ExFarc reconocieron ser responsables del secuestro y muerte de ‘La Cacica’, fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata

El excomandante del bloque que perpetró el crimen afirmó que ‘Iván Márquez’ tuvo conocimiento de todo lo que pasó con la exministra

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Consuelo Araujo - La Cacica
Araujo fue fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata - crédito Colprensa

El 24 de abril se llevó a cabo la segunda audiencia del proceso en el que cabecillas del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP reconocieron y entregaron testimonios sobre secuestros y crímenes de lesa humanidad perpetrados bajo su mando.

Uno de los hechos resaltados de la diligencia fue cuando el compareciente Luis Alejandro Cuadras reconoció que él estuvo a cargo del secuestro y la muerte de la exministra Consuelo Araujo Noguera, conocida en la región como “La Cacica”, conocida en Colombia por haber sido parte del comité fundador del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hago el reconocimiento del secuestro de la exministra Consuelo Araujo Noguera, como un hecho que realmente nos ha dejado a nosotros una mancha imborrable... Esto fue realizado en el corregimiento de Patillal, hacia la vía Valledupar. El secuestro lo registró una unidad de doce hombres que estaban en este lugar. Tenían el conocimiento de que había un evento con altas personalidades”, fueron las palabras del compareciente.

JEP - Comparecientes
Excomandantes de las Farc-EP reconocieron secuestros y crímenes de lesa humanidad perpetrados por sus hombres - crédito JEP

El exguerrillero reveló que este hecho fue ordenado y autorizado por “Iván Márquez”, actual comandante de las disidencias de la Segunda Marquetalia.

Él me manifiesta o me orienta, me dice que Consuelo va para el canje de prisioneros de guerra con guerrilleros presos. Reconozco que esto no tengo cómo explicarlo o justificarlo, no tengo cómo decir que cometimos una falla, fue un delito de lesa humanidad contra una persona muy querida por el pueblo vallenato, era una leyenda que todo mundo admiraba y reconocía”.

Luis Alejandro Cuadras lamentó la muerte de “La Cacica” y reconoció la importancia que esta mujer tenía para la cultura de la región.

No se puede justificar la magnitud del sufrimiento que tuvo que pasar Consuelo y todas las personas cerca de ella que fueron secuestradas. Las afectaciones fueron múltiples y no solo se afectó a su familia. A su fanaticada y a la cultura vallenata, que tiene que ver con la educación cultural en el departamento. Son cosas que ocurrieron e hicieron nuestros hombres y, por lo tanto, hay que responder”.

JEP - Comparecientes
Compareciente reconoció que era líder del bloque que secuestró y asesinó a Consuelo Araujo - crédito JEP

La importancia de Consuelo Araujo para el Cesar y La Guajira

“La Cacica” era una figura emblemática de la cultura colombiana, especialmente en la región Caribe. Nació en Valledupar en 1940 y su vida se caracterizó por una intensa actividad en la promoción del folclor vallenato. Desde joven, Araujo Noguera incursionó en el periodismo y la gestión cultural, fundando el Festival de la Leyenda Vallenata junto a Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen.

Este festival se convirtió en el principal escenario para la preservación y difusión de la música vallenata, atrayendo cada año a intérpretes, compositores y público de todo el país y del extranjero.

Consuelo Araujo - La Cacica
'La Cacica' es una de las mujeres más importantes en la historia del vallenato - crédito Colprensa

Su apodo, “La Cacica”, le fue dado como una muestra del liderazgo que demostró en un ámbito marcado por la presencia masculina. Defendió la identidad y las tradiciones de la costa Caribe, impulsando la literatura, la música y la memoria oral. Además, incursionó en la vida política, fue representante a la Cámara y ministra de Cultura, desde donde continuó gestionando iniciativas para fortalecer el patrimonio cultural colombiano.

En septiembre de 2001 fue secuestrada por un grupo armado (se especuló sobre cuál) mientras se desplazaba por una vía rural en Cesar.

Tras varios días de incertidumbre y operaciones de búsqueda, se confirmó que había sido asesinada. Su muerte generó un profundo rechazo social y puso en evidencia la vulnerabilidad de líderes sociales y culturales en medio del conflicto armado colombiano. La figura de “La Cacica” quedó asociada a la defensa de la cultura vallenata y a la lucha por la paz y la justicia en Colombia.