El robot que fabrica hamburguesas abrirá su restaurante. (Cayce Clifford/Bloomberg)
El robot que fabrica hamburguesas abrirá su restaurante. (Cayce Clifford/Bloomberg)

Se la podría considerar la hamburguesa más fresca de la Tierra.

El producto, de la compañía culinaria robótica Creator, se crea y se cocina en una máquina que contiene 20 computadoras, 350 sensores y 50 dispositivos actuadores. Hace todo, desde cortar y tostar el pan hasta agregar guarniciones y condimentar y cocinar la hamburguesa. Todo en cinco minutos. La carne se muele a pedido —por eso se la considera tan fresca— y los ingredientes son premium. Sale de la máquina con tomate y lechuga, espolvoreada de sazón y con unas gotas de salsas, y en entonces se la transfiere, mediante manos humanas, al cliente. El precio: USD 6.

Por ahora hay cuatro clases de hamburguesas, pero habrá con una app. (Cayce Clifford/Bloomberg)
Por ahora hay cuatro clases de hamburguesas, pero habrá con una app. (Cayce Clifford/Bloomberg)

Alex Vardakostas fundó Creator en 2012. El emprendedor de 33 años ha reunido un superequipo al estilo de The Avengers: Los Vengadores, con ingenieros, diseñadores y especialistas en robótica de Apple, Tesla, la NASA y Walt Disney Imagineering. También se incluyen chefs salidos de restaurantes de élite como Chez Panisse, Momofuku y SingleThread.

El aparato de 4,25 metros, al cual el equipo llama "el instrumento culinario", y no robot, tiene conductos de vidrio que transportan pan, depósitos que expenden salsas y palas que suavemente empujan la hamburguesa en desarrollo a lo largo de su recorrido.

El proceso, del molido de carne a la hamburguesa, dura cinco minutos. (Cayce Clifford/Bloomberg)
El proceso, del molido de carne a la hamburguesa, dura cinco minutos. (Cayce Clifford/Bloomberg)

El espacio de más de 200 metros cuadrados es sobrio y limpio, con paredes blancas, un piso de cemento alisado con toques de madera clara. (Per Salvaag, uno de los diseñadores principales de BMW, fue consultor en la creación del ámbito.) En lugar de mostrador, la máquina con paredes de vidrio está en primer plano. En su interior hay una serie de grandes tubos verticales con pilas de tomates, cebollas, pickles y otras cosas.

Las hileras de panes se hallan en la parte superior. "Creo que este es el restaurante más transparente", dijo Vardakostas. La única parte del proceso que los clientes no verán es el molido y la cocción de la carne. "Hubo dudas sobre mostrar cómo se muele la carne", agregó.

Los comensales pueden ver casi todo el proceso del robot hamburguesa. (Cayce Clifford/Bloomberg)
Los comensales pueden ver casi todo el proceso del robot hamburguesa. (Cayce Clifford/Bloomberg)

Primero el pan viaja a través del conducto, empujado por un ladrillo de madera y aire a presión. Luego se mueve a lo largo de otro conducto para que se lo corte, tueste y deposite en un recipiente hecho a medida. Al seguir en la cinta transportadora cobriza, termina bajo las espitas de las salsas: hay unas ocho en oferta, incluidas barbacoa, confitura de cebolla, hongos shiitake y mostaza americana. Siguen los pickles, los tomates y las cebollas, cortados a pedidos, y luego el queso, un cheddar medio o ahumado, rallado para que se derrita mejor. Y al final de la línea hay largos tubos con sazón, incluida sal ahumada, que se espolvorean sobre la hamburguesa grillada de 115 gramos, antes de que se la coloque sobre la mitad del pan donde está el queso.

El emprendedor de Creator viene de una familia con hamburgueserías. (Cayce Clifford/Bloomberg)
El emprendedor de Creator viene de una familia con hamburgueserías. (Cayce Clifford/Bloomberg)

Los únicos trabajadores que se verán alrededor de la máquina, aparte del empleado que reemplaza los ingredientes, son los conserjes ubicados delante del aparato para recibir las órdenes y el pago, y unos pocos al final, para servir las hamburguesas.

Creator estará abierto desde el 27 de junio, en el 680 de la calle Folsom, en San Francisco, para almorzar los miércoles y los jueves; una cantidad limitada de cenas se pueden pedir mediante un sistema de boletos en línea, a lo largo de agosto. Creator abrirá al público en septiembre.

El robot hamburguesa ralla el queso para que se derrita mejor. (Cayce Clifford/Bloomberg)
El robot hamburguesa ralla el queso para que se derrita mejor. (Cayce Clifford/Bloomberg)

Vardakostas tiene antecedentes en el mundo de las hamburguesas. Su familia es propietaria de A's Burgers, en California, y dos de sus tías tienen cadenas de hamburgueserías. "Cuando uno hace 400 hamburguesas iguales cada día, no puede sino pensar '¿Cómo podría mejorar esta experiencia?'", dijo. Como Steve Jobs, creó su primer prototipo en el garage de sus padres en 2010. Cuando se mudó a Menlo Park para ajustar la máquina, en 2012, conoció a Steve Frehn, un ingeniero mecánico con experiencia en la NASA y Tesla, quien se sumó al proyecto. "Antes de 2015 la gente quería hacer cosas más atractivas, como automóviles sin conductor. Socialmente era más aceptable decir que estaba desempleado que decir que trabajaba en un robot de hamburguesas", recordó.

Las distintas opciones de sazón son parte del proceso en la máquina. (Cayce Clifford/Bloomberg)
Las distintas opciones de sazón son parte del proceso en la máquina. (Cayce Clifford/Bloomberg)

La app de Creator, que se presentará en unos meses, transformará la cuestión. Las cuatro opciones de hamburguesas se multiplicarán a medida que los comensales personalicen las salsas con detalle de mililitro, y la cantidad y las mezclas de queso. "Pensémoslo. Se puede agregar salsa barbacoa extra en la parte superior del pan y sal con pimiento habanero en la inferior, donde tendrá mayor impacto", dijo Vardakostas.

Al comienzo el flujo de hamburguesas será lento. Las máquinas —dos, actualmente— pueden producir hasta 120 por hora, y por el momento el ritmo es más lento. Se espera que más adelante salgan muchas más; originalmente se dijo que podría llegar a hacer 400 por hora.

Los humanos llegan al final del proceso del robot hamburguesa. (Cayce Clifford/Bloomberg)
Los humanos llegan al final del proceso del robot hamburguesa. (Cayce Clifford/Bloomberg)