
Cada vez queda menos arena en las playas del sur de Santa Marta. Lo que durante años fue una franja amplia donde caminaban turistas y trabajaban vendedores hoy se reduce a espacios cada vez más estrechos. La erosión costera continúa avanzando y el cambio ya es evidente para quienes viven o trabajan cerca del mar.
La preocupación volvió a crecer en los últimos días tras un frente frío que generó mar de leva en el Caribe. El fuerte oleaje hizo que el agua se adentrara más en la costa samaria y provocó pérdidas significativas de arena. En el sector de Cabo Tortuga, por ejemplo, el mar arrasó cerca de diez metros de playa, según reportan residentes de la zona.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel

La situación también se repite en otros puntos del litoral. Pozos Colorados, Playa Salguero y Bello Horizonte siguen perdiendo terreno frente al avance del mar. En algunos tramos apenas queda una delgada franja de arena; en otros, la playa prácticamente desapareció. El paisaje que caracterizó durante décadas a esta zona de la ciudad comienza a transformarse de manera acelerada.
Aunque las marejadas recientes hicieron más visible el problema, la erosión costera no es nueva. Desde hace varios años expertos, comunidades y prestadores de servicios turísticos vienen alertando sobre el deterioro progresivo de la línea de costa. Sin embargo, el tema suele volver a la discusión pública únicamente cuando fenómenos naturales evidencian el retroceso del litoral.
Uno de los momentos en que la situación llegó con más fuerza a la agenda institucional ocurrió en 2022. Durante la administración de la entonces alcaldesa Virna Johnson se declaró la calamidad pública por la erosión costera con el objetivo de acelerar obras de protección en sectores como Playa Salguero.
En ese momento se firmó un contrato cercano a los 25.000 millones de pesos con una empresa de Barranquilla para construir seis espolones de piedra a lo largo de la costa. Estas estructuras buscaban modificar la dinámica del oleaje para evitar que el mar continuara llevándose la arena. Sin embargo, el proyecto no avanzó como se esperaba.

Actualmente, en la playa solo se observa un espolón completo y otro inconcluso. El resto de la obra quedó paralizada después de que inspectores de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales visitaran el lugar y ordenaran suspender los trabajos al detectar que no contaban con el estudio de impacto ambiental requerido. Desde entonces, el proyecto permanece detenido.
Ariel Kaplan, líder comunitario y veedor del sector de Playa Salguero, aseguró en El Espectador que desde el inicio existían advertencias sobre la conveniencia de la obra. Según relató, antes de que comenzaran los trabajos la veeduría ciudadana organizó una conferencia con expertos internacionales que presentaron alternativas para enfrentar la erosión, entre ellas el uso de geotubos, una tecnología utilizada en destinos turísticos como Cancún y en varias ciudades europeas. “Desde el principio advertimos que ese tipo de obras no cabía aquí y que podía generar otros problemas”, afirmó Kaplan.
El líder comunitario también cuestionó el manejo de los recursos destinados al proyecto. “Quedó un elefante blanco. A ese contratista se le pagaron cerca de ocho mil millones de pesos y nadie explica qué pasó con el resto del dinero”, aseguró. La veeduría ciudadana afirmó que envió varios derechos de petición a la Alcaldía, la Secretaría de Hacienda y el Concejo para conocer el destino de los recursos restantes, pero, según denunciaron no han recibido respuestas claras.

Además de las dudas administrativas, también existen preocupaciones técnicas. Kaplan explicó que algunos especialistas advirtieron que los espolones, cuando no se construyen como parte de un sistema completo, pueden generar efectos contrarios, proteger un punto de la costa mientras aceleran la erosión en zonas cercanas. Ese fenómeno podría estar ocurriendo actualmente entre Playa Salguero y Pozos Colorados, donde la arena se redistribuye con el movimiento natural del mar.
Mientras las obras siguen detenidas y el debate continúa, la erosión no se detiene. El problema tampoco se limita al paisaje. Restaurantes de playa, vendedores y operadores turísticos sienten cada vez más el impacto de un litoral que se reduce.
A esto se suma otro factor que, según líderes comunitarios, agrava la situación ambiental, la contaminación que llega al mar a través de los ríos Gaira y Manzanares. “Santa Marta no cuenta con un alcantarillado adecuado, por eso al final el mar termina siendo el depósito de toda la suciedad”, afirmó Kaplan.
Más Noticias
Por qué la Cárcel Distrital II en Bogotá no ha iniciado construcción: este es su estado actual
El proyecto se encuentra en la etapa de estructuración de estudios y diseños, con ajustes técnicos, financieros y administrativos previos a la contratación de las siguientes fases. La iniciativa contempla la definición de especificaciones bajo la metodología BIM y la revisión de los componentes necesarios para su futura ejecución

Deuda de la UNP por $400 mil millones pone en riesgo seguridad de protegidos y podría paralizar vehículos blindados
Las obligaciones pendientes incluyen facturas acumuladas desde finales de 2025. Las empresas arrendadoras señalan que solo han recibido pagos parciales y que la aprobación de recursos para saldar los montos adeudados sigue en trámite ante el Ministerio de Hacienda

Calendario lunar 2026: cómo se verá la luna en abril desde Perú
En los siguientes días, el astro más cercano al planeta embellecerá los cielos con estas fases

Karol G hace historia en Coachella 2026: así fue su show como primera mujer latina en encabezar el festival
La colombiana presentó un espectáculo que integró elementos visuales, homenajes a la música latina y colaboraciones con figuras como Becky G, Mariah Angeliq, Wisin y Greg González. La actuación incluyó seis cambios de vestuario, interpretaciones inéditas y referencias a la diversidad cultural

Clima en Bogotá: la previsión meteorológica para este 13 de abril
El clima en Colombia se ve afectado debido a su complejidad geográfica como lo son las costas del Mar Caribe al Norte, la corriente del Océano Pacífico, así como las cordilleras que lo atraviesan por el centro de norte a sur.



