Afiches de principios de siglo, vidrios sucios, polvo en los vehículos, plantas sanas y carteles de venta: el interior del concesionario es un misterio
Afiches de principios de siglo, vidrios sucios, polvo en los vehículos, plantas sanas y carteles de venta: el interior del concesionario es un misterio

En Mosta, Malta, hay un lugar casi místico. En la intersección de Vjal L-Indipendenza y Triq Valleta, a la vera de una rotonda, en una esquina traslúcida, coqueta y con amplios ventanales, se exponen y se conservan nueve automóviles y una moto. Pero está cerrado siempre y no se vislumbra movimiento en su interior. Es un concesionario automotor de la marca Fuji, el primero que Subaru instaló en el país europeo. El poster de un Impreza del WRC de principios de siglo devela el misterio: los 0km son unidades fabricadas antes de 1987.

El local fue abandonado luego de que un importador instalara un concesionario más moderno de vehículos Subaru
El local fue abandonado luego de que un importador instalara un concesionario más moderno de vehículos Subaru

La escena es una vidriera al pasado. En un rincón de la isla mediterránea, hay un conducto hacia la industria automotriz del siglo XX, un portal que recrea imágenes de autos vintage en tiempo real. El escaparate muestra piezas inmaculadas de origen japonés en un espacio inmutable, eternizado. El cartel de entrada permanece inalterable. Los autos parecen mantener el mismo lugar en el que fueron distribuidos hace dos décadas. El polvo de sus carrocerías y los cristales opacos denuncian el paso del tiempo. Los neumáticos inflados, las plantas y un cartel en su interior que reza "we sell air conditioners for buildings" ("vendemos aire acondicionado para edificios") confunden. Tal vez el concesionario fantasma sostenga su actividad comercial.

La historia explica su devenir. Fuji Heavy Industries pasó a llamarse Subaru Corporation a mediados de 2016. Como un vestigio emplazado en el siglo pasado, el concesionario se debate en la contradicción temporal de cada lado de la puerta. Hacia la década del noventa era el único distribuidor de la firma japonesa en la isla. Hasta que en 1998 otro importador inauguró un segundo local de venta más moderno y ambicioso. Obsoleto y desplazado, el primer concesionario sufrió el desamparo de su dueño. Allí abandonó ejemplares que volvieron a cobrar valor cuando el tiempo los transformó en reliquias olvidadas.

La estrella de la casa: un Subaru XT 4WD Turbo a estrenar en el interior de un local abandonado
La estrella de la casa: un Subaru XT 4WD Turbo a estrenar en el interior de un local abandonado
En el punto de venta todavía quedan varios modelos Impreza, Justy, Sambar y una motocicleta
En el punto de venta todavía quedan varios modelos Impreza, Justy, Sambar y una motocicleta

Cuatro Impreza, algunos de primera generación y otros de las versiones más equipadas, dos Justy, ejemplares Sambar y la atracción principal: un Subaru XT 4WD Turbo, un deportivo prodigio de la tecnología de época que dejó de fabricarse en 1991. Una unidad del legendario modelo japonés permanece impecable y a estrenar escondido en un depósito desvalido, a treinta años de su extinción. La coupé monta un motor de 1.8 litros EA82T, según la ficha de entrega que aún permanece pegada en una ventana lateral. Oportunidad para coleccionistas.

El frente del concesionario con el cartel Fuji, cuando Subaru Corporation era en verdad Fuji Heavy Industries (Fotos carsaddiction.com)
El frente del concesionario con el cartel Fuji, cuando Subaru Corporation era en verdad Fuji Heavy Industries (Fotos carsaddiction.com)

El concesionario está operativo. Aunque no de un modo convencional. Para comprar alguno de los 0km del siglo pasado hay que llamar al teléfono que figura en el cartel de "vendemos". Un comprador entusiasta manifestó su intención de comprar el Subaru XT 4WD Turbo y el dueño le exigió 23.500 euros. Preguntó por los Impreza y la respuesta fue 16.000 euros, lo mismo que uno recién salido de fábrica. Evidentemente, el propietario no demuestra gran interés en desprenderse de piezas que condenó al olvido en una esquina casi mística de Malta.

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