
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia oficializó un protocolo técnico para la caza de control del hipopótamo común (Hippopotamus amphibius) en el Magdalena Medio, con énfasis en la disposición adecuada de los cadáveres.
La expansión de esta especie exótica invasora, declarada oficialmente en 2022, impulsó la creación de una normativa que responde a la crisis ecológica y social derivada de su sobrepoblación en Antioquia y otros tres departamentos.
PUBLICIDAD
El protocolo, basado en criterios científicos y legales, establece medidas para proteger la biodiversidad y reducir los riesgos para las comunidades, priorizando la gestión sanitaria de los restos animales.
Contexto: origen y alcance del problema
La presencia de hipopótamos en Colombia se remonta a la introducción de algunos ejemplares por parte de Pablo Escobar en la década de 1980. Sin control, la población creció hasta superar los 200 individuos.

Proyecciones oficiales advierten que, sin medidas de manejo, la cifra podría llegar a 500 ejemplares en 2030 y cerca de 1.000 en 2035. Los hipopótamos afectan la calidad del agua y desplazan a especies nativas como el manatí y la tortuga de río, generando tensiones ambientales y sociales en la región.
PUBLICIDAD
La nueva estrategia estatal contempla la eutanasia como uno de los tres pilares para reducir el número de animales, junto con la translocación a reservas y zoológicos, y la esterilización quirúrgica.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, sostuvo que “para reducir la población de hipopótamos hay dos caminos: la translocación y la eutanasia. Esta última es una medida técnica, que hace parte de lo que la ciencia nos pide hacer cuando no es posible la translocación”.
Protocolo: fases previas a la disposición de cadáveres
El procedimiento parte con la ceba y captura de los ejemplares, utilizando corrales metálicos de al menos 15 metros cuadrados por animal, instalados cerca de cuerpos de agua. Los hipopótamos son atraídos con alimentos poco habituales en su dieta, como zanahorias y melaza, y el ingreso al corral activa un mecanismo de cierre automático. La operación se realiza preferentemente al atardecer, cuando los animales presentan mayor actividad.
PUBLICIDAD

Posteriormente, el equipo veterinario ejecuta la eutanasia bajo dos modalidades: química, mediante sedación y administración de medicamentos, o física, con armas de fuego, si la situación logística lo exige.
La elección del método depende de la accesibilidad del área y de la posibilidad de contener al animal para evitar que caiga en cuerpos de agua, lo que dificultaría la recuperación y manejo del cadáver.
Disposición sanitaria: tratamiento y eliminación de los restos
La fase clave del protocolo es la disposición sanitaria de los cadáveres, diseñada para mitigar riesgos biológicos y ambientales. Una vez verificada la muerte, el personal autorizado realiza una necropsia completa en un lapso no mayor a 24 horas, con el objetivo de recolectar información epidemiológica sobre la población y documentar las causas del deceso.
PUBLICIDAD
La manipulación de los cuerpos exige el uso de equipos de protección, como overoles impermeables, doble guante, mascarillas N95 o respiradores P100 y gafas, debido al riesgo de transmisión de enfermedades como leptospirosis, tuberculosis y ántrax.

El enterramiento profundo constituye el método preferido para la disposición final, ya que es rápido y seguro. Se emplean excavadoras para cavar fosas de 4 a 5 metros de profundidad, donde se depositan los restos tras perforar las cavidades torácica y abdominal del animal. Esta acción es fundamental para evitar la acumulación de gases y posibles explosiones subterráneas.
Como alternativa, el protocolo contempla la incineración en hornos crematorios industriales, que operan a temperaturas superiores a 900 °C y garantizan la destrucción total de patógenos, siempre respetando la normativa vigente sobre emisiones.
PUBLICIDAD
Limitaciones técnicas y cooperación internacional
La ejecución del protocolo enfrenta desafíos importantes. Según Javier Valencia, director de Cornare, “la eutanasia es una medida indispensable”, aunque la entidad no cuenta con la capacidad operativa para implementarla directamente.
Por este motivo, el proceso requerirá posiblemente de una convocatoria internacional, ya que en Colombia no existen empresas especializadas en el manejo y disposición de cadáveres de megafauna de estas características.

Mientras tanto, Cornare continuará con estrategias complementarias, como la translocación y la esterilización. La exportación de ejemplares, sin embargo, depende de la gestión diplomática y de la obtención de permisos internacionales.
Es de mencionar que el Gobierno nacional, a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, asignó una inversión de $7.200 millones para financiar la implementación del plan integral de manejo. El objetivo es reducir el número de hipopótamos, evitar la dispersión de la especie y proteger tanto la biodiversidad regional como la seguridad de las comunidades.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Go Sports desmintió que sea uno de los ofertantes por los derechos de televisión del fútbol profesional colombiano: eso dijo
Durante el lunes 21 de septiembre de 2026, después de la asamblea de la Dimayor, distintas versiones periodísticas afirmaron que esa empresa era la competencia de Win Sports

Salvatore Mancuso ya no será gestor de paz: el Gobierno de Abelardo de la Espriella revocó su designación
La decisión fue sustentada en las atribuciones del presidente de la República para dirigir la política de paz y garantizar la preservación del orden público, de acuerdo con las disposiciones establecidas en la Constitución y la legislación vigente

Santa Fe vs. Deportivo Cali - Liga BetPlay en vivo: siga el minuto a minuto del partido en El Campín
El duelo entre “Cardenales” y “Azucareros” abrirá la fecha 12 del fútbol profesional colombiano en la capital de la república

Laura Fernández promete cerrar el paso a narcotraficantes que salgan de Colombia y anuncia alianza con Abelardo de la Espriella
Los mandatarios acordaron fortalecer la cooperación policial y el intercambio de inteligencia durante su primer encuentro bilateral en Barranquilla, donde también discutieron seguridad marítima y una posible flexibilización de visas para colombianos.

Así fue la reunión entre el presidente colombiano Abelardo de la Espriella y la mandataria costarricense Laura Fernández
El jefe de Estado publicó un breve balance de su primera reunión con su homóloga centroamericana. El encuentro se ejecutó, especialmente, sobre la cooperación técnica y la integración en contra del narcoterrorismo



