Así ha cambiado el consumo de alimentos y bebidas de los colombianos por el alza de los precios, según estudio

Las familias colombianas ajustan sus compras de alimentos debido al incremento inflacionario, descubriendo nuevas preferencias en productos tradicionalmente económicos como el tinto y el chocolate caliente

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Un estudio de Kantar resaltó un incremento del 5,4% en el consumo de alimentos en Colombia a pesar de la inflación - crédito Christopher Neundorf/EFE
Un estudio de Kantar resaltó un incremento del 5,4% en el consumo de alimentos en Colombia a pesar de la inflación - crédito Christopher Neundorf/EFE

En un entorno de inflación y aumento de precios que afecta el poder adquisitivo de los colombianos, un estudio de Kantar, división Worldpanel, reveló cambios significativos en los hábitos de consumo de alimentos y bebidas en el país.

Según el informe, los hogares colombianos han experimentado un incremento del 5,4% en las ocasiones de consumo entre junio de 2023 y junio de 2024, a pesar de que no todos los productos han visto un aumento en su consumo.

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El análisis de Kantar destaca que, en los últimos dos años, el precio de la canasta de productos de consumo masivo ha crecido un 22%, mientras que el salario mínimo solo aumentó un 11% en 2022. Este desajuste llevó a los colombianos a buscar alternativas más económicas al momento de hacer el mercado.

En este sentido, se observó un aumento en el consumo de ciertas categorías de alimentos y bebidas, como las bebidas calientes, donde el tinto y el chocolate caliente han ganado popularidad con un 27% y 25% de ocasiones semanales, respectivamente.

Esta es una de las bebidas calientes que resalta el sabor de la fusión entre la leche y el café. Fotos: Pexels.
La preferencia por bebidas calientes como el tinto y el chocolate caliente ha crecido notablemente, según el informe de Kantar - crédito Pexels

En cuanto a los alimentos, los huevos revueltos o fritos y la arepa asada han visto un incremento en su consumo, con un 12% y 20%, respectivamente. Por otro lado, productos considerados indulgentes, como el pan y los postres, han perdido relevancia en la dieta diaria de los colombianos.

El estudio también reveló diferencias generacionales en los hábitos de consumo. La Generación Alpha muestra una preferencia por sopas y frutas, mientras que los millennials optan por snacks y carnes. Por su parte, la generación X se inclina hacia productos básicos y sazonadores.

Estas tendencias varían también por regiones: la cocina costeña lidera el crecimiento, con un 2.5% de aumento en las ocasiones de consumo, superando a Bogotá. En Antioquia, predominan las preparaciones rápidas, mientras que en Santander se prefieren comidas más elaboradas.

Además, el informe de Kantar subrayó la importancia de los hogares de niveles socioeconómicos bajos en este crecimiento, aportando un 3,1% en ocasiones de consumo. Aunque no hay grandes diferencias en las categorías de alimentos que componen un almuerzo entre los niveles socioeconómicos alto y bajo, sí se observan variaciones significativas en las porciones consumidas, como el arroz, que se consume un 20% más en el estrato alto.

Navidad 2024 pinta mejor que la de 2023 para los comerciantes por cuenta de la baja inflación

Uno de los internautas aseguró que lo mejor que puede hacer el ciudadano afectado es denunciar la situación ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entidad encargada de proteger los derechos de los consumidores en Colombia - crédito Sergio Acero/Colprensa
El consumo en bienes no duraderos crece mientras que el gasto en servicios sigue constante en Colombia - crédito Sergio Acero/Colprensa

En Colombia, el consumo de bienes no duraderos comenzó a mostrar un crecimiento significativo, mientras que los productos semiduraderos, como la ropa, están experimentando un repunte tras ajustes post-pandemia. Sin embargo, el gasto en servicios como entretenimiento y restaurantes sigue siendo constante, según Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar.

Este comportamiento refleja un cambio en las tendencias de consumo de los colombianos, quienes ahora destinan menos recursos a la natalidad y más a eventos y turismo.

El “fenómeno de la anticipación de gasto” ha sido un factor clave en la economía colombiana en los últimos años. Tras la pandemia, los consumidores adelantaron compras que originalmente estaban previstas para 2023 y 2024, debido al temor de un aumento en los precios y las tasas de interés. Esto provocó un incremento en los precios y un alza en las tasas de interés, lo que llevó a los consumidores a preferir comprar antes de que los precios subieran aún más, explicó Herrera.

“Causó que los precios subieran mucho y por lo tanto las tasas de interés subieron mucho, y eso causó que la gente dijera: yo prefiero comprar antes para que los precios no suban más. Entonces, muchas de las compras que se iban a hacer en 2023 y 2024 se hicieron en 2021 y 2022″, afirmó el presidente de la firma Raddar, Camilo Herrera, durante una entrevista con el programa Ahora de Canal Capital.

Este adelanto en el consumo ha tenido repercusiones en el mercado, ya que el gasto ha disminuido en 2023 y se espera que continúe en declive en 2024. Sin embargo, desde agosto de este año, se observa una lenta recuperación económica, lo que sugiere que la situación podría mejorar para la Navidad de 2024. La disminución de la inflación y la consecuente baja en las tasas de interés de crédito y tarjetas de crédito son factores que podrían contribuir a esta recuperación.

La reactivación económica en Colombia avanza lentamente, mostrando signos de mejora desde agosto de 2023 Luis Jaime Acosta/Reuters
La reactivación económica en Colombia avanza lentamente, mostrando signos de mejora desde agosto de 2023 Luis Jaime Acosta/Reuters

La reactivación de la venta de viviendas y vehículos es otro indicador positivo en el panorama económico actual. Según Herrera, los bienes duraderos están mostrando un buen comportamiento, lo que podría ser un signo de recuperación en el sector. A pesar de estos avances, el mercado de servicios no muestra señales de negociación, ya que los consumidores continúan gastando en actividades de ocio.

Este cambio en las prioridades de gasto también se refleja en la caída de la natalidad en Colombia, donde las familias están optando por invertir en experiencias y turismo en lugar de en gastos relacionados con los niños. Este fenómeno es parte de un ajuste más amplio en las tendencias de consumo que se ha venido gestando desde la salida de la pandemia.