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Solo un vaso al día de vino o de cualquier otra bebida alcohólica aumenta significativamente el riesgo de cáncer de seno, mientras que el ejercicio moderado como correr o ir en bicicleta lo reduce, según una extensa revisión de la investigación sobre los efectos de la dieta, la nutrición y la actividad física en esa enfermedad.

El informe, publicado recientemente, concluyó que beber el equivalente a un vaso pequeño de vino, cerveza u otro tipo de alcohol al día (cerca de 10 gramos de alcohol) está vinculado a un aumento del riesgo de cáncer del cinco por ciento para las mujeres pre-menopáusicas y del nueve por ciento para las mujeres posmenopáusicas. Una bebida estándar tiene 14 gramos de alcohol.

"Esto sugiere que no hay un nivel de consumo de alcohol que sea completamente seguro en términos de cáncer de mama", apuntó Anne McTiernan, investigadora de prevención del cáncer en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle y una de las principales autoras del informe. "Si una mujer está bebiendo, lo mejor sería que lo hiciera con una cantidad menor", agregó al respecto.

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La revisión, realizada por el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR por sus siglas en inglés) y el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer, evaluó el análisis de 119 estudios que abarcan datos sobre los 12 millones de mujeres de todo el mundo. Es la primera revisión de este tipo desde 2010, según informaciones de los propios grupos.

Por primera vez, los investigadores concluyeron que la evidencia es fuerte cuando se afirma que el ejercicio moderado reduce el riesgo de cáncer de mama. Las mujeres premenopáusicas más activas tuvieron un riesgo menor del 17 por ciento en desarrollar neoplasias malignas en comparación con las mujeres menos activas, al tiempo que las mujeres posmenopáusicas tenían un 10 por ciento menos de riesgo.

Los investigadores señalaron que muchas cosas influyen en el riesgo de cáncer y que las mujeres no pueden controlar factores como los antecedentes familiares de cáncer. Pero, según McTiernan, "tener un estilo de vida físicamente activo, mantener un peso saludable durante toda la vida y limitar el alcohol son todos los pasos que las mujeres deberían tomar para reducir el riesgo", señaló.

Al mismo tiempo explicó que un estilo de vida saludable no es una garantía. Más bien, es como usar un cinturón de seguridad. Muchas mujeres harán todo lo posible para reducir sus riesgos de cáncer de mama, pero aún así serán diagnosticadas. "Eso es lamentable, pero eso es lo que pasa", lamenta.

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Los investigadores no fueron capaces de calcular el grado en que el ejercicio vigoroso podría reducir el riesgo de consumo de alcohol. ¿Qué sucede, por ejemplo, si un bebedor regular también corre diariamente?

"El mecanismo sugiere que podría ser útil", agregó McTiernan. El alcohol aumenta el estrógeno, que está vinculado al aumento del riesgo de cáncer de mama, mientras que la actividad física lo reduce. "Pero no puedo decir eso para alguien que bebe cinco bebidas y luego corre, ya que no pudimos demostrar que el ejercicio va a negativizar los efectos adversos del alcohol", explicó.

El informe encontró que las mujeres que tienen sobrepeso u obesidad tienen un mayor riesgo de enfermedad posmenopáusica.

"Si las mujeres pierden solo el 10 por ciento de su peso, eso se relaciona con la reducción de estrógenos en la sangre, las inflamaciones" y otros factores asociados con el cáncer de mama.

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El estudio también encontró pruebas limitadas vinculando los productos lácteos, dietas altas en calcio y alimentos que contienen carotenoides a un menor riesgo de algunos cánceres de mama. Los carotenoides incluyen frutas y verduras como la col, los albaricoques y las zanahorias.

Se espera que alrededor de 252,000 mujeres en Estados Unidos sean diagnosticadas con cáncer de mama este año. AICR estima que uno de cada tres casos podrían prevenirse si las mujeres no bebieran alcohol, fueran físicamente activas y mantuvieran un peso saludable.