Esta foto tomada el 22 de mayo de 2019 y publicada por la expedición Proyecto Posible del escalador Nirmal Purja muestra el intenso tráfico de alpinistas que se alinean para pararse en la cima del Monte Everest. – Muchos equipos tuvieron que hacer fila durante horas el 22 de mayo para llegar a la cima, arriesgándose a sufrir heladas y el mal de altura, ya que una avalancha de escaladores marcó uno de los días más ocupados en la montaña más alta del mundo. (Foto: Folleto / Proyecto posible / AFP)
Esta foto tomada el 22 de mayo de 2019 y publicada por la expedición Proyecto Posible del escalador Nirmal Purja muestra el intenso tráfico de alpinistas que se alinean para pararse en la cima del Monte Everest. – Muchos equipos tuvieron que hacer fila durante horas el 22 de mayo para llegar a la cima, arriesgándose a sufrir heladas y el mal de altura, ya que una avalancha de escaladores marcó uno de los días más ocupados en la montaña más alta del mundo. (Foto: Folleto / Proyecto posible / AFP)

KATMANDÚ, Nepal — Después de que hubo congestionamientos en la cima del monte Everest, además de una atmósfera agresiva y anárquica que ha sido comparada con "un zoológico", los funcionarios nepaleses dijeron el 29 de mayo que estaban considerando cambiar las reglas sobre a quién se le permitía escalar la montaña más alta del mundo.

"Es hora de revisar todas las leyes viejas", dijo Yagya Raj Sunuwar, miembro del parlamento.

Hasta ahora, casi cualquiera podría obtener un permiso para escalar el monte Everest. Pero este año se ha visto afectado por congestionamientos en la cima y un aumento de alpinistas sin experiencia.

Los montañistas veteranos que alcanzaron la cima hace poco describieron un ambiente al estilo de El señor de las moscas, con muchedumbres que llevaban enormes chaquetas de invierno, todos situados precariamente en la cima, empujándose y forcejeando para tomarse selfis.

Por lo menos once alpinistas han muerto en el Everest este año, lo cual ha hecho de esta temporada una de las más mortales de la historia. Muchas de las muertes eran prevenibles, dicen los veteranos, y el número en aumento de novatos que tratan de escalar el Everest lo ha vuelto más peligroso para todos.

Varios funcionarios de gobierno en Katmandú, la capital de Nepal, dijeron que estaban analizando lo que había sucedido y se estaban decantando por exigir que todos los alpinistas entregaran pruebas de su experiencia como escaladores y un certificado verificable de buena salud.

"En efecto, habrá algunos cambios en el sector de las expediciones", dijo Mira Acharya, funcionaria de alto nivel en el Departamento de Turismo de Nepal. "Estamos analizando la reforma de algunas áreas, entre ellas el establecimiento de criterios para todos los que quieran escalar el Everest".

En una reunión reciente, dijo: "Planteamos el problema de los alpinistas sin experiencia".

El monte Everest es un enorme bloque de hielo y roca a lo largo de la frontera entre China y Nepal. China también organiza expediciones hacia la cima, pero en el costado chino parece que hay menos caos. De entre casi trescientos alpinistas, ha habido dos muertes este año en el lado chino, en comparación con las nueve de Nepal, aunque casi ochocientas personas escalaron del lado nepalés.

El camino hacia la cima es tan estrecho y escarpado que los alpinistas deben pasar con mucho cuidado por donde están otros individuos que se han enfermado o muerto. A algunos de los muertos al parecer se les había acabado el oxígeno embotellado, en parte porque la horda de alpinistas que trataban de llegar a la cima al mismo tiempo provocó grandes retrasos.

Los alpinistas se vieron obligados a esperar en la nieve durante horas, a alturas superiores a los 8500 metros, mientras su suministro limitado de oxígeno comprimido poco a poco se acababa y su energía se desvanecía.

Varios montañistas describieron un afán despiadado por alcanzar la cima en el que otros escaladores se rehusaban a compartir los suministros esenciales para sobrevivir: agua y oxígeno.

Amit Chowdhury, presidente de la Comisión de Seguridad de la Federación Internacional de Montañismo y Escalada (UIAA, por su sigla en francés), dijo que, según las reglas de algunas otras montañas, los guías podían evitar que un alpinista ascendiera si estos consideraban que la persona quizá no lograría llegar a la cima o si exhibía un mal comportamiento.

Sin embargo, dijo: "En el Everest no es lo mismo… puedes contratar a un sherpa en las calles de Katmandú, o tu agente de viajes dice: 'Aquí está tu sherpa', eso es todo".

"No hay manera de saber si dicho sherpa puede juzgar y determinar la capacidad de la persona que está escalando", agregó.

Nepal es uno de los países más pobres de Asia e incluso el Everest, la joya de su economía turística, se ha visto afectado por escándalos de corrupción y fraudes.

El año pasado, medios de comunicación y compañías de seguros expusieron una conspiración por parte de algunos guías, empresas de helicópteros, propietarios de casas de té y hospitales para obtener millones de dólares de las aseguradoras al presionar a los alpinistas que mostraban incluso mínimas señales del mal de altura para que usaran costosos servicios de evacuación. En algunos casos, puede que los propietarios de las casas de té hayan agregado contaminantes a la comida de los alpinistas para enfermarlos, con el fin de que necesitaran una costosa evacuación por helicóptero, según hallazgos de una investigación gubernamental.

Con las reglas actuales de Nepal, todos los alpinistas deben enviar una copia de su pasaporte, unos pocos datos biográficos y un certificado que demuestre que tienen la salud suficiente para llegar a la cima.

No obstante, los funcionarios nepaleses admitieron que no tenían una manera de verificar la información de salud antes de otorgar permisos. Los extranjeros pagan 11.000 dólares tan solo por los permisos, y el total de los costos por guías, equipo, alimentos y alojamiento para la expedición de seis semanas fácilmente puede superar los 50.000 dólares. Los alpinistas nepaleses pagan alrededor de 700 dólares por un permiso.

Los funcionarios nepaleses dijeron que la temporada de alpinismo ya había terminado, como se había programado, y que ya no había alpinistas en las partes más altas de la montaña.

Los sherpas expresaron preocupación respecto de los alpinistas sin experiencia, pero también se quejaron del gobierno nepalés y dijeron que este no había podido vigilar adecuadamente la montaña más importante del país. Los funcionarios del gobierno enviados al campamento base del Everest a menudo sufrían mal de altura y desertaban, dijeron los sherpas, por lo que solo quedaban las empresas de expediciones para monitorear el flujo del tránsito.

"Sería genial que no permitieran que los alpinistas sin experiencia escalaran el Everest", dijo Lakpa Dendi Sherpa, guía nepalés experimentado. "¿Pero quién implementará esta medida? ¿El gobierno? No lo creo. Ni siquiera pueden deshacerse de la basura del Everest. No hacen más que recolectar las ganancias".

*Copyright: c.2019 New York Times News Service