Peso colombiano se rezaga frente a la región pese a caída del dólar y deja dudas sobre su rumbo en 2026

La moneda apenas se valorizó en abril y no logró seguir el ritmo de otras divisas latinoamericanas, en medio de presiones internas y volatilidad global

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Captación ilegal de dinero
El peso colombiano cerró abril con una valorización marginal de 0,15% frente al dólar, quedando rezagado en comparación con otras divisas latinoamericanas - crédito Colprensa

Aunque durante buena parte de abril el dólar mostró movimientos bruscos en los mercados internacionales, en Colombia la reacción del peso fue mucho más contenida de lo que varios analistas esperaban. La moneda local logró cerrar el mes en terreno positivo, pero lo hizo con una valorización marginal que la dejó rezagada frente a otras divisas de América Latina.

Los movimientos del mercado cambiario durante las últimas semanas pusieron nuevamente a Colombia en el radar de inversionistas, operadores y empresas con exposición internacional. Factores como la volatilidad del petróleo, las decisiones de política monetaria, la situación fiscal del país y el ambiente político previo a las elecciones presidenciales terminaron influyendo directamente en la tasa de cambio.

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- crédito Guillermo Restrepo Cervantes/Banco de la República
La volatilidad del dólar en los mercados internacionales impactó menos al peso colombiano, que mostró movimientos más contenidos durante abril - crédito Guillermo Restrepo Cervantes/Banco de la República

Al cierre de abril, el peso colombiano registró una apreciación de apenas 0,15%, una de las más bajas entre las principales monedas de la región. Aunque técnicamente la moneda ganó valor frente al dólar, el comportamiento estuvo lejos del impulso que mostraron otros países latinoamericanos durante el mismo periodo.

En cifras concretas, la tasa de cambio pasó de cerrar marzo en $3.675 a terminar abril en $3.634,30. En medio del mes, incluso, el dólar llegó a romper momentáneamente la barrera de los $3.600 y tocó un mínimo anual de $3.543,50, un nivel que despertó expectativas entre importadores y agentes financieros.

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Sin embargo, esa fortaleza del peso no logró consolidarse con mayor fuerza. De acuerdo con análisis del sector financiero, una de las razones detrás de esa moderación estuvo en la estrategia del Gobierno nacional para manejar parte de su deuda externa. Según el Banco de Bogotá, el Ministerio de Hacienda realizó compras por más de USD2.300 millones aprovechando los momentos en que el dólar alcanzó niveles históricamente bajos. Esa intervención ayudó a limitar una apreciación más marcada de la moneda colombiana.

En paralelo, las decisiones del Banco de la República también jugaron un papel importante. Los incrementos en las tasas de interés adoptados durante enero y marzo ampliaron el diferencial frente a la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que mantuvo atractivo el mercado colombiano para inversionistas internacionales bajo estrategias de carry trade.

La tasa de cambio cerró abril en $3.634,30 y el dólar alcanzó un mínimo anual de $3.543,50, despertando expectativas entre actores del mercado financiero - crédito Nathalia Angarita/REUTERS
La tasa de cambio cerró abril en $3.634,30 y el dólar alcanzó un mínimo anual de $3.543,50, despertando expectativas entre actores del mercado financiero - crédito Nathalia Angarita/REUTERS

No obstante, el entorno internacional siguió metiendo presión. Abril estuvo marcado por una fuerte volatilidad global impulsada por la tensión geopolítica en Medio Oriente, especialmente por los movimientos diplomáticos y militares entre Irán y Estados Unidos. Ese escenario impactó directamente el precio del petróleo Brent, referencia clave para Colombia por su condición de exportador neto de crudo. Durante el mes, el barril superó temporalmente los USD126 antes de moderarse, generando movimientos importantes en monedas vinculadas a materias primas.

En el plano externo, el dólar también mostró señales de debilitamiento frente a varias monedas internacionales. El índice DXY, que mide el comportamiento del billete verde frente a otras divisas fuertes, registró una caída de 1,88% durante abril. Pese a ese retroceso global del dólar, la moneda colombiana no logró capitalizar completamente ese entorno favorable. Parte de la explicación también estuvo en los factores internos que siguen generando cautela entre inversionistas.

El Banco de la República ha sido clave en el comportamiento del peso colombiano, en medio de un mercado cambiario marcado por volatilidad global y decisiones de política monetaria - crédito Europa Press
El Banco de la República ha sido clave en el comportamiento del peso colombiano, en medio de un mercado cambiario marcado por volatilidad global y decisiones de política monetaria - crédito Europa Press

Uno de esos elementos fue la decisión de Standard & Poor’s de reducir la calificación soberana de largo plazo de Colombia a BB- en moneda extranjera. La firma argumentó preocupaciones relacionadas con el frente fiscal y riesgos sobre la independencia institucional del banco central. Ese anuncio generó cierta prudencia en el mercado cambiario y limitó entradas más agresivas de capital extranjero hacia activos colombianos.

Aun así, el balance anual sigue mostrando una moneda relativamente sólida. En lo corrido de 2026, el peso colombiano acumula una valorización cercana al 3,6 %, una cifra que refleja una recuperación frente a los niveles observados meses atrás.

Ahora, la gran pregunta del mercado apunta a lo que ocurrirá en mayo y en la segunda mitad del año. Analistas de entidades financieras coinciden en que la dirección del peso colombiano dependerá de tres variables centrales: el comportamiento del conflicto en Medio Oriente, las próximas decisiones del Banco de la República y, especialmente, el ambiente electoral en Colombia.

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