Elisa Carrió cuando quiere hace mucho ruido y cuando quiere, no.

Llegó a la provincia de Córdoba pateando el tablero de sus socios radicales luego de hacer lo mismo en Entre Ríos. Hasta intercambió vía redes sociales y comunicados ironías con las autoridades de la UCR.

Después pasó por Villa Carlos Paz donde comió pizza y vio el partido de Brasil y Bélgica mientras en Twitter estallaba la polémica sobre si dejó o no propina.

Luego del partido Carrió hizo shhhh y sólo avisó que se preparaba para festejar el 9 de julio.

Los medios locales daban cuenta de que está alojada en un hotel del norte del Valle de Punilla (usualmente se refugia en la Posada de Qenti) mientras que otras fuentes dijeron a Infobae que está en un gran chalet con nombre de castillo en La Cumbre y con una vista imponente como la que se ve en su foto.

Pero la diputada nacional no volverá a Buenos Aires después del festejo patrio. Entre martes y jueves dará diferentes charlas en Córdoba y tendrá distintos encuentros sobre el tema que la ocupa últimamente: las pymes. Sobre las pequeñas y medianas empresas conversó con Francisco Cabrera el día anterior a que éste renunciara y lo mismo hizo con su sucesor, Dante Sica. El día del paro nacional de la CGT se quedó en su casa de Exaltación de la Cruz porque dijo que optaba por el 'home working'. También ese día la única reunión que promocionó fue con pequeños empresarios en ese caso santafesinos.

Nota al pie: las provincias que recorre Carrió son aquellas donde Cambiemos quiere revancha. Entre Ríos está gobernada por Gustavo Bordet, peronista; Santa Fe por el socialista Miguel Lifschitz y Córdoba por otro justicialista, Juan Schiaretti.