
El 6 de noviembre de 1985 se registró la toma del Palacio de Justicia, uno de los hechos más recordados de la historia de Colombia, que, hasta la fecha, sigue sin tener cierre.
Luego de que guerrilleros del M-19 se tomaron el poder del palacio para enjuiciar al presidente de la época, en un operativo financiado presuntamente por el cartel de Medellín, la fuerza pública recibió la orden de recuperar el edificio de manera inmediata.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Sin ningún tipo de negociación, durante más de 24 horas las Fuerzas Militares atacaron a los presentes en el interior del palacio, confrontaciones en las que rehenes quedaron en el medio de los disparos.
PUBLICIDAD
Sumado a ello, hay denuncias por el abuso de poder que se registró durante la retoma, incluyendo relatos sobre el comportamiento que tuvieron los uniformados contra víctimas de la toma, a los que señalaron como guerrilleros.

Al respecto, 40 años después del hecho que sigue sin ser olvidado en Colombia, dos sobrevivientes del holocausto del Palacio de Justicia narraron cómo fueron víctimas de torturas por parte de uniformados que querían que reconocieran ser parte del plan del M-19.
El primero de ellos es Orlando Arrechea, que en diálogo con Caracol Noticias indicó que antes de ser liberado tuvo que ver cómo murieron varios de sus compañeros, también trabajadores de la Corte Suprema.
PUBLICIDAD
“Se sabía que la corte iba a tomar la decisión (aprobar la extradición), esperaban para estar en el momento exacto. Nunca nos imaginamos que iba a tener la dimensión de lo que se presentó”, es el contexto que Arrechea recuerda antes de que se registrara la toma.
Recordó que durante la retoma liberaron a dos personas de “gran valor” y les prometieron regresar por los demás, lo que finalmente pasó luego de varias horas, cuando fue sacado del palacio para ubicarlo en la Casa del Florero para ser interrogado, puesto que los uniformados pensaban que los guerrilleros iban a intentar salir del lugar entre los rehenes.
PUBLICIDAD
“Colocaron una escalera en la parte de arriba, sacaron a la esposa de alguien y al hermano del presidente Belisario. Nos dijeron que ya venían por nosotros. Era una alegría cuando salimos a la puerta del palacio, pegados a la pared en una fila india. Pasamos la séptima, entramos a la casa del florero y me quitaron los documentos”.

Sin oportunidad de defenderse, Arrechea recibió acusaciones sobre su presunta participación en la toma, principalmente por su color de piel. Por fortuna, para él, escribió su nombre en papeles y al ser retirado de la Casa del Florero, los arrojó a un grupo de periodistas que minutos después confirmó su nombre en el listado de liberados.
PUBLICIDAD
“Nos echaron para el segundo piso. Empezó eso como feo, las acusaciones, fuertes, trompada va, patada viene. Me decían que era guerrillero porque era del Cauca, que me habían visto en la toma de Corinto”, recordó.
Antes de ser liberado, Arrechea fue llevado junto a otras personas que después aparecieron muertas, y aunque demandó al Estado por la tortura que padeció, han pasado 40 años en los que el proceso no avanza, haciendo que en la actualidad solo confíe en “la justicia divina”.
“Me subieron a un carro y para Usaquén. Yo iba sentado en una camioneta, al lado mío, un señor al que nunca vi. Era Almonacid, él apareció muerto con un disparo de gracia, lo mismo que iban a hacer conmigo”.
PUBLICIDAD

En un caso similar, Eduardo Matson, que era estudiante de Derecho en ese momento, narró en diálogo con W Radio sobre la tortura que padeció luego de ser liberado del secuestro.
“Me bajaron, me esposaron a un madero, un tremendo tronco pesado y me hicieron girar varias vueltas y volvían y me giraban en sentido contrario, me pusieron un arma en la cabeza, sé que era un arma porque se sentía el frío, y uno sabe el huequito del revólver donde sale la bala”.
Exponer la identidad de sus amigos terminó salvando a Matson de morir, puesto que fue liberado luego de que le indicó a los uniformados que era cercano al gobernador de Bolívar y del hijo de Miguel Alfredo Maza, director del DAS en ese momento.
PUBLICIDAD
“Nos sacaron con los ojos descubiertos, nos subieron con los ojos descubiertos, y nos bajaron con los ojos cubiertos con un trapo, y nos dejaron en San Victorino”, puntualizó.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Asociación de Ateos de Bogotá le pidió al alcalde Galán no aprobar el “Día de la Oración” en Bogotá: en qué consiste la polémica
Desde la organización se precisó que, de sancionarse por parte del mandatario capitalino, representaría una “discriminación simbólica”

Nominado de Trump para la embajada en Bogotá aseguró que el 94% de la cocaína que llega a EE. UU. proviene de Colombia
Durante su audiencia de confirmación ante el Senado, Nate Morris afirmó que fortalecer la lucha contra el narcotráfico será una prioridad de la relación bilateral con Colombia y defendió una política de “tolerancia cero” frente a las drogas y la migración ilegal

Quién es Nate Morris, el nominado de Trump que defiende en el Senado de Estados Unidos su nombramiento como embajador en Colombia: sería el primer diplomático en el cargo desde 2022
El nuevo enviado, si el proceso avanza, empezará a trabajar desde el primer día con la próxima administración colombiana
Once Caldas vs. América de Cali - EN VIVO: siga aquí el partido de la fecha 3 en el estadio Palogrande de Manizales
El partido se jugará desde las 8:30 p. m. y podría definir el nuevo líder de la Liga BetPlay jugadas tres jornadas del campeonato en el segundo semestre del año

Piden la presencia del Esmad para evitar bloqueos y actos vandálicos durante la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella en Cali: esto dijo el ministro de Defensa
El jefe de cartera Pedro Arnulfo Sánchez reiteró la disposición para garantizar el orden durante la ceremonia de investidura que se realizará en Cali



