
La detención de Juan Esteban Durango Pardo, conocido como “el Flaco”, reveló que uno de los presuntos colaboradores más cercanos a las disidencias de las Farc llevó una doble vida durante un año al frente de una de las guarniciones militares más importantes de Medellín, mientras coordinaba actividades logísticas y de inteligencia para el grupo insurgente.
Esta situación expone la vulnerabilidad estratégica de instalaciones clave de la Fuerza Pública, confirmaron fuentes cercanas a El Colombiano.
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El hallazgo no solo fue inesperado por la cercanía del sospechoso a la Séptima División y la Cuarta Brigada, sino por el nivel de sofisticación de su encubrimiento.
De acuerdo con la información aportada al medio citado por los investigadores, Durango Pardo había alquilado el apartamento N°821 del conjunto residencial Parques del Estadio, en la comuna de Laureles, desde mediados de 2025.

El departamento se encuentra en un edificio de estrato cinco con vista directa hacia las instalaciones militares, lo que le permitía observar los movimientos cotidianos de las tropas.
La audiencia de control de garantías, finalizada el 30 de abril, concluyó con la imputación de los cargos de concierto para delinquir agravado y reclutamiento ilícito.
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Aunque se declaró inocente, al presunto enlace de las disidencias se le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario, según informó El Colombiano.
Durante el allanamiento realizado por el Grupo Investigativo contra las Organizaciones Criminales del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y soldados del Gaula Militar Antioquia, se incautaron dos proveedores de arma, un teléfono móvil y 25 millones de pesos en efectivo.
Según detalla la inteligencia militar, el Flaco fungía como enlace entre el frente 18, que opera en el norte de Antioquia, y el bloque Occidental Jacobo Arenas, que actúa en el suroccidente del país. Su labor era esencial para coordinar el flujo de armas, dinero y combatientes entre ambas regiones, bajo instrucciones directas de Néstor Vera Fernández, alias Iván Mordisco, cabecilla del Estado Mayor Central (EMC).
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Durango Pardo llegó a Medellín presentándose como “minero y empresario con inversiones en Chocó y Cauca”, utilizando una camioneta Toyota Prado TX modelo 2026 y manteniendo un perfil alto entre los residentes del lujoso conjunto habitacional, según describió el informe militar revisado.
Esta fachada le permitió organizar reuniones clandestinas con cabecillas procedentes del suroccidente, entre ellos Andrés Ruiz Ruiz, conocido como “Manteco” o “el Caucano”, quien también fue capturado en marzo de 2026 en Ituango.
Durante su permanencia en la ciudad, el Flaco asumió la administración de las finanzas del frente 18, principalmente las asociadas con la minería ilegal de oro. Además, según la investigación militar, se encargaba de reclutar nuevos integrantes y distribuir hoja de coca.
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Gracias a la cobertura que le proporcionaba su presunta actividad comercial, transportaba explosivos diseñados para ser lanzados desde drones comerciales, utilizados como armas contra la Fuerza Pública.
La identidad de Durango Pardo quedó expuesta el 10 de marzo de 2026 tras un operativo militar en Ituango, que destruyó el campamento principal del frente 18 y provocó la muerte de siete integrantes, incluido su comandante, Erlinson Echavarría Escobar (“Ramiro”).

Ese mismo día, alterado por la noticia y bajo los efectos del licor, el Flaco hizo disparos al aire desde la ventana de su apartamento. Vecinos alertaron a la Policía, que le incautó una pistola Jericho 9 milímetros.
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El arma poseía un permiso especial de porte expedido por el Ejército con vigencia hasta 2029. Una de las fuentes citadas por El Colombiano sostuvo: “Creemos que el tipo pagó $10 millones de pesos a un oficial corrupto para obtener ese salvoconducto”. El hecho refuerza las dudas sobre la permeabilidad de algunos estamentos oficiales ante estrategias de infiltración criminal.
Identificado por el informe de inteligencia militar como Juan Esteban Durango Pardo, el Flaco ha sido descrito como uno de los operadores clave para la integración y fortalecimiento del frente 18 en Antioquia, después de que en 2025 Néstor Vera Fernández (“Iván Mordisco”) ordenara reforzar esa estructura tras arrebatarla al Estado Mayor de los Bloques y Frente (Embf), liderado por su rival Alexánder Díaz Mendoza (“Calarcá”).
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Fue el propio “Iván Mordisco” quien le asignó la labor de coordinar el intercambio de recursos y combatientes entre la región del Cauca y el norte antioqueño.
La captura del Flaco no solo permite desarticular una parte de esa red, sino que constituye un testimonio de los riesgos a los que están expuestos los cuarteles y la necesidad de fortalecer los controles internos para prevenir nuevas infiltraciones de este tipo en los entornos urbanos del país.
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