Cafeteros contra las cuerdas: lanzan salvavidas de $50.000 millones por golpe de fertilizantes y amenaza de El Niño

El alza de insumos y la presión climática obligaron a activar un plan urgente para sostener la productividad y evitar un golpe en la próxima cosecha cafetera

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La Federación Nacional de Cafeteros destina COP 50.000 millones para apoyar la fertilización de cultivos ante el alza de insumos - crédito Luisa González/REUTERS
La Federación Nacional de Cafeteros destina COP 50.000 millones para apoyar la fertilización de cultivos ante el alza de insumos - crédito Luisa González/REUTERS

En las fincas cafeteras ya se siente una presión conocida, producir cuesta más justo cuando el clima exige mayores cuidados. Frente a ese escenario, la Federación Nacional de Cafeteros puso en marcha una bolsa de $50.000 millones destinada a apoyar la fertilización de cultivos en distintas regiones del país. La decisión llega en un momento complejo para el campo. El precio de los insumos volvió a subir en los mercados internacionales y la llegada del fenómeno de El Niño enciende alertas sobre productividad, rendimiento y salud de los cafetales.

Más que una ayuda puntual, el plan busca evitar un problema futuro. Cuando los productores reducen fertilización por falta de recursos, el impacto no siempre se ve de inmediato, pero meses después suele traducirse en menor cosecha, caída de ingresos y pérdida de competitividad. El esquema anunciado combinará recursos del gremio cafetero con aporte estatal. Según lo informado, la Federación destinará $40.000 millones, mientras que el Ministerio de Agricultura sumará otros $10.000 millones para completar la bolsa total.

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La Federación Nacional de Cafeteros informa sobre el aumento histórico del precio del café en Nueva York - crédito Colprensa
El plan de fertilización busca evitar una caída futura en la cosecha y proteger la competitividad del café colombiano - crédito Colprensa

Ese componente oficial estará focalizado en 208 de los 629 municipios cafeteros del país. La priorización responde a criterios productivos y territoriales, en medio de una coyuntura donde no todas las zonas enfrentan el mismo nivel de riesgo climático o financiero. El mecanismo elegido para movilizar los recursos será el Fondo de Estabilización de Precios del Café (Fepc), creado en 2019. Este instrumento se financia con la contribución cafetera y con rendimientos financieros acumulados.

Aunque originalmente nació para mitigar fluctuaciones de precio, ahora se convierte en una herramienta para respaldar la productividad. La idea es sostener los niveles de nutrición en áreas sembradas y en lotes renovados que requieren manejo técnico constante. La apuesta tiene lógica económica. En agricultura, ahorrar hoy en fertilización puede salir caro mañana. Un cafetal mal nutrido pierde vigor, reduce carga productiva y enfrenta mayores dificultades para responder cuando mejoran las condiciones del mercado.

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El contexto global tampoco ayuda. En el último año, las cotizaciones internacionales de fertilizantes mostraron incrementos superiores al 50%, mientras que la urea, uno de los productos más usados en Colombia, registra alzas cercanas al 60% con referencias externas. Detrás de esos movimientos hay factores energéticos, logísticos y geopolíticos. El mercado de fertilizantes depende de cadenas globales sensibles a conflictos, combustibles y costos de transporte marítimo.

El paquete financiero combina recursos de la Federación y del Ministerio de Agricultura, sumando apoyo estatal por COP 10.000 millones - crédito José Miguel Gómez/REUTERS
El paquete financiero combina recursos de la Federación y del Ministerio de Agricultura, sumando apoyo estatal por COP 10.000 millones - crédito José Miguel Gómez/REUTERS

Uno de los puntos estratégicos observados por analistas es el estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio mundial de estos insumos. Se estima que por esa ruta transita cerca del 45% del mercado global de fertilizantes. Cuando una zona así enfrenta tensiones, suben los seguros, aumentan los fletes y aparecen retrasos logísticos. Todo eso termina reflejándose en el precio que paga un agricultor a miles de kilómetros de distancia.

Ese efecto ya se percibe en Colombia. Para muchos productores, sembrar no solo implica lidiar con el clima, también asumir mayores costos antes de vender una sola carga de café. El Gobierno nacional ya venía impulsando medidas similares para otros sectores agropecuarios. Entre ellas, la activación de un fondo por $32.000 millones orientado a abaratar fertilizantes, con una ampliación prevista de $110.000 millones para 23 cadenas productivas.

El presidente Gustavo Petro explicó que esa estrategia se respalda con recursos provenientes de Ecopetrol. “Se paga con las utilidades que debe entregar Ecopetrol al Gobierno nacional”, afirmó al referirse al origen de la financiación. También señaló que el subsidio podría acercarse a montos de un millón de pesos en fertilizantes dirigidos al campo, dependiendo de los programas y condiciones de acceso definidos por las autoridades competentes.

En el último año, los precios internacionales de fertilizantes subieron más del 50 %, impactando directamente a los productores colombianos - crédito REUTERS
En el último año, los precios internacionales de fertilizantes subieron más del 50 %, impactando directamente a los productores colombianos - crédito REUTERS

La presión de los insumos no golpea solo al café. En arroz, por ejemplo, los fertilizantes representan cerca de una cuarta parte de los costos de producción, y sus precios han subido entre 40% y 50%, según datos de Fedearroz. Por eso, lo que ocurre con estos productos termina afectando rentabilidad, decisiones de siembra y eventualmente oferta de alimentos. Cuando producir se encarece demasiado, toda la cadena resiente el impacto. En el caso cafetero, mantener la fertilización tiene un valor adicional: protege uno de los sectores más emblemáticos de la economía rural colombiana y el ingreso de miles de familias que dependen de la cosecha.

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