muchas de las iniciativas requerirán obras de infraestructura, redes de conexión y operación técnica en distintas zonas del país, algo que podría traducirse en generación de puestos de trabajo y movimiento económico local.

“La energía también es un motor de desarrollo. Estos proyectos representan empleo, inversión, confianza en Colombia y una apuesta decidida por garantizar energía suficiente para el futuro del país”, agregó Palma.

Otro de los puntos que subrayó el ministerio tiene que ver con la reactivación de estos mecanismos de expansión. Según la cartera, entre 2011 y 2019 Colombia no realizó subastas de este tipo, situación que, para varios expertos, terminó aplazando decisiones importantes sobre crecimiento de capacidad energética.

Filas de paneles solares en primer plano con numerosas turbinas eólicas en la distancia bajo un cielo de atardecer con tonos naranjas y azules sobre un paisaje seco.
Los nuevos proyectos energéticos impulsarán el empleo y la economía regional mediante infraestructura, redes de conexión y operación técnica en varias zonas - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Ahora, el reto no solo estará en adjudicar proyectos, sino en lograr que efectivamente entren en operación dentro de los tiempos previstos. En años recientes, varias iniciativas energéticas enfrentaron dificultades relacionadas con licencias ambientales, conflictos sociales, consultas previas y problemas de conexión al sistema eléctrico nacional.

Por eso, aunque el anuncio fue recibido como una señal positiva por parte del Gobierno, el verdadero termómetro estará en la ejecución. El sector energético colombiano carga antecedentes de proyectos demorados o frenados que terminaron afectando la confianza de inversionistas y elevando preocupaciones sobre la capacidad futura del sistema.

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