
China ve al grupo de los BRICS como una vía para desafiar el poder de Estados Unidos. India quiere mantener al grupo lo suficientemente amplio para evitar tomar partido.
¿Quién habla por el mundo en desarrollo: el presidente de China, Xi Jinping, o el primer ministro de India, Narendra Modi?
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Esa es la pregunta que rondará este fin de semana en un enorme centro de convenciones de Nueva Delhi, cuando los líderes de casi una decena de países de mercados emergentes se reúnan para asistir a la cumbre anual del grupo de los BRICS.
Se reúnen mientras las guerras, los altos precios de la energía, los aranceles del presidente Donald Trump y las preocupaciones sobre la inteligencia artificial inquietan al mundo y obligan a los países a reconsiderar qué tanto quieren alinearse con Washington y sus socios preferidos o con Pekín.
El grupo de los BRICS, cuyo nombre está formado por las iniciales de cinco de sus primeros países miembros --Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica--, fue concebido como un contrapeso al mundo occidental y a foros dominados por Estados Unidos, como el Grupo de los 7.
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Pero desde su origen, en 2009, el bloque ha sido arrastrado en direcciones opuestas por las ambiciones de los dos países en desarrollo más grandes del mundo.
China ha buscado expandir la membresía del grupo para debilitar el poder estadounidense. India, por el contrario, ha sido más cautelosa sobre el crecimiento del grupo, y lo ve más bien como un puente entre Occidente y el mundo en desarrollo.
Esa divergencia de visiones está personificada por Xi y Modi, los dirigentes de China e India que se han convertido en los líderes más poderosos que han ascendido al poder en esos países en las últimas generaciones.
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Un deshielo, con límites
La asistencia de Xi a la cumbre será su primera visita a India en siete años, una señal importante después de que sus vínculos llegaran a un punto máximo de tensión en 2020.
Ese año, las fuerzas indias y chinas libraron un enfrentamiento violento en una región fronteriza en disputa. Los vuelos directos fueron suspendidos y ambos países expulsaron a los periodistas de medios del otro bando. India prohibió aplicaciones chinas como TikTok y congeló la inversión china, mientras Pekín aceleraba sus fortificaciones y asentamientos a lo largo de su frontera con India.
Ambos líderes iniciaron un deshielo en 2024, en una cumbre de los BRICS en Rusia. Desde entonces, se han acercado más por sus agravios sobre el presidente Trump, en particular sus aranceles y la disrupción del comercio mundial.
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El esfuerzo de Xi para reparar los vínculos con Modi está motivado en parte por la inquietud de que las continuas tensiones puedan acercar más a India a Washington y profundizar su participación en el Quad, el grupo de seguridad que reúne a Estados Unidos, India, Japón y Australia.
"La principal preocupación de China respecto a India siempre ha sido la alineación de India con Estados Unidos", dijo Yun Sun, directora del programa de China en el Centro Stimson en Washington. "Así que Pekín ciertamente no dejaría pasar la oportunidad de recuperar algo de tracción con Delhi".
Sin embargo, los analistas dijeron que el deshielo no ha amainado por completo la rivalidad.
"Están gestionando la competencia en lugar de resolverla", dijo Tanvi Madan, investigadora sénior en la Brookings Institution en Washington que ha escrito sobre el rol de China en la configuración de la relación entre Estados Unidos e India.
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Xi estaría feliz de ignorar a India y dirigirse más bien a los otros invitados, añadió Madan. "Viene a India para señalar a la mayor parte del mundo: 'Miren, nosotros somos el socio diplomático y estable que todavía tiene muchos amigos, mientras que Estados Unidos los está presionando de distintas maneras'".
India también quiere mostrar que puede llevarse bien con un rango amplio de países, incluidos China y Rusia.
La realidad es que India tiene vínculos más cercanos con los países occidentales, dijo Madan. A ellos, dijo, India quiere decirles: "Mantenemos nuestras opciones abiertas, pero no los estamos abandonando".
India prepara el escenario
Modi tiene la ventaja de estar en casa. India tiene la presidencia rotatoria del grupo de los BRICS este año, lo que le permite establecer la agenda.
