
No solo la hija del Presidente, Antonia, jugó en el Patio de las Palmeras de la Casa Rosada.
Menos tímido que ella el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, jugó al Ta Te Tí con fichas pero con movimientos de ajedrez. Dicen que ganó, aunque su rival era menor, por lo que el funcionario no habría festejado.
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"Lo importante es jugar no ganar", repetía el rabino que pasó por Casa Rosada a una reunión con el jefe de gabinete, Marcos Peña, en la que conversaron sobre el informe presentado la semana pasada a Naciones Unidas. Además se lo oyó reflexionar sobre la visita de la número 1 del Fondo Monetario Internacional. "Lagarde elogió el plan de trabajo presentado por nuestro gobierno. Tenemos perspectivas de crecimiento basado en consensos técnicos entre nuestro país y el organismo internacional", celebró mientras miraba de reojo, a un metro suyo, cómo jugaba un granadero con otro niño en el marco de un día de actividades para que padres e hijos compartieran en la Casa Rosada.
La semana pasada hubo un evento similar en Radio Nacional. Ante unos 60 chicos se presentó "Bigolates", hubo función de microteatro y en el auditorio pasaron una película infantil para los hijos de los empleados del medio estatal.
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