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La feroz batalla de los dispositivos portátiles va más allá del seguimiento de tu acondicionamiento físico

Reportajes Especiales - Business

Google, Apple, Samsung and upstarts like Oura are racing to integrate data from their wearable devices into the health care system. (Antonio Giovanni Pinna/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY WEARABLES OUTLOOK BY BRENT CRANE FOR AUG. 15, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
Google, Apple, Samsung and upstarts like Oura are racing to integrate data from their wearable devices into the health care system. (Antonio Giovanni Pinna/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY WEARABLES OUTLOOK BY BRENT CRANE FOR AUG. 15, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
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(DealBook)

Es el año 2035. Tú, al igual que la mayoría de las personas que conoces, tienes un pequeño dispositivo del tamaño de un botón implantado en el antebrazo. A cambio de una cuota periódica, monitorea continuamente tu presión arterial, temperatura corporal, actividad cardiovascular y todos los demás indicadores de salud que un médico consideraría importantes. Cualquier dato sospechoso es señalado de inmediato a tu médico por un sistema de inteligencia artificial personalizado. Las enfermedades y afecciones se detectan --y se tratan-- lo más pronto posible.

Este es el futuro de la "salud maximizada" que la industria global de dispositivos portátiles, valorada en 44 mil millones de dólares, está haciendo realidad muy rápido, a medida que una gran variedad de relojes, anillos y pulseras inteligentes ofrecen nuevas formas de monitorear los datos de salud y estado físico.

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Desde el lanzamiento del pionero Fitbit Tracker en 2009, el interés de los consumidores ha impulsado esta categoría. Pero lo que ha llamado la atención de las firmas de capital de riesgo y de algunas de las empresas más grandes del mundo --incluidas Apple, Samsung y Google (que pagó 2,1 mil millones de dólares por Fitbit en 2021)-- es una visión que podría ser aún más rentable.

"El objetivo final es formar parte del ecosistema médico", afirmó Jitesh Ubrani, analista de la industria en IDC, una empresa de investigación tecnológica. "Ser parte de este mercado resulta ser muy lucrativo si cada hospital y cada médico recomienda uno de estos dispositivos".

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Esa estrategia a largo plazo también explica en parte por qué la competencia es tan feroz: el fabricante de anillos inteligentes Oura, que recientemente presentó de manera confidencial una solicitud de oferta pública inicial, ha demandado a siete competidores por infracción de patentes. Ha ganado contra tres de ellos y tiene cuatro casos pendientes. El Apple Watch, que vende más dispositivos en un trimestre (alrededor de 8 millones) de los que Oura ha vendido en toda su historia, también está envuelto en al menos dos demandas por infracción de patentes.

En medio de la insaciable competencia, las empresas han dado pequeños pasos hacia la integración con hospitales y proveedores de salud. Apple se ha asociado con Epic Systems, el gigante de datos de salud. Oura se alió con Dexcom, fabricante de monitores continuos de glucosa, que invirtió 75 millones de dólares en el fabricante finlandés-estadounidense de anillos en 2024. (En lugar de "dispositivo portátil de acondicionamiento físico", el director ejecutivo de Oura, Tom Hale, prefiere describir su producto como "una plataforma de inteligencia de salud").

En mayo, Google presentó la aplicación Google Health, que combina los datos de Fitbit con información de aplicaciones de terceros y tus expedientes médicos, diseñada para "ser la única plataforma que permita administrar todos tus datos de salud", según afirmó el jefe de producto de Fitbit, Andy Abramson.

El año pasado, Samsung, que fabrica un anillo y un reloj inteligente, adquirió Xealth, una plataforma que conecta los datos de salud de los consumidores con los sistemas hospitalarios.

La adquisición ayudará a transformar a Samsung "en una plataforma de atención conectada", afirmó la empresa en un comunicado.

La visión

A medida que los dispositivos portátiles se integran cada vez más en el sistema de salud, el análisis de todos esos datos requerirá una sofisticada asistencia de inteligencia artificial, según los expertos, y también hay que abordar importantes problemas de privacidad de datos.

Sin embargo, las ventajas son convincentes. Más allá de detectar enfermedades mucho antes de lo que es posible actualmente, un sistema de salud potenciado por dispositivos portátiles podría incrementar de manera considerable las oportunidades de telesalud. Las pruebas de diagnóstico que antes implicaban un viaje al hospital ya no serán necesarias: los datos requeridos (una cantidad enorme de ellos) ya se habrán transmitido a un médico a través de un dispositivo portátil.

"Se podrá atender a cualquier paciente en cualquier momento en cualquier parte del mundo", afirmó el Dr. Andrew Jagim, director de investigación en medicina deportiva del Sistema de Salud de la Clínica Mayo y estudia la precisión de los dispositivos portátiles.