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El logotipo oficial de la cumbre de este año, ahora desplegado por toda Nueva Delhi, presenta una flor estilizada de cinco colores, cada uno representa a los cinco Estados miembros originales de la agrupación. India, en el color azafrán de tono anaranjado que utiliza el movimiento ideológico de Modi, está representada por un par de palmas juntas en el centro de la flor de loto, otro emblema de su partido nacionalista hindú.
Como anfitrión del evento, el gobierno indio ha compartido pocos detalles sobre la agenda. Pero lo que sí dice refleja la idea de liderazgo a nivel mundial de Modi, ejemplificada cuando Nueva Delhi organizó la cumbre del Grupo de los 20 en 2023. El "Crecimiento global inclusivo" sigue siendo un tema central, un eslogan que recuerda la postura de Modi de entonces, cuando India se atribuyó el mérito de sumar a la Unión Africana al G20, y de elaborar una declaración conjunta que evitó tomar partido entre Rusia y Ucrania.
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India se estaba posicionando en el G20 como el líder de los más pequeños, que no se dejaría dominar por Estados Unidos ni por otras potencias occidentales ricas.
En muchos sentidos, el estatus de India y de Modi se han debilitado desde ese momento.
El posicionamiento que hizo Modi de India como un "vishwaguru" o "maestro para el mundo" fracasó en traducirse en un éxito político en su país. Nueve meses después de la cumbre del G20, sufrió un revés considerable al perder su mayoría parlamentaria, y debió enfocarse en las elecciones estatales para asegurar su poder.
India también ha batallado para igualar el impulso económico de China, aunque sigue siendo la economía importante de más rápido crecimiento en el mundo. En gran medida, los subsidios para las industrias de alta tecnología y otras industrias estratégicas han fracasado en llevar las partes más esenciales de la fabricación de baterías, módulos solares y el resto de la transición verde a las costas indias.
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La guerra en Irán ha encarecido otras formas de energía, arrastrando a la industria pesada tradicional de la India. Y la prisa mundial por invertir en inteligencia artificial (un campo en el que India prácticamente no tiene empresas importantes) ha dejado estancado su mercado de valores.
Las ventajas de China
El liderazgo de Pekín del mundo en desarrollo podría parecer un hecho.
China tiene la segunda economía más grande del mundo y está creciendo en poderío tecnológico y militar. El producto interno bruto per cápita de China es más de cinco veces mayor que el de India. Es miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e India no lo es.
El año pasado, China empató con Estados Unidos en una guerra comercial y posee una considerable capacidad de influencia sobre las economías avanzadas gracias a su dominio abrumador en el ámbito de los minerales críticos y los imanes de tierras raras.
"¿En qué compite exactamente India con China? A quienes hemos estudiado a largo plazo las relaciones entre China e India nos resulta difícil ver dónde existe una competencia real", dijo Lin Minwang, subdirector del Centro de Estudios del Sur de Asia en la Universidad de Fudan en Shanghái.
"Esto no es arrogancia ni engreimiento; es simplemente difícil de imaginar", añadió.
India ha cuestionado si China debería poder llamarse a sí misma una nación en desarrollo, argumentando que su poder económico y diplomático la ubica en una categoría diferente. Ha excluido a China de sus cumbres de la Voz del Sur Global, un foro anual que reúne a más de 100 países en desarrollo.
El modelo de exportación de Pekín, dirigido por el Estado e impulsado por subsidios gubernamentales y préstamos baratos, ha hecho difícil que los países en desarrollo compitan en la manufactura más allá de los bienes menos costosos, como la moda rápida y los juguetes.
El crecimiento de China "fue impulsado por prácticas comerciales desleales", dijo Piyush Goyal, ministro de Comercio de India, el año pasado. "Este crecimiento se produjo a costa del juego limpio".
Berry Wang colaboró con este reportaje desde Hong Kong.
David Pierson cubre la política exterior china y la relación económica y cultural de China con el mundo. Ha sido periodista por más de dos décadas.
Alex Travelli es corresponsal en Nueva Delhi y cubre temas de negocios y la evolución económica en India y el resto del sur de Asia.
Berry Wang colaboró con este reportaje desde Hong Kong.
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