Gobierno Petro presentó estudio que muestra que el aumento del salario mínimo no genera subidas en el precio de productos y servicios

De acuerdo con la SIC, el incremento continuo del sueldo básico real entre 2007 y 2025 impulsó el crecimiento del consumo en los hogares, ya que los sectores con menores ingresos tienden a destinar una mayor proporción de sus ingresos adicionales a las compras

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El salario mínimo en 2025 era de $1.423.500 - crédito Leonardo Muñoz/EFE
El salario mínimo en 2025 era de $1.423.500 - crédito Leonardo Muñoz/EFE

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), por medio de su Grupo de Estudios Económicos, presentó un estudio que evalúa el periodo 2007-2025 y concluye, con evidencia empírica, que los incrementos del salario mínimo en Colombia fortalecen el consumo y la demanda agregada, impulsan la redistribución de ingresos y no han provocado presiones inflacionarias relevantes.

Según el documento, el aumento sostenido del salario mínimo real entre 2007 y 2025 promovió una expansión del consumo de los hogares debido a una mayor propensión marginal a consumir en los segmentos de menores ingresos. El efecto activó el canal de demanda y se amplificó por medio del multiplicador keynesiano, mientras la mayor parte del costo se absorbió por una reducción en los márgenes empresariales, evitando aumentos importantes en la inflación.

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El informe analizó datos oficiales del Dane y del Banco de la República y sostiene que el incremento de la remuneración por encima de la inflación y la productividad, dinamizó la economía. El resultado contrasta con los modelos que pronosticaban efectos inflacionarios o pérdida de empleo como consecuencia de estos aumentos.

El salario mínimo aumenta cada año y es devengado por más de dos millones de trabajadores - crédito Infobae Colombia
El salario mínimo aumenta cada año y es devengado por más de dos millones de trabajadores - crédito Infobae Colombia

Asimismo, se documenta que, al incrementarse el salario mínimo real, el consumo de los hogares creció de manera notable. Por ejemplo, el Grupo de Estudios Económicos de la SIC afirmó que “un incremento del 1% en la tasa del salario mínimo real genera el trimestre siguiente una respuesta del consumo de los hogares de magnitud 2,44 veces la del choque salarial”. El efecto multiplicador indica que, por cada peso adicional a través del salario, la demanda total se eleva en $1,51.

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Durante 2022 y 2025, el salario mínimo real tuvo un crecimiento continuo por encima de la inflación. A la vez, el desempleo bajó hasta un 7% al cierre de 2025 y la inflación descendió ante un pico motivado por choques externos. La evolución contradijo los pronósticos de la curva de Phillips, que vinculan el aumento salarial directo con la inflación y el desempleo.

Cómo el salario mínimo impulsa el consumo y la demanda agregada

De acuerdo con el canal de transmisión identificado, se destaca la relevancia de la propensión marginal a consumir, en especial, entre los hogares de menores ingresos. De acuerdo con el Grupo de Estudios Económicos de la SIC, “los incrementos salariales activaron el consumo, se amplificaron mediante el multiplicador y fueron absorbidos por los márgenes de ganancia sin generar espirales de precios”.

De igual manera, el modelo econométrico señala que la demanda interna responde en forma rápida ante un aumento de los ingresos laborales. El efecto a 20 trimestres, equivalente a cinco años, es una expansión acumulada del consumo del 35%, impulsada, sobre todo, porque los trabajadores de menores ingresos dedican gran parte de los incrementos salariales al consumo esencial. Esto genera ventas adicionales en las empresas y, con el tiempo, motiva la contratación y el crecimiento económico.

Según cifras oficiales, el índice de propensión media a consumir en el periodo 2007–2025 fue de 0,705 y el multiplicador keynesiano alcanzó una media de 1,51. Dichos indicadores muestran que el impacto positivo sobre la demanda agregada se intensifica en fases de recuperación económica y capacidad productiva ociosa.

Sin gran traslado a la inflación ni desequilibrios macroeconómicos

De acuerdo con la SIC, el traspaso al consumidor final de los incrementos salariales es limitado. El Grupo de Estudios Económicos explicó que “el análisis de pass-through indica que el 93% del incremento salarial no se transfiere al consumidor final”. Así, el impacto salarial se compensó, en su mayor parte, mediante una reducción de los márgenes empresariales antes que por medio de aumentos de precios.

El margen de ganancia empresarial, o mark-up, descendió de la base 100 a 92,4 en 2025, lo que implicó una caída acumulada de 7,65 puntos. Por cada punto de alza en el salario real, el margen empresarial se redujo cerca de 0,29 puntos. El estudio calcula que el pass-through salarial total sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 0,07 log-puntos a 20 trimestres, una cifra sin relevancia estadística.

Asimismo, el salario mínimo tuvo una incidencia limitada sobre la variabilidad inflacionaria, ya que la mayor parte de la inflación reciente en Colombia respondió a factores externos, como la volatilidad cambiaria y el alza de bienes importados. La inercia inflacionaria y los choques internacionales pesaron más en la formación de precios que los ajustes internos del salario.

Redistribución de ingresos y mejora para los trabajadores de menores ingresos

La política de incremento del salario mínimo también resultó en una mayor redistribución de ingresos. El índice de Kaitz, que mide la relación entre el salario mínimo y el ingreso medio, subió de 56,4% en 2007 a 62,4% en 2025. Esto indica una reducción sostenida de la brecha salarial en el país.

La SIC resaltó que “el periodo 2022-2025 ofrece la evidencia más robusta para la hipótesis planteada: ante un incremento del 13,8% en el salario mínimo real, los ingresos del primer y segundo decil se expandieron 32,0% y 17,7% respectivamente”. El mayor beneficio recayó en los trabajadores más vulnerables, tanto del sector formal como informal, cuyos ingresos aumentaron más que en los deciles superiores.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, resaltó que el estudio de la SIC confirma que el aumento del salario mínmo es un multiplicador económico - crédito @PetroGustavo/X
Gustavo Petro, presidente de Colombia, resaltó que el estudio de la SIC confirma que el aumento del salario mínmo es un multiplicador económico - crédito @PetroGustavo/X

Para la Superintendencia y su Grupo de Estudios Económicos, el patrón de compresión salarial “es consistente con un mecanismo de redistribución de rentas vía consumo: los trabajadores del D4, con mayor poder adquisitivo real, sostienen la demanda de bienes y servicios producidos predominantemente por los trabajadores de los deciles inferiores, amplificando hacia abajo el efecto del salario mínimo a través del multiplicador de gasto interno”.

El análisis sostiene que, durante la expansión del salario mínimo real, la desigualdad salarial disminuyó en todos los grupos y la principal mejora se registró en quienes percibían ingresos en torno o por debajo del salario mínimo legal.

Régimen de crecimiento basado en salarios reales

El enfoque wage-led, defendido por escuelas post-keynesianas, constituye la base teórica para interpretar estos hallazgos. Según la evidencia reunida por la SIC, el reforzamiento del salario mínimo —en contextos de capacidad productiva ociosa y márgenes empresariales flexibles— puede ser compatible con la estabilidad macroeconómica.

La política salarial, afirma la SIC, “ha operado como un dinamizador de la demanda agregada”, en consonancia con un modelo de crecimiento económico inclusivo liderado por los salarios. Aunque la elevada informalidad limita el alcance universal de estos efectos, la tendencia general y los resultados estadísticos del estudio son consistentes en todo el periodo examinado.

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