Más allá de la salud, los dispositivos portátiles incorporan cada vez más funciones que los convierten en una llave. Por ejemplo, el Apple Watch te permite desbloquear tu Mac de manera automática cuando estás cerca. Los dispositivos del futuro podrán usar tu forma de caminar, frecuencia cardíaca u otros datos biométricos para iniciar sesión en sistemas, otorgar acceso a edificios o autorizar compras en línea.

Pero es en el ámbito de la salud donde está el verdadero potencial económico.

Según los expertos, la tecnología ya es lo suficientemente confiable como para usarse en algunos contextos médicos. Sea cual sea la forma, los dispositivos portátiles dependen de un pequeño conjunto de sensores --detectores ópticos, acelerómetros, termistores-- que monitorean el flujo sanguíneo, el movimiento y la temperatura de la piel. Después, los algoritmos integrados infieren señales fisiológicas como la frecuencia cardíaca, las etapas del sueño y el oxígeno en la sangre a partir de los datos sin procesar con interferencias que se generan.

A lo largo de los años, la precisión ha mejorado de manera constante, señaló Jagim, especialmente en el seguimiento del tiempo de sueño dedicado al sueño profundo o REM, en comparación con el sueño ligero. Hace una década, comentó Jagim, habría "descartado por completo esos datos". Ya no es así.

Muchos caminos

A medida que las marcas trabajan para integrarse en la industria de la salud, están construyendo su base de clientes de diversas maneras. Whoop, una pulsera por suscripción que llega a costar hasta 359 dólares al año, atrae a un consumidor más adinerado y enfocado al acondicionamiento físico (las pulseras suelen usarse junto con relojes caros o bolsos de lujo, señala Ubrani). La marca también se ha ganado la lealtad de muchos atletas que valoran los índices de recuperación y esfuerzo, que traducen la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los datos del sueño en un número diario de preparación física.

El Apple Watch y Fitbit, que ofrecen a los usuarios métricas de salud menos detalladas, tienden a atraer a un público más interesado en el "bienestar general", dijo Jagim. Los relojes inteligentes de Garmin, equipados con capacidades avanzadas de GPS e incluso lecturas de altitud en algunos modelos, atraen a los deportistas extremos (la empresa lanzó recientemente una pulsera inteligente sin pantalla). Oura, cuya versión más reciente es tan delgada como cualquier anillo, ha aprovechado su popularidad entre las mujeres al destacar funciones que predicen los ciclos menstruales y los períodos de ovulación.

Los dispositivos portátiles también se están volviendo más proactivos. En lugar de limitarse a registrar datos de salud y estado físico, ahora ofrecen recomendaciones sobre qué hacer con ellos: cuándo hacer ejercicio y cómo; cuándo dormir y cuánto comer. Aquí es donde las marcas más consolidadas, como Apple y Google, que pueden extraer información de otros productos del ecosistema, pueden tener una ventaja, señaló Ben Arnold, analista de la industria de Circana.

"Gemini, por ejemplo, me conoce en otros contextos: por lo tanto, esas recomendaciones están aún más adaptadas a mí como usuario", dijo Arnold. "Ese es un gran factor de diferenciación".

Arnold agrega que el "entrenador" de IA podrá revisar tu bandeja de entrada en busca de cosas como correspondencia de un gimnasio o recibos de DoorDash o Instacart, algo que después podría servir como base para las recomendaciones de entrenamiento.

El juego a largo plazo

La integración total en el ámbito de la salud aún está en pañales. "La industria médica avanza muy, muy lento y es muy burocrática", dijo Ubrani. "Hay obstáculos reales que superar".

El año pasado, Whoop se topó con uno de esos obstáculos. Después de lanzar una función que estimaba la presión arterial diaria de los usuarios, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) declaró que Whoop era un dispositivo médico no autorizado. Whoop se negó públicamente a retirar la controvertida función, argumentando que la pulsera inteligente no constituía un dispositivo médico. "Está diseñada para ayudar a entender cómo responde el cuerpo a la vida cotidiana, no para diagnosticar ni tratar ninguna afección", dijo la empresa en un comunicado.

En junio, la FDA dio oficialmente marcha atrás tras emitir nuevas directrices que eximen a las mediciones de presión arterial con fines de bienestar de la regulación de dispositivos médicos --una victoria no solo para Whoop, sino para la industria de los dispositivos portátiles en general.

En una publicación de LinkedIn, el director ejecutivo de Whoop, Will Ahmed, celebró el logro con una mirada hacia el futuro. "Tenemos un enorme respeto por el papel de la agencia a la hora de garantizar que los dispositivos médicos sean seguros y eficaces", escribió. "Esperamos seguir trabajando con la FDA a medida que Whoop lance al mercado más tecnologías médicas reguladas".

Google, Apple, Samsung y nuevas empresas como Oura compiten por integrar los datos de sus dispositivos portátiles en el sistema de salud. (Antonio Giovanni Pinna/The New York Times)

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