
La vida de Jean Paul Belmondo fue tan intensa, que aunque murió a los 88 años, rodó 80 películas de cine e intervino en al menos 50 obras de teatro. Pero más allá de su pasión por la actuación, sentía un placer especial por protagonizar todas las escenas que fuera posible o le permitieran las compañías de seguro. Intentaba no tener dobles de riesgo, aunque algunos no los pudo evitar.

Precisamente porque su segundo amor eran los autos, Belmondo tenía una valiosa colección privada, pero también protagonizó algunas películas en las que sus persecuciones quedaron en la historia. Casi siempre, Rémy Julienne fue quién hizo las escenas de acrobacia, como hizo también las de Roger Moore, Timothy Dalton, Charles Bronson o el mismísimo Alain Delon. Pero en el caso de Belmondo, algunas veces Julienne se quedó abajo y el propio actor hacía de su doble de riesgo.
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Hubo tres persecuciones muy famosas de Belmodo. En 1971, a bordo de un Fiat 124 Special T color rojo, escapaba de Omar Sharif y su Opel Rekord por las calles de Atenas, rodando “Le casse”. La persecución fue tan extensa e intensa, que luego de chocarse, entrar y salir por escaleras, veredas y calles de contramano, ambos terminaban al borde de un precipicio urbano en una calle sin salida, con un diálogo amigable inimaginable durante la acción anterior.

En 1981, nuevamente con un Fiat rojo, aunque esta vez con un 131 Supermirafiori, la persecución fue contra un Peugeot 504 por el centro de París, incluso por Champs Elyseé y sobre la plaza misma de la Torre Eiffel, para terminar con el Peugeot volcado en una esquina, y Belmondo indemne, dejando la escena tras verificar que sus enemigos, estaban con vida. La película era “El Profesional”.
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La última fue dos años más tarde, en 1983, y esta vez Belmodo se subió a un Ford Mustang 1967 Luxury, muy parecido al que usó Steve McQueen en “Bullit”, incluso del mismo color verde oscuro, y la persecución era Plymouth Volare, al que terminaba alcanzando y chocando para detenerlo finalmente, en una escena de “El Marginal”. Probablemente esta última haya tenido más “sabor” para Belmondo, porque todas las escenas de persecución, las hizo él mismo por las calles de París.

Su pasión por el vértigo y la velocidad se contagiaron a su hijo Paul, quién corrió en Fórmula 3 y Fórmula 3000 a finales de la década del 80 y comienzos de los 90, a punto tal que consiguió ser piloto de Fórmula 1 en 1992 y 1994, como piloto de los equipos March y Pacific. No le fue demasiado bien. Se presentó en 28 Grandes Premios, pero solo logró clasificarse para largar en ocho de ellos. Después formó su propia escudería para competir en FIA GT y Le Mans Series, bajo el nombre de Paul Belmondo Racing. Se retiró de las competencias en 2007.
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La colección de autos de Jean Paul Belmondo no era muy grande en cantidad, pero tenía piezas verdaderamente valiosas. Varios Ferrari, un 250 GT Tour de France, un Dino 246 GT, un 308 GTS y otro 355 GTS, un Aston Martin DB5, un Citroën Traction de 1969, un Matra MS630 de 1968, un Daimler SP 250 convertible, un Mercedes 540 K, un Peugeot 403 cabriolet, un clásico Panther Lima, un Maserati Ghibli Spider y un clásico Lotus Elan, se destacaban entre otros autos más comunes sin tanto valor, como el de ser de Belmondo únicamente.

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