Informalidad desborda el mercado laboral en Colombia y pone en duda la sostenibilidad del crecimiento

El repunte económico no logra traducirse en empleo formal, en un escenario marcado por alta informalidad y baja productividad

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José Ignacio López, presidente de Anif, instaló el Seminario Informalidad en el que se habló del próximo aumento de salario mínimo - crédito @AnifCO/X
El mercado laboral en Colombia enfrenta el desafío estructural de la alta informalidad según expertos del sector económico - crédito @AnifCO/X

El debate sobre el mercado laboral en Colombia volvió a poner sobre la mesa un problema que atraviesa todos los sectores, la informalidad. Más allá de las cifras de crecimiento o de las discusiones sobre el salario mínimo, expertos coinciden en que una gran parte de los trabajadores sigue por fuera del sistema formal, lo que limita el alcance de cualquier política económica.

Esa fue una de las conclusiones centrales del foro de protección social organizado por Asocajas, donde académicos y representantes del sector económico analizaron los retos estructurales del empleo en el país. La conversación dejó claro que, aunque algunos indicadores muestran mejoras recientes, persisten brechas profundas que no se resuelven con ajustes aislados.

En las zonas urbanas se redijo el trabajo informal y en las rurales aumentó., según el Dane - crédito Colprensa
La informalidad laboral alcanza cerca del 85% en el sector agro en Colombia, evidenciando profundas desigualdades económicas - crédito Colprensa

En ese contexto, la discusión se aleja de los datos coyunturales y apunta a una revisión más amplia del modelo productivo. El énfasis ya no está únicamente en cuánto crece la economía, sino en cómo se distribuyen sus beneficios y qué tan sostenible es ese crecimiento en el tiempo. Durante el panel, el presidente de Anif, José Ignacio López, advirtió que “la informalidad permea la discusión sectorial”, una afirmación que resume el desafío de fondo. Según explicó, sectores como el agro presentan niveles de informalidad cercanos al 85%, lo que evidencia una marcada desigualdad entre actividades económicas.

Además, señaló que gran parte del tejido empresarial colombiano está compuesto por pequeñas unidades productivas. En empresas de uno a cinco empleados, la informalidad alcanza el 87%, mientras que en compañías más grandes, de entre 20 y 50 trabajadores, la cifra cae significativamente al 14%. Esta diferencia refleja no solo la fragilidad de los pequeños negocios, también las dificultades para escalar hacia esquemas formales.

Aunque el panorama tiene matices. López destacó que 2025 fue un año positivo en términos de reducción del desempleo en América Latina, y Colombia no fue la excepción. Sin embargo, advirtió que la participación laboral aún no recupera los niveles previos a la pandemia, lo que sugiere que la recuperación sigue incompleta.

A pesar de la reducción del desempleo en 2025, la participación laboral en Colombia aún no recupera los niveles previos a la pandemia - crédito Ricardo Maldonado Rozo/EFE
A pesar de la reducción del desempleo en 2025, la participación laboral en Colombia aún no recupera los niveles previos a la pandemia - crédito Ricardo Maldonado Rozo/EFE

Desde el sector empresarial, María Claudia Lacouture puso el foco en la sostenibilidad del crecimiento económico. A su juicio, no basta con celebrar cifras positivas si estas se sostienen sobre bases frágiles. “La economía tiene debilidades internas profundas que hay que corregir y trabajar. El crecimiento está muy basado en el consumo, no necesariamente sostenible en el largo plazo. Los motores que generan crecimiento, que están relacionados con sectores que generan empleo formal, como la construcción, están rezagados”, afirmó.

Su diagnóstico apunta a un problema estructural, tal como lo es la falta de inversión suficiente para dinamizar sectores clave. En esa línea, insistió en que atraer capital, tanto nacional como extranjero, es fundamental para fortalecer el aparato productivo y generar empleo formal. También señaló la necesidad de tener reglas claras que generen confianza en los inversionistas.

Por su parte, el codirector del Banco de la República, César Giraldo, defendió el aumento del salario mínimo en los últimos años. Aunque reconoció que aún es pronto para medir sus efectos más recientes, destacó que desde 2022 el incremento es real, en un contexto donde el desempleo y la inflación mostraron una tendencia a la baja.

Informalidad en Colombia
El crecimiento económico en Colombia sigue basado en el consumo, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo - crédito Colprensa

Giraldo también cuestionó algunos enfoques tradicionales del análisis económico. “Se debe dar cuenta de la realidad, la actitud que se toma es porque la realidad es diferente al modelo y no puede ser así”, dijo, con referencia a quienes critican estas políticas desde perspectivas teóricas.

En cuanto a soluciones, el economista planteó la necesidad de flexibilizar las relaciones laborales como una vía para ampliar la formalidad. Al mismo tiempo, hizo énfasis en fortalecer los sistemas de protección social para quienes no tienen un empleo asalariado, una condición que hoy define a millones de colombianos. El balance del foro deja una conclusión clara, el mercado laboral colombiano enfrenta retos que van más allá de ajustes puntuales. La informalidad, la baja inversión y la dependencia del consumo como motor económico configuran un escenario que exige respuestas integrales.