El machismo radical, las mujeres en la diplomacia y un embajador que se adapta

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(Nicolás Stulberg)
(Nicolás Stulberg)

Embajadores, empresarios, miembros del cuerpo diplomático, algunos ministros y representantes de todos los poderes, incluidos legisladores y  fiscales, además de economistas y dirigentes de distintos sectores, también el académico, hombres y mujeres que conformaron los casi 500 invitados del CARI, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, que en el salón Central de La Rural conmemoraron los 40 años de la institución.

Adalberto Rodríguez Giavarini, ex canciller y presidente del CARI fue el anfitrión y principal orador del evento en el que algunos especularon durante el día que podría estar el presidente Mauricio Macri. No estuvo Macri ni tampoco Gabriela Michetti que se encontraba en ese momento en la cena de la Fundación Zaldívar mientras que el canciller Jorge Faurie participaba de una conferencia en Singapur.

Muchos diplomáticos estuvieron en las mesas más destacadas. Entre ellos el embajador de los Estados Unidos, Edward Prado, quien confesó estar aún en tiempos de adaptación. Llegado hace dos meses y medio a la Argentina se mostró agradecido por la invalorable colaboración de sus asistentes en la embajada. Lo ayudan a aclimatarse, dijo, y a estar al tanto de las frenéticas noticias y en contacto con periodistas. De hecho reveló que tuvo una larguísima charla con Jorge Fontevecchia, de Perfil, también presente en la noche del jueves en La Rural.

(Nicolás Stulberg)

Cansado pero satisfecho se lo vio a Rodríguez Giavarini sobre el final de la fiesta del think thank de política internacional que preside. Ya en la despedida, el ex canciller de De la Rúa describía la feliz sorpresa que le provoca contar cada vez con más mujeres en la institución. En grupos como el "CARI Joven", señalaba, el 50% de los miembros son mujeres. En el grupo de Derecho Internacional, las mujeres ocupan el 65% de los espacios y en todos los casos tiene que ver con la capacidad académica e intelectual de los aspirantes. Mientras daba estos datos a los últimos invitados (entre ellos los economistas Beatriz Nofal y Martín Redrado) Giavarini -él mismo un economista- recordó que tuvo a su cargo la tarea de implementar el tema del cupo en su partido en 1991, cuando salió la ley que determinaba que al menos el 30% de las listas para cargos electivos nacionales debían ser ocupados por mujeres. Según se le escuchó decir, la resistencia de los radicales entonces fue tremenda. "Mi partido era el más machista de todos, incluso era más machista que el peronismo", se lamentaba.