
La justicia colombiana ha dictado una condena histórica por homicidio agravado contra Domenico Antonio Mancusi Hoyos, primo del exlíder paramilitar Salvatore Mancuso, al revocar su absolución previa por su participación en la incursión paramilitar de 1999 en La Gabarra, región del Catatumbo.
Según el fallo del Tribunal Superior de Cúcuta, conocido por El Tiempo, Mancusi Hoyos fue sentenciado a 39 años de prisión por la muerte de 12 campesinos, al ser considerado coautor impropio con un papel fundamental en la coordinación entre los paramilitares y la fuerza pública.
Mancusi Hoyos fue condenado porque el tribunal determinó que actuó como enlace central entre la estructura ilegal y altos mandos militares. Según la sentencia, organizó la operación para que el Bloque Catatumbo de las Autodefensas Unidas de Colombia perpetrara los homicidios en un contexto de indefensión de las víctimas.
Este rol estratégico, documentado en la resolución obtenida por el mencionado medio, fue clave para que los paramilitares pudieran ingresar y operar en la zona sin resistencia estatal.

La Sala Segunda Penal de Decisión del Tribunal Superior de Cúcuta, presidida por el magistrado Juan Carlos Conde Serrano, adoptó la decisión en 2024 tras la apelación presentada por el abogado Tito Augusto Gaitán. El tribunal halló pruebas suficientes para imponer la pena de 39 años, revocando así la absolución dictada en junio de ese mismo año.
El fallo establece la responsabilidad de Mancusi Hoyos en la muerte de 12 personas y sienta un precedente sobre la articulación criminal entre paramilitares y funcionarios públicos.
Así fue la incursión paramilitar en La Gabarra
El proceso judicial permitió reconstruir uno de los episodios más violentos del conflicto armado colombiano. El 29 de mayo de 1999, integrantes del Bloque Catatumbo de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) incursionaron en Tibú y el corregimiento de La Gabarra, en Norte de Santander.
Avanzaron instalando retenes y llevaron a cabo asesinatos selectivos de campesinos acusados de colaborar con la guerrilla, según lo documentado por el medio mencionado.
Las pruebas consignadas en la sentencia, como actas de inspección a cadáver y testimonios verificados por las autoridades judiciales, indican que al menos 12 personas fueron asesinadas durante esa ofensiva y en jornadas posteriores.

Para el tribunal, la implicación de Mancusi Hoyos no se limitó a una colaboración marginal, sino que tuvo un peso orgánico y estratégico en la planeación y ejecución de la incursión.
El rol estratégico de Mancusi Hoyos en la coordinación paramilitar
El fallo detalla cómo Domenico Antonio Mancusi Hoyos fue identificado como enlace central y coordinador logístico entre el Bloque Catatumbo y miembros de la Fuerza Pública. Esta función facilitó la actuación de los paramilitares sin obstáculos por parte del Estado.
Versiones judiciales subrayan que Mancusi Hoyos era una persona de total confianza de Salvatore Mancuso Gómez, entonces jefe paramilitar y primo del condenado.
Como parte de sus tareas, Mancusi Hoyos coordinó reuniones con altos mandos militares y autoridades del departamento, permitiendo la neutralización de operaciones estatales en la zona. Esto dio paso al despliegue paramilitar de los hechos juzgados.
De acuerdo con la sentencia, sus funciones incluían la supervisión financiera y la coordinación de actividades ilícitas, consolidando así su posición jerárquica en la estructura criminal.
El tribunal concluyó que la posición de Mancusi Hoyos dentro del grupo le otorgó capacidad de mando y decisión. Su papel fue determinante para el control territorial ejercido por el Bloque Catatumbo durante la ofensiva en La Gabarra.
Las pruebas que llevaron a la condena de Mancusi Hoyos
Para fundamentar la condena, los magistrados se basaron en testimonios coincidentes que atribuyeron a Mancusi Hoyos un papel central en el plan criminal. Se destaca la declaración en versión libre de Salvatore Mancuso Gómez, quien lo señaló como su colaborador más cercano en tareas de coordinación y articulación con la Fuerza Pública.

Otro elemento clave fue el testimonio del oficial Mauricio Llorente Chávez, comandante del Batallón de Contraguerrillas Héroes de Saraguro en 1999. Este declaró haberse reunido con alias David, primo de Mancuso, para acordar la inmovilización de las tropas en Tibú y La Gabarra.
Otros testigos, como Armando Alberto Pérez Betancourt y exintegrantes del Bloque Catatumbo, corroboraron que Mancusi Hoyos ejercía funciones de coordinación y supervisión financiera, así como de enlace para recibir órdenes directas de Salvatore Mancuso Gómez. La suma de estas declaraciones permitió al tribunal concluir que, gracias a su capacidad de mando y articulación, Mancusi Hoyos contribuyó de manera decisiva a la perpetración de los homicidios.
El tribunal dejó sin efecto la absolución previa y refrendó la responsabilidad penal de Mancusi Hoyos en uno de los episodios más graves del paramilitarismo en el Catatumbo. Según la reconstrucción de El Tiempo, actualmente reside en Italia y cuenta con doble nacionalidad.
La trascendencia del caso radica en que el despliegue criminal solo fue posible gracias a la gestión de Mancusi Hoyos para asegurar la inacción de las autoridades. Esta situación selló la indefensión y el riesgo letal de la población civil en La Gabarra.
